ASTE NAGUSIA 1979…

José Antonio Nielfa, La Otxoa, en una de sus primeras actuaciones en Aste Nagusia en los años 80. /E. C.

En agosto de 1979, residiendo ocasionalmente en Pamplona,  me encerré durantre una semana en una habitación del  piso de estudiantes que un amigo tenía en Deusto.

El objetivo de tal encierro era escribir mi primera novela seria en total aislamiento, fiándome de mi voluntad y de unas botellas de whisky. La novela ya estaba bastante estructurada cuando comencé a escribirla a razón de  veinte páginas al día, diez por la mañana , y diez por la tarde, con un descanso al mediodía. Cumplí  con mis planes – a ello me ayudó y mucho mi moderado pérfil maníaco-obsesivo- y el domingo por la tarde pude poner la palabra FIN a 130 páginas escritas con una  Olivetti portátil… Y también un título: LA MUERTE  ACCIDENTAL DEL SEÑOR OTAZU.

Aquella mi primera novela era una novela político-militar y en ella un profesor de enseñanzas medias , recién llegado a un hipotético instituto del barrio de El Antiguo de San Sebastián, comprobaba en sus propias carnes cómo, a pesar de la recién estrenada democracia, los franquistas seguían enquistados   en  muchos recovecos , entre ellos el mentado instituto, regido con mano durísima por un tal señor Otazu, de bigotillo en línea. Tras avatares varios, incluida una paliza a manos de los Guerrilleros de Cristo Rey, aquel pequeño héroe despistado se enteraba de  que el relamido director había fallecido al caer, sin que se supiera muy bien cómo, por el hueco de la escalera de su casa, manifestándose así  la justicia metafísica  con definitiva contundencia  física.

Yo había intentado copiar el modelo de Manuel Vázquez Montalbán, pero al llevarlo a  mi mirada política de entonces, todavía sobrecogida por el asesinato de mi compañero de clase de los maristas, Germán Rodríguez, en los sanfermines del año anterior, la  había mutilado de misterio y gracejo… Pero , bueno, el objetivo estaba cumplido.

Duchado y repeinado – llevaba el pelo muy largo-  salí del barrio de Deusto, y sin conocer muy bien la ciudad, siguiendo la ría , llegué hasta el Arenal, y  al son del » Libérate » de La Otxoa, me dí cuenta de que el gentío que me estaba rodeando celebraba con muchas y nuevas ganas  unas fiestas, que, según luego me dijeron,  era la Aste Nagusia…

Pasaron los años , recorrí otras ciudades y el amor me trajo a Bilbao en medio de las inundaciones de 1983. Escribí aquí varias novelas más, incluso una larga trilogía, hasta que me dí cuenta de que  no valía para novelista…Y en estas estamos…Hoy , como entonces, en el último día de fiestas…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.