De excursión por el Empordá.

 

Paisaje horizontal del Empordá. Se suceden los campos de maíz, las tomateras, los manzanos, y, allá donde es posible, los arrozales.  A lo largo de  la  carretera secundaria por la que circulamos, próxima al mar, se recrece sin pausa el cañaveral. Las grandes masías, de altas torres  se yerguen  como  cortafuegos disfrazados aquí y allá.

Hemos quedado con unos colegas  de Girona y, en medio de una impresionante tormenta con gran aparato de rayos y truenos, hemos subido hasta el santuario de Mare de Déu del Mont. El lugar, situado a casi 1150 metros de altura, ofrecía , cuando se ha despejado , una vista amplísima del Empordá, la Garrotxa , la Albera y el Roselló. Un verdadero nido de águilas. Al parecer, aquí compuso mosén Jacinto Verdaguer parte de su obra – hay un amago de habitación /celda ad hoc- pero ahora se ha convertido en un albergue-restaurante de cierto tronío manteniendo adosada una pequeña y oscura iglesia un tanto tenebrosa.

La comida ha sido animada: hemos degustado un menú muy montañero, jugoso y fuerte, compuesto por caracoles y arroz con setas y butifarra , que precisaba de más vino del que he bebido. De la mano de Joan me he enterado de  que el camino emprendido hacia la independencia » no tiene marcha atrás». En el café, Joan, que continuaba llevando la voz cantante, ha comentado que el catalá se ha convertido en la lingua franca de los inmigrantes y no he podido evitar hacer una comparación con la situación del País Vasco, donde ,como muy bien ha apuntado Mertxe, el equivalente es el castellano y no el euskera. Claro que hablamos de un porcentaje de inmigración de más del veinte por ciento ( Olot) y  de un cinco o seis por ciento ( en Bilbao, por ejemplo). Y de dos lenguas muy diferentes.

Ya de bajada, hemos hecho una parada en las ruinas del monasterio de Sant Llorenç de Sous y las hemos recorrido entre un intenso y embriagante olor a hierba mojada. Este monasterio me ha gustado más que el de Sant Pere de Rodes. Supongo que las ruinas deben ser ruinas y que la grandeza de las reconstrucciones  en realidad empequeñece lo reconstruido. En esto puedo tener un punto de vista algo romántico pero lo prefiero al realismo de cartón piedra.

Mientras volvíamos hacia el hotel he recordado este  párrafo de  Josep Pla encontrado esta mañana en su libro sobre Cadaqués: “En el clos d´una cultura, hi ha una missió obscura però indispensable: continuar. Aquest llibre no és mès que la continuació del que s´ha fet abans a l´objecte que els que vinguin puguin treballar» .Exactas palabras sobre el (nuestro) trabajo intelectual que lo ubican sin pretensiones, pero con el orgullo de una  conciencia histórica tímida (como debería ser siempre) y algo risueña. Conciencia-puente de saberse precedido y suponerse sucedido, sin las alharacas del presentismo absolutista y desafiante.

Esta tarde volvemos al Basque Country.

 

 

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