(Paréntesis sobre las armas de destrucción masiva de la ciudad)

Hace algún tiempo un Ayuntamiento recalificó en bloque un conjunto de parcelas destinadas a uso docente reconvirtiéndolas para otros usos. La argumentación utilizada para ello fue que en dichas parcelas ya no se ejercía la actividad consignada.En esa recalificación múltiple se incluyó una parcela que sin embargo estaba en pleno uso docente.

Posteriormente se supo que el dueño de la parcela pensaba vender parte de ella para sufragar los gastos de la construcción de un edificio supuestamente institucional que tendría también de nuevo un uso docente, habiendo abandonado el proyecto anterior para la construcción de un gran bloque de viviendas.

A pesar de que la recalificación fue recurrida ,y de que el proyecto del propietario ha recibido numerosas críticas por parte los muchos ciudadanos de los alrededores y particularmente del AMPA de un colegio público situado frente a la parcela que quedaría opacado por el nuevo edificio, la dinámica ha seguido adelante.

Probablemente ,y nadie lo puede discutir, el propietario tiene su legítimo derecho a realizar una operación semejante. Lo que ya no se entiende muy bien es que el Ayuntamiento correspondiente realice una calificación en opinión de algunas voces jurídicas fraudulenta, y que, además y por lo visto, no tenga en cuenta las protestas vecinales ni la disposición de zonas verdes y espacios abiertos, planteados en el mismo PGOU de la ciudad en cuestión.

Los protagonistas de este enjuague urbanístico único han sido el Ayuntamiento de Bilbao y el Obispado de la diócesis bilbaína.

Quizá dentro de unos años los historiadores de la Villa encontrarán una sorprendente documentación que hará sonrojarse a estas dos grandes instituciones. Alguno hasta pedirá el cristiano perdón, mientras que otros se desdecirán de lo dicho o haran mutis por el foro arguyendo que no se acuerdan de nada. Pero para entonces la especulación ya habrá hecho su negocio y todo quedará en un recuerdo ignominioso, el de las armas de destrucción masiva de la ciudad…

(PARÉNTESIS sobre la escritura)

Ayer, en la rebusca veraniega de mi biblioteca, cayó una hoja manuscrita desde el libro dedicado de una amiga. El libro tiene unos años y la nota también. Recuerdo que escribí estas palabras pensando en ella pero también en mí.

«Como en todas las tareas de origen narcisista, esta de escribir surgió de un deseo de satisfaccion más que de la satisfacción de un deseo.Aquel deseo de satisfacción se volcaba sobre la construcción de un yo en medio de la turbamulta física y metafísica desde la que se recrecía.

Algunos y algunas ya se percataron de que construido y aceptado aquel yo, no merecía la pena continuar escribiendo: tal le ocurrió al poeta Jaime Gil de Biedma, según confesión propia.

Otros y otras, sin embargo, conscientes de la mano artesana que habían pergeñado a lo largo de aquel largo y tenso esfuerzo, comenzaron a sentir la necesidad de la satisfacción de un deseo, del deseo de construir por medio de las palabras, algo muy diferente a , simplemente, expresarse : intentaban responder a aquella directa pregunta de Paul Valery «Más allá de lo que has querido decir, ¿ qué has querido hacer?»

Y ya en las harinas del hacer, en la objetivación de la obra, desaparecida para siempre la biografía ( Barthes) , la escritura ha ido emergiendo a través de aquel prístino yo que, acaso por ello, de vez en cuando reclama su protagonismo perdido en brotes verdes de narcisismo…»