DE OTEIZA Y CHILLIDA COMO ARTISTAS IMPRUDENTEMENTE MUERTOS

Leo en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia  un reportaje sobre una exposición – homenaje a Jean-Michel Basquiat ( 1960 – 1988). Y más allá del interés ( relativo) que me suscita, me quedo con una frase: » La muestra presenta a Basquiat como un héroe de la cultura más alternativa, a lo que ayuda que el artista esté prudentemente muerto» . Y sobre todo, claro, me quedo con lo de «prudentemente».

Y al levantar la mirada me acuerdo de dos artistas vascos muertos y bien muertos aunque no sé si prudentemente muertos: Jorge Oteiza y  Eduardo Chillida. Uno se pretendía el precedente del otro y todo lo que en aquel era febril palabreo de contexto en el otro era mutismo o explicaciones altas y ajenas…Así que antes de su reconciliación final aquel – dicen- le regaló una multicopista a este en perfecta perfomance d’ avantgarde.

Pero la polémica duró lo que sus vidas y hubiera sido mejor que no hubieran muerto porque ahora casi nadie se acuerda de ellos , ni sus exaltadores metafísicos ni sus depredadores sistemáticos.Y ahí está la obra de Oteiza perdida entre yeguadas  , roñosa y multicopiada; y la de Chillida  siempre empaquetada y a la búsqueda del Txillida-leku perdido…

Y es que la muerte que en algunos artistas encamina hacia el recuerdo eterno en otros les confina en el olvido perfecto .Por lo que, al menos si se es artista ,hay que morirse en el momento adecuado…prudentemente…

 

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