ADMINISTRACIÓN (¿on line?)

Las dificultades para obtener on line una cita para la vacunación coincidió con el fallo sistémico de acceso para realizar una declaración de la renta «nueva y fácil».En estos días, los softwares que vehiculizan las propuestas para realizar el MIR están fallando tanto como los correspondientes a la matriculación en la EVAU – antigua «selectividad».

A las puertas de afrontar un futuro post-pandémico en el que la hibridacion – nuevo concepto que designa la combinación presencial /virtual- será un mediación clave en todos los ámbitos, los diferentes niveles de la administración no parecen estar a la altura de las circunstancias .

Y como el mentado proceso de hibridación , y sobre todo en su vertiente on line, supone un gran nicho de negocios varios- terminales, programas informáticos, conectividad o fuerza eléctrica, por ejemplo- y ya desde antes de la crisis de 2007, la privatización de muchas de las actividades propias de la Administración se ha acelerado notablemente, es posible que muchos de los fallos apuntados tengan una estrecha relación con la obtención de fáciles y rápidos beneficios particulares y no con la adecuada gestión de los intereses públicos.

Otro sí, siendo notorio que el amiguismo y el enchufismo tienen una larga tradición en el negociado público, y que la picaresca es aceptada bondadosamente aquí, allá y acullá, no estaría de más que las fuerzas políticas que todavía conservan alguna esquirla democrática, procedan a limpiar las administraciones correspondientes de los michelines adheridos por defecto.

Sobre todo para que las variantes on line simplemente funcionen como es debido, más allá de propagandas pretenciosas y más acá de galimatías procedimentales…

EL CASERO DE DIOS

El pasado sábado día 23 ,bajo el título de «El casero de Dios»,el programa Salvados de Jordi Évole estuvo dedicado a las gestiones inmobiliarias llevadas a cabo por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

De lo ahí expuesto ,se puede concluir que dichas gestiones, amparadas en la cuestionada legalidad de las inscripciones realizadas por la Iglesia Católica durante el franquismo e incluso hasta nuestros días ,resultan problemáticas.

Probablemente las circunstancias y gestiones llevadas a cabo por este Arzobispado constituyen un modelo análogo que puede servir para categorizar lo ocurrido en otras diócesis: sin ir más lejos , las ventas llevadas a cabo en la diócesis de San Sebastián o la polémica suscitada por la recalificación de terrenos de una parcela situada en el centro de Bilbao para construir un gigantesco edificio que ha encontrado la oposición de muchos vecinos, asociaciones de padres y madres así como de diversos profesionales de la Historia, el Arte y la Sociología.

Por supuesto, a estas alturas del siglo XXI, nadie puede poner en duda el rol socializador de las religiones ( tradicionales o civiles) pues hace ya muchos años tanto Sigmund Freud como Émile Durkheim las consideraron instituciones necesarias en sus diversas variantes confesionales.

Pero precisamente ,recordando a Durkheim, hay un punto muy relevante en el que coinciden estructuralmente todas las religiones institucionalizadas (más allá de los ritos y de su Ecclesia) y que es el conjunto de dogmas de aceptación incontestable.

Y es en este punto donde, aun comprendiendo la necesidad de la Iglesia Católica de poner en venta muchos de sus bienes ante el descenso de la aportación de los fieles, no parece de recibo que se olviden principios morales muy asentados,acentuándose el caracter especulativo del capitalismo mas rancio y radical , ya condenado desde León XIII, y amparándose en una legalidad de unos tiempos en los que el nacional-catolicismo informaba a su jerarquía.

Esta elusión de responsabilidad moral que ha sido criticada en muchas ocasiones incluso desde dentro del mundo eclesiástico , tiene su más nefasta manifestación en la asunción acrítica de unas responsabilidades generadas por antiguos jerarcas, algunos de los cuales han dejado tras de sí y para sus sucesores unas hipotecas ( éticas y financieras) inaceptables.

Quizás ha llegado el momento en el que los relevos jerárquicos sean también una oportunidad para efectuar las correcciones morales precisas en la acción ecónoma de la Iglesia Católica, recuperando así los principios que , en puridad, debería estar defendiendo…Y para que obispos y arzobispos no aparezcan más ,nunca más, como vulgares caseros…de Dios.

INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS (13.- Sobre la Universidad del futuro)

El último boletín del Observatorio del Sistema Universitario contiene tres informes que deberían dar mucho que pensar a quienes han asumido la responsabilidad de la planificación educativa.

Así, y en primer lugar , se da cuenta del Proyecto del «Real Decreto de organización de las enseñanzas universitarias», en el que la clave es la hibridación docente – alternancia entre la presencialidad y la virtualidad on line -más allá de una reforma generalizada de la estructura de las areas de conocimiento y de las titulaciones.

En segundo lugar se presenta un exhaustivo informe sobre el volumen de la «deuda universitaria» – el conjunto del crédito emitido para realizar estudios universitarios, fundamentalmente en instituciones privadas- en USA, que asciende a 1,5 trillones de dólares, y cuya devolución está prevista para los próximos veinte años.

Y, por fin, un análisis de la evolución del acceso a la universidad pública en Cataluña (2002-2017), muestra que la tasa de acceso de la juventud con progenitores con estudios universitarios casi triplica la de jóvenes con progenitores con estudios obligatorios, y duplica la de jóvenes con progenitores con estudios secundarios postobligatorios.

Sobre la hibridación como modelo de aprendizaje, poco hay que decir: ya se veía venir, dada la evolución social y la hibridación generalizada- aparecería aquí de nuevo la figura del zoon elektronikón– , tan acelerada por la pandemia del COVID-19.

En cuanto a la «burbuja universitaria», será cuestión de mantener la atención, pues más allá de que los modelos autóctonos suelen inspirarse, por defecto y apariencia de modernidad, en los vigentes en el Imperio, y a pesar de las reticencias del sistema universitario europeo, la privatización, un tanto descontrolada, de la enseñanza superior, presenta un avance tan sostenido como mercantilizado.

Por fin, respecto de la reproducción social que suponen los datos expuestos en relación al acceso a las aulas universitarias- y que sería necesario cotejar con los de otros lugares de la piel de toro– , todo parece señalar que, a fuer de leves subidas , la situación no ha cambiado mucho desde que Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron analizaran globalmente este aspecto tan trascendental, cultural …y políticamente.

HORMIGÓN( con banda sonora de Ennio Morricone)

He vuelto a ver Caro diario, probablemente el film más conocido del director italiano Nanni Moretti, rodado en 1993 y premiado en el Festival de Cannes del año siguiente.

Representante de un modo de hacer cine que me gusta particularmente en su combinación de cierto documentalismo sardónico con un toque de nostalgia mediterránea, la película resulta una sucesión de tres pequeñas historias protagonizadas por el mismo Moretti y varios de sus amigos y amigas.

Una de esas historias transcurre en Strómboli, y en ella se puede ver a un síndico entusiasmado con las perspectivas turísticas que ofrece la isla, en cuya promoción a más de todo tipo de ofertas, descuentos, «dos por uno» y «todo incluido», no duda en proponer una banda sonora, escrita por Ennio Morricone, para que se escuche en todos los rincones a modo de hilo musical permanente.

Este episodio y sobre todo su curiosa propuesta final de crear un «espacio sonoro» omnipresente en un desbordado deseo de saturar el sentido del oído – que hubiera servido de ejemplo a las godas reflexiones de Otto Friedrich Bollnow en su ya clásico y tópico Hombre y espacio – me ha parecido la culminación metafórica de ese otro deseo de cegar el sentido de la vista, convirtiendo la ciudad en una sucesión de paredes levantadas a golpe de especulación inmobiliaria con la complicidad de algunos síndicos que haciendo de su capa un sayo, venden la postmodernidad sin haber pasado por la modernidad.

Y he concluido, provisionalmente, que tan solo es de esperar que los citados síndicos, si han de dar la puntilla en su faena hormigonera, nos enchufen a una banda sonora de Ennio Morricone para que al menos podamos cerrar los ojos.

Como se puede ver, en este caso el cine-club ha cumplido aquella función disparadora de la reflexión y el debate que tenía en sus orígenes…

LAS CLASIFICACIONES PRIMITIVAS (y, por ejemplo, «El proceso de Burgos»)

Como ya apuntaron en su momento Émile Durkheim y Marcel Mauss, todo parece indicar que en cada cultura hay una serie de «clasificaciones primitivas» que operan como sustrato condicionante de toda posible derivación.

Así ocurre por ejemplo en la cultura occidental, en la que la distinción entre mithos y logos desde sus orígenes griegos ha intentado contraponer el relato narrativo en sus diversas manifestaciones al desarrollo conceptual argumentado en sus sucesivas ampliaciones , enfrentando siempre los mitos a la ciencia.

Esta marca de fábrica occidental se ha intentado aplicar también al estudio de la acción social, y todos los esfuerzos por tener en cuenta ambos aspectos, con la finalidad de mejorar la comprensión de los acontecimientos , desde el sociólogo Max Weber hasta el historiador Paul Veyne, se han visto frustrados ante la necesidad de pergeñar explicaciones rápidas y tacticistas.

Este fenómeno integrista que no integrador y mayormente oportunista, se ha puesto de manifiesto particularmente al intentar dar cuenta de los episodios de lucha armada tan generalizados en las últimas décadas del siglo pasado, pretendiendo llevar a cabo una «batalla por el relato» de lo sucedido, en unas ocasiones de orden científico-social y en otras de condición narrativa- novelística, dando la razón , acaso inconscientemente, a quienes piensan que, al cabo, todas las variantes del logos operan como mithos y más cuando de la acción social extrema se trata.

Ante la imposibilidad de alterar este sistema de clasificación primitiva occidental , más efectiva por su perduración que por su capacidad analítica – ideosfera que le llamaría Roland Barthes- desde dentro,habrá que esperar a ver si la globalización económica que ha sido una de las articulaciones expansivas de la pandemia del COVID-19, conlleva en el futuro una globalización cultural, de manera que el conocimiento de otras clasificaciones primitivas, nos permita reflexionar sobre las propias, como decía el sinólogo François Jullien

(Escrito tras la asistencia al acto de presentación de una nueva publicación sobre el Proceso de Burgos que juzgó a varios militantes de ETA en 1970) )

KRUTWIG

Decía el hoy tan olvidado Michel Foucault que, independientemente de su capacidad analítica social, el marxismo fue una buena «caja de herramientas» para luchar contra la opresión.

Federico Krutwig Sagredo, de quien hoy se cumple el centenario de su nacimiento, fue también una «caja de herramientas» que sirvió de utillaje en las variadas polémicas que se suscitaron en la sociedad vasca desde el último tercio del siglo pasado.

Pues como recordaba Baleren Bakaikoa en un reciente artículo, Krutwig agitó el debate socio-lingüístico desde su pronta entrada en Euskaltzaindia (1943), se erigió en teórico de un nuevo independentismo post-aranista armado ( Vasconia, 1963) y , tras avatares e iniciativas varias ( como «Jakintza Baitha» )profetizó el advenimiento de una nueva era de predominio digital ( Computer Shock. Vasconia. 2001 ,1984) avanzando la aparición de un ciber-proletariado, concepto hoy más matizado por las investigaciones de, por ejemplo,Ursula Huws.

Se ha hablado mucho sobre el proceso de reconstrucción de la memoria colectiva ( que es «multiple» ,como ya apuntó Maurice Halbwachs y que nada tiene que ver con la denominada «memoria histórica») tras los durísimas décadas vividas bajo las acciones armadas de ETA y las correspondientes de los aparatos de Estado.Y sin duda esa reconstrucción será larga y dificultosa sobre todo en la medida en que se quiera imponer un relato único que además de no explicar nada , nada pretenderá comprender, en sentido weberiano.

Y para ello, para alcanzar a comprender las dimensiones de lo ocurrido, siempre estará pendiente la investigación de la intra-historia intelectual de aquellos años- algo que comenzó a esbozarse con la publicación de los Documentos Y ( Ed. Hordago, 1979) – en los cuales Federico Krutwig tuvo un papel sin duda relevante y acaso más trascendente de lo que se pudiera suponer.

LA CIUDAD VACÍA(DA)

ALICANTE (Rafael Arjones)

Uno de los aspectos más relevantes que se han manifestado como la otra cara de la moneda del confinamiento estricto de la ciudadanía, ha sido el vaciamiento de calles y plazas.

Y ,como era de esperar, han surgido diversas reflexiones al respecto, unas desde el punto de vista psico-social, ya que en tales lugares suele desarrollarse mayormente el encuentro colectivo y el intercambio comunicativo, y también otras de carácter más bien estético, en las que , mediante diversos recursos , se ha intentado mostrar imágenes difíciles de contemplar en otros momentos y circunstancias.

Unas y otras han llevado , en algunos casos, a una reconsideracion sobre la importancia de los espacios abiertos en relación al futuro de las ciudades, mostrando el beneficio de la interrelación con la naturaleza y entre sus habitantes, frente a las pretensiones especulativas que pretenden colmatar cualquier espacio libre bajo la legitimidad de una modernidad anclada en el siglo XIX.

En este sentido, se puede decir que también ha habido expresiones mixtas que han recogido hábilmente los registros visuales y sonoros alternándolos con la reflexión psico-social, si bien es cierto que en algunos casos han resultado más exitosas ,como la realizada en Alicante mano a mano entre el sociólogo Juan Antonio Roche y el fotógrafo Rafael Arjones ,y otras un tanto confusas , como la que se puede contemplar en el Museo de Bellas Artes de Bilbao , que bajo la autoría incontestable de Antoni Muntadas, presenta una muestra antológica de su obra bajo el título de «La ciudad vacía» que no expresa precisamente lo más sugerente de la exposición.

En cualquier caso estos registros , y otros similares, deberían ser de mucho interés para quienes hayan de repensar las ciudades en el futuro post-pandémico, como de hecho ya se está haciendo, por ejemplo, en París , donde hay una apuesta decidida por las manzanas comunitarias, soleadas y abiertas, la eliminación de cruces de calles en ángulo recto para facilitar la apertura de pequeños jardines en los nuevos márgenes, el mantenimiento y ampliación de los parques urbanos ,o, por fin , la consigna de movilidad de 15 minutos respecto de los servicios más relevantes…

NOMADLAND ( o la americana[da] impasible)

Nomadland es el film más «pandémico» que se puede ver en la actualidad pues todo transcurre en la distancia ( social) ,sobre el fondo de un paisaje en el que no se sabe si se está ante el comienzo de un nuevo mundo o ante su final definitivo.

Por lo demás, se trata de una película de extricta militancia norteamericana pues en ella se manifiestan todos los tópicos más recurrentes, acumulados desde el momento fundacional de los Estados Unidos de América. Así no falta ni la apología de los pioneros – convertidas sus caravanas en auto-caravanas- , ni el buenismo de las comunidades hippies de los 60 con sus gurus barbudos, ni el tímido toque beatnik del Jack Kerouac de En el camino, ni, por supuesto, la presencia de la lata de sopa Campbell.

Todo ello ordenado según el esquema narrativo de la road movie – otro típico tópico -y bajo el protagonismo severo de una Frances McDormand, siempre despeinada y mirando hacia horizontes lejanos, que no sucumbe ni por un momento a las decorosísimas aproximaciones de David Strathairn y que va de aquí para allá en compañía de lumpen-mujeres que trabajan temporalmente en Amazon porque «pagan bastante bien» (sic).

Y es este último detalle el que permite darle la vuelta a la tortilla, pues en el texto original en que se basa la película – Surviving America in the Twenty-First Century, de Jessica Bruder-  Amazon salía muy mal parada.

Así que, una vez dada la vuelta a la tortilla por este aspecto aparentemente tan insignificante , Nomadland puede ya contemplarse como un modélico producto hollywoodiense , y , como tal , candidata avant- la- lettre de todos los premios posibles admitiendo explícitamente los valores de lo políticamente correcto, a expensas de no denotar la menor tensión política ni la menor tensión emocional : todo está tramado desde la lejanía operativa, tanto respecto a lo que pueda ser USA ad intra y ad extra, como de los mismos personajes cuyos encuentros aparecen enmarcados algorítmicamente como si dependieran de bien programadas plataformas digitales.

En fin, que por mucho que se le quiera sacar la punta a todo esto, Nomadland no deja de ser una americanada nostálgica con un salpimentado postmoderno articulado en pequeñas dosis de aburrimiento e incitaciones al sueño que no a la ensoñación ( que hubiera dicho Jaime Gil de Biedma). Un producto por lo tanto perfecto para esta etapa pandémica, distribuido ( y no se sabe hasta qué punto producido) por The Walt Disney Company que, como ya es conocido, fue, ha sido y es la gran generadora de todas las fantasías fantasiosas de yanquilandia…

INTEMPESTIVAS PANDÉMICAS ( 12.-Entre la información y la propaganda )

“La denotación no es el primer significado, pero pretende serlo; bajo esta ilusión, al final no es más que  la última de las connotaciones” afirma Jonathan Potter en una ya clásica y célebre obra (La representación de la realidad: discurso, retórica y construcción social). Y la afirmación viene al pelo al observar la transformación que está experimentando el mundo informativo durante la pandemia del COVID-19.

Pues, si la denotación se ha vuelto radicalmente aseverativa a partir de datos cuantitativos que se muestran en diagramas y curvas, adhiriéndose a esa forma de verdad que se denomina científica porque se puede resumir en la supuesta objetividad de lo matemático, la connotación se ha multiplicado y dividido según resultaba conveniente, señalando culpas algorítmicamente entre la emigración contaminante, la juventud inconsciente, la hostelería inconsecuente, la judicatura autista o, en fin, entre la ciudadanía toda irresponsable.

De manera que , interpretando lo anterior a la luz de lo primero, los datos en verdad comunicativa, no están resultando ser sino la connotación de la denotación de una Gran Culpa, que como todas las culpas, es tranferida, y en este caso, claramente desde el poder político y sus instituciones que por no aparecer ni en la denotación connotativa ni en la connotación denotativa, se salva de la quema general y, de paso, se reserva la opción de un empoderamiento mayor y progresivo bajo la mirada fría y perturbadora de la tecnocracia.

O, dicho de otra manera, para quien las palabras anteriores le parezcan ambiguas y no prudentemente indirectas , que la información se está transformando y más que nunca en propaganda, siendo buena muestra de lo cual la disposición de los denominados informativos de las televisiones públicas, controladas, obviamente, por los poderes políticos antes mencionados ( y escalados).

Por supuesto, siempre quedará el ámbito de la opinión, en estos momento quizás el más responsable por suscribirse cualitativamente con nombre y apellidos, y también, cómo no, la figura del profesional que investiga allá donde no resulta fácil hacerlo ( aún así corre el peligro de que se le rindan extraños honores militares), pero mantener la independencia intentado evitar que la información predomine sobre la propaganda será sin duda otra tarea post-pandémica…