A LAS TRES SERÁN LAS DOS ( ¡ Y punto!)

Desde esta noche a las tres serán las dos en una decisión tan arbitraria como arbitraria es la medida del tiempo humano, en un brindis pretencioso al sol omnipotente de quienes la filosofía griega consideraba «seres de un día».

Y es que todo lo humano es arbitrario por artificioso en la medida en que intenta supuestamente abarcar lo inmundo convirtiéndolo en un ordenado mundo.

Y para esa ordenación se ha sumado a la lógica clásica , la empiria moderna y , después, la certidumbre crítica post-moderna.

Aún así, como ya adelantó Nietzsche y demostró Michel Foucault, cualquier arqueología genealógica muestra que la raíz de toda esta expansión lógica ( ¡ tantas variantes del logos! ) se hunde en la confianza extrema en el poder organizador de las palabras y su sintaxis elemental, o sea , en su capacidad narrativa ( ¡ ah, el viejo mithos!)

Pero, como ya avisó el lístisimo Platón al final de su República, esas palabras y esa sintaxis deben necesariamente ser las adecuadas al poder político vigente ,tan arbitrario por más que siempre interesado, pero que precisamente en la pura arbitrariedad ejecutiva, revestida de dudosas o ya caducas razones,muestra su verdadera fuerza.

Así la prohibición de llevar pelo largo, barba, mostachos o patillas que acaba de decidir el Estado de Texas (USA) para sus adolescentes, o la de aquellos munícipes que se esfuerzan en argumentar que quieren crear ciudades más amables y se dedican sotto voce a colmatar todos los espacios urbanos libres – probablemente porque , como decía Manuel Vázquez Montalbán en su célebre novela La Rosa de Alejandría, «estos chicos del ayuntamiento democrático deben ser de casa bien y han debido veranear desde pequeñitos en chalets con jard´ín…»

Así que, sin más, hoy «a las tres serán las dos», y punto (pelota/zo) . Pues eso…

Una respuesta a «A LAS TRES SERÁN LAS DOS ( ¡ Y punto!)»

  1. Pues mira por donde. Yo no sabía lo que era colmatar. Algo sí como lo de espalar ( que es algo que deben de saber los dentistas). Pero bueno, preparan el terreno para que lo ocupen aquellos que quieren tener todo hecho pero luego dicen que nadie les tiene que decir lo que tienen que hacer. Juventud idiota en el sentido griego de la palabra.

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