CIUDADES (¿del futuro?)

Tras la modernidad de mediados del siglo XIX, vino la post-modernidad de los años 60 del siglo XX, y ya a principios del XXI se abrió un corolario denominado hiper- modernidad (Gilles Lipovetsky).La Historia y la Filosofía reconocen estos periodos, si bien el Arte, como casi siempre, los adelanta estéticamente.

Durante la Modernidad, las ciudades se convirtieron en el eje articulador de lo político en la medida en que acumularon por activa y por pasiva la mayor parte de los recursos productivos y se puso de manifiesto la enorme capacidad especulativa de una urbanización desatada.

La Post-Modernidad coincidió con la rebelión frente al centralismo ciudadano y convirtió los grandes y masificados barrios en catapultas colectivas que exigían participación y discusión («debajo de los adoquines, está la playa»).

La Hiper-Modernidad ha optado por la descentralización, la apertura de espacios verdes ,el transporte no contaminante y un urbanismo , por lo general, más amable, sin renunciar, por supuesto a la economía capitalista y bajo la hiper-vigilancia constitutiva de esta nueva era.En este sentido, la pandemia del COVID-19, no ha proporcionado sino una confirmación profiláctica de la nueva planificación.

Pero, por otro lado, es evidente que allá donde nunca hubo verdadera Modernidad, no hubo tampoco auténtica Post- Modernidad, ni consecuentemente,Hiper-Modernidad, para bien y para mal (Manuel Vázquez Montalbán).

Y que en tales lugares, en los que el Liberalismo siempre fue flor de un día, el Socialismo mero remedo del cristianismo social y el Nacionalismo, Carlismo sin boina roja, continúan gobernando las fuerzas del Antiguo Régimen, es decir, una Nobleza oligárquica venida a más ( como bien lo explicaba Manuel Tuñón de Lara), un Estamento Eclesiástico imbatible, gran propietario de bienes inmatriculados y que ha convertido en Seminarios la mitad de los centro educativos, y un Tercer Estado que les hace el caldo gordo en sus aspiraciones pequeño-burguesas.

Y nada más gordo que seguir ofreciendo el sacrificio de la especulación urbanística, de la colmatación de todos los lugares ciudadanos posibles,arguyendo además, con la excusa de la periclitada idea de «progreso», pretensiones sociales modélicas.

Pero, como se ha dicho , se trata de lugares en los que no triunfó la Modernidad …Ni se le espera…