DE LA HOMEOPATÍA AL MINDFULNESS PASANDO POR BERLÍN

Ayer me llamó un amigo para comunicarme  la muerte  de M. M  era una vieja conocida de los años setenta y lo cierto es que ya no tenía mucha relación con ella: apenas  si nos veíamos en algunas comidas multitudinarias de antiguos ex-militantes, en las que  sobre todo recordábamos anécdotas  drásticas que ya se habían vuelto cómicas. En uno de esos últimos ágapes, hace un par de años , M me comentó que tenía un cáncer que avanzaba sin cesar y que como la medicina tradicional no acababa de convencerle , se había enterado de que en Cuba – ¡Ah Cuba! ¡siempre Cuba!-  había un santón que purificaba la orina  convirtiéndola  en una bebida anti-cancerosa definitiva, y que le iba a enviar un par de litros, en lo que parecía ser  su útima alternativa.

Recientemente  varios colegios oficiales de médicos han denunciado la práctica de la vieja  homeopatía como  actividad fraudulenta y carente de toda base científica; y otro tanto han hecho acerca de una  novedosa  variante terapeútica conocida como mindfulness que promete la resolución de problemas en la raya de las neurosis con procedimientos bastante similares a los de la meditación zen.

Es de suponer que si  hay gentes que acuden a este tipo de terapias es porque han terminado por desconfiar de las convencionales y también porque gran parte de quienes  defienden estas últimas ha renunciado al efecto placebo de su presencia y de su lenguaje.

Pues, a pesar de todo, y como decía Marcel Mauss, acaso ha sido la magia, con su concatenación directa entre la causa y el efecto, la primera disciplina empírica de la humanidad. Y olvidar esto y el rol correspondiente puede facilitar, y sobre todo en casos extremos, buscar el remedio más  allá de la Ciencia.

Así que puede ser conveniente reclamar la cuenta y razón frente a la enfermedad y denunciar, consecuentemente, cualquier fraude,pero se debería  hacer tocando a los enfermos y mirándoles a los ojos sin refugiarse en en la pantalla de un ordenador.

Además, nunca se puede excluir un acierto, como, por ejemplo, el de otra amiga que siguió una terapia alternativa en Berlín …y le salió bien.

 

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