DE FACHAS Y PROGRES

Así que me ha pasado un amigo el link de una entrevista con don Borja Casani, sub-comandante que fue de la movida de los 80 ( madrileña) desde sus puestos de mando de las revistas La Luna y Sur-Exprés.

Señala don Borja  que lo suyo fue , adelantándose en tiempo y espacio, un intento de crear un «tercer espacio» entre  los » fachas » y los «progres», herencia franquista en la hoy desmotivada Transición,  y que si se le tildó de despistante fue porque la derecha, más hábil pagando sus think-tanks, se percató de su importancia. Aún así  este «tercer espacio», a juicio del infrascrito, fue suscrito por gentes tan diversas como el siempre al borde de un ataque de nervios y de vírgenes varias, don Pedro Almodovar; o, por el durísimo don Enrique Tierno Galván que se dio sin más al peta y a la teta ( de doña Susana Estrada, of course.

Y en meditando sobre esta  clasificación primitiva que enrojecería al puntilloso Marcel Mauss o al barbado Émile Durkheim, se me ha ocurrido replantearme su vigencia  a la vista de los acontecimientos que se han producido  al norte del Ebro declinante. Pues, al respecto, manifestado se ha la voz terapéutica de don Gaspar Llamazares  clasificando a su anterior Secretario General  ( del Partido Comunista de España) don Francisco Frutos (Paco, para los amigos) de » facha» en un reciente tweet.

¿Podremos , entonces, mantener esta línea divisoria tan rápida como otro sí pragmática?A juicio de don Borja, no, pues de nada serviría ya que, en su opinión no es la política la que ha de cambiar la vida cotidiana, en remedo de antiguas religiones civiles revolucionarias, sino que es desde la vida cotidiana desde donde debe cambiarse la política. ¿Nueva idea? En realidad, no. Pues es la misma que animaba a los participantes de la revuelta de mayo del 68…

 

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