Algumas horas com João no Porto

Escribo desde mi habitación del Grande Hotel do Porto.Son las tres de la mañana y , en pocas horas, vendrá a buscarme el taxi que me llevará al aeropuerto. Y de allí, casi  en  un puente aéreo, a Bilbao en uno de esos aviones de hélice desde los que todavía se puede ver el paisaje.

La jornada ha sido intensa. He llegado a las diez de la mañana, a instancias de João, para participar, una vez más, en el tribunal de una  tesis. Hemos desayunado en el Café Majestic y nos hemos dirigido directamente a la universidad.

No  me hubiera metido en esta movida si no conociera bien a João: si me ha llamado es porque me necesitaba. Cuando lo conocí, hace ya una veintena de años, acaba de finalizar la carrera y presentaba una ponencia sobre Marx en un Congreso de Filósofos Jóvenes en el que yo iba de senior. Me pareció tan sorprendente que alguien se ocupara del barbudo revolucionario en las postrimerías del siglo XX que, en la primera ocasión que tuve, le abordé e hicimos buenas migas.En la fiesta final del Congreso, bebimos, fumamos y charlamos hasta quedarnos afónicos, suponiendo que al día siguiente nos separaríamos sin saber cuándo nos volveríamos a encontrar.Pero, pasado un quinquenio, João me invitó a la defensa de su tesis y , desde entonces,nos hemos ido turnando de aquí para allá.

El acto de hoy ha sido breve porque la doctoranda estaba  a punto  de parir, y el tema , el registro histórico-antropológico en la obra de Miguel Torga ( o sease del médico Adolfo Correia da Rocha que firmaba como tal), muy interesante. Mientras mis compañeros de tribunal intervenían, me he recordado en Lisboa, a principios de los ochenta, comprando en una librería  del Largo do Chiado, los dos enormes volúmenes del Diario del susodicho.

La comida ha sido esplendida, a bordo de un barco que  ha estado recorriendo el Duero- el Duoro- y, como era de esperar , he disfrutado de un bacalhau riquísimo . Al desembarcar, la ya doctora se ha marchado rápidamente con su marido, y João y yo hemos comenzado una larga tarde de gin-tonics rebajados – no estamos ya para muchas alegrías-  deambulando por la Ribeira que, interrumpida por un breve picateco, se ha prolongado hasta hace  media hora.

Sería difícil resumir todo lo que hemos comentado, pero , sin duda, sería muy interesante. Más allá de ponernos al día en cuestiones personales ( suyas, pues las mías suelen ser  irrelevantes), João está muy preocupado por el ascenso de Trump al poder. Piensa que la todavía débil economía portuguesa va a forzar al , por otro lado admirado,  presidente Marcelo Rebelo de Sousa, a ceder ante USA , en pinza con el Reino Unido, como plataforma norteamericana en Europa,»cuando lo que se necesita es más y más Europa ,siguiendo el modelo de integración canadiense… y a lo mejor rescatando el latín como lengua comunitaria como ha propuesto un profesor italiano».

Me he quedado con esta frase y la apunto para que no se me olvide. No sé si conseguiré dormirme, pero, lo cierto es que me da igual…Es bueno tener amigos, y más  tan fieles y lejanos como João.

 

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