Captain Morgan

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En diciembre de 1970, con poco más de quince años, fui invitado por mi tío Julio Manegat a pasar unos días en Barcelona. La estancia fue definitiva para muchos aspectos de mi vida pues  Julio  era por entonces un novelista reconocido, así como  un crítico literario que se desempeñaba también en la televisión.

Por un lado tuve la oportunidad de conocer, día tras día , a la mayor parte de la intelligentsia oficial catalana: desde Ignacio Agustí, el autor de Mariona Rebull – que moriría poco después – hasta Enrique Badosa ( de quien todavía tengo un ejemplar dedicado de su Baladas para la paz), sin excluir a los hermanos Moix ( Terenci y Ana María), representantes de cierta «gauche divine».

Por otra parte, tuve mi primer contacto directo con el catalán, que se hablaba allí abiertamente, a diferencia del euskera que por aquí continuaba siendo una lengua semi-prohibida. De la mano de Julio, y en años sucesivos, fui leyendo a Espriu, a Foix, hasta recalar en Josep Pla quien ,a pesar de la enorme distancia ideológica que me separaba, me pareció- y me parece- uno de los más grandes escritores que he conocido.

Finalmente, y por primera vez, fui consciente del momento político en que vivíamos. Julio , que entonces formaba parte del establishment, vivió con una angustia manifiesta cada día el desenlace del proceso de Burgos, hasta el indulto del  30 de diciembre. Era  evidente que estábamos en un punto de inflexión histórica.

Pero, en fin, de todas aquellas jornadas, de los muchos paseos y visitas, de la hospitalidad alegre de mis primos, me queda sobre todo el recuerdo de las larguísimas charlas con Julio que se prolongaban  hasta altas horas de la noche, mientras  miraba con envidia una botella de ron Captain Morgan siempre presente a la que yo, dada mi edad, no tenía acceso y que, con el tiempo se convirtió en  una señal de complicidad con mi tío.

Por eso ahora que ya no bebo, rompo la norma y  por estas fechas me sirvo un chupito de ese ron un poco acaramelado para evocar aquellas conversaciones.

¿Y cuál es,querido lector, querida lectora,tu Captain Morgan?

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