CRÓNICAS DEL CORONAVIRUS (9.- Sentimentalidades y dolorismo recreativo)

Mientras en las redes sociales el número de mensajes de todo tipo está disminuyendo, los medios de comunicación audiovisuales, y sobre todo las televisiones, se están encaminando hacia cierto amarillismo sentimentaloide.

El primer fenómeno puede deberse a la saturación receptiva de los usuarios , pero también a cierta cripto-conciencia de última instancia de que las redes pueden petar , como suele ocurrir en las efervescencias electrónicas de, por ejemplo, las navidades.

En cuanto al amarillismo mentado, que no puede ser tan inconsciente por programado por los gurus del sector, se desliza entre el apocalipsis cotidiano de las cifras que proporciona la dosis correcta de terror, y los reportajes un tanto babeantes, y mayormente llorosos de algunos de los protagonistas- por cierto. ¿por qué aparecerán tantas mujeres en este apartado? – con una apología, en algunos casos de manual, de la milicia de los militares.

Y así, entre el terror y los lloros, la milicia militar va cobrando su protagonismo – que por otro lado lo tiene que tener pues constituye su «deber» en una sociedad del siglo XXI- y otras milicias, que aparecen siempre quejosas por falta de personal y material, van convirtiendose en atrezzo de la dinámica triunfal de la propiamente dicha, quedando para el personal de a pie, la queja leve y la mirada sombría, eso sí compartida.

Vamos, que lo que nos queda es aquello que Josep Pla denominaba el dolorismo recreativo, que limpia , fija y da esplendor a nuestra quebrada y quebradiza sentimentalidad…


#EtxeanGeratzenNaiz #yomequedoencasa

2 respuestas a «CRÓNICAS DEL CORONAVIRUS (9.- Sentimentalidades y dolorismo recreativo)»

  1. Esan ohi da, soziologia kultura zientifikoaren eta kultura humanistaren artean dagoela. Beraz, beharrezkoa ditu zehaztasuna eta egiaztaze-berifikazioa, eta, aldi berean, gogoeta-reflexioa eta filosofia. Bi kulturek behar beharrezkoa dute, problematizatzea, arazoak sortzea, eta imajinatzea, irudikatzea. Eskerrik asko, Ibiltari.

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