CRÓNICAS PANDÉMICAS. 22.No-fiestas.

Según me contaron en una ocasión, en un pueblo del Pirineo Vasco se celebraba todos los años una romería a la que acudía toda la juventud de la localidad y de poblaciones aledañas. Cuando el festejo iba terminando, cada muchacha elegía a un muchacho y se lo llevaba a la casa familiar .Al día siguiente el joven debía mostrarse en público a través de una de las ventanas de la casa. Si la chica quedaba embarazada se casaba con el joven en cuestión ,y si no era así ,lo volvía a intentar el año siguiente – y el chico también. Esta costumbre como otras tantas se pudo conocer por las continuas desautorizaciones eclesiásticas que veían en todo esto una perversión del rito religioso.

Sin duda la mentada romería cumplía con una de las funciones de las fiestas que no es sino facilitar la reproducción social aprovechando la efervescencia colectiva, ayudada por la ingesta de drogas más o menos duras como el alcohol, y de la que, por ejemplo, ya dio buena cuenta el sociólogo Émile Durkheim.

Es cierto que desde hace unos años se ha producido una cierta dispersión del mundo festivo con la proliferación de lo que se ha denominado «ocio nocturno» que ya suele comenzar en los llamados «jueves sociales» y muchas veces finaliza los lunes de madrugada. Pero aun así las fiestas patronales con mayúsculas continúan manteniendo su primacía,presentando por otro lado unas características muy similares como consecuencia de la globalización- no hay mas que ver las imitaciones de los sanfermines.

Todo lo anterior debería ser tenido muy en cuenta cuando por razones ,sin duda justificadas, se suprimen las fiestas y se limita el ocio nocturno, pues se está intentando controlar un descontrol tan programado como aceptado y necesario. Y tenerlo en cuenta significa valorar sus implicaciones, mucho más profundas de lo que a simple vista pudiera parecer, y evaluar adecuadamente las limitaciones que se pretenden imponer.

Porque si no es así, la declaración de las no- fiestas llevará probablemente, en su definición negativa, a unas explosiones sociales acaso mínimas y puntuales, pero mucho más arbitrarias…y peligrosas.

4 respuestas a «CRÓNICAS PANDÉMICAS. 22.No-fiestas.»

  1. Zalantzatan geratu naiz.
    Gure inguru hurbilean, gure espeziearen ernalketa posibilitateak gutxiagotzearekin kexu ala jipoitzen gaituen gaixotasunaz kezkatuta?

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