CRÓNICAS DEL CORONAVIRUS (25.- Wang Fu Jing )

He recibido un email de Lu, mi antigua profesora de mandarín que ahora ejerce como Titular de Filología Hispánica en Beijing.

Me pregunta, con ritual chino y proximidad amical, qué tal estoy y qué tal están «los míos», y , a continuación, me transmite que, a pesar de lo que se pueda estar diciendo, al menos en Beijing reina una cierta normalidad, la gente vive su cotidianidad, eso sí con mascarillas, la universidad está abierta y, por ejemplo, la famosa «calle moderna» , la Wang Fu Jing, está siempre a tope, sobre todo el gigantesco centro comercial que Apple levantó hace ya unos años. Luego se despide con un abrazo, algo impropio de su cultura originaria y también de estos tiempos de confinamiento, pero que, al cabo, no deja de ser virtual.

Lu pasó de ser una defensora a ultranza del régimen comunista, siempre siguiendo más la estela de Zhou Enlai que la del mismo Mao, a simplemente preferir «la ideología utópica del Partido Comunista a la utopía ideológica del capitalismo de libre mercado», como recuerdo con exactitud que me dijo – porque lo apunté en una servilleta de papel – cuando nos vimos la última vez a la vuelta de un congreso celebrado en Sanghai.

Pero claro, no sé qué pensará ahora que China se ha convertido a la vez en el lugar de origen del COVID-19 – ese «virus chino», como le llaman Donald Trump en la Fox y Gabriel Albiac en el ABC – y en el suministrador mundial al por mayor de mascarillas para combatir su expansión…

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