DESCENDIENTES (¿ Una utopía?)

«Entre cuatro amigos hemos comprado una casa en la sierra para vivir juntos cuando nos jubilemos : seremos los últimos de nuestras respectivas familias ya que somos hijos sin hijos», me comentaba ayer una antigua colega de la universidad, cuando le llamé para felicitarle por su nuevo puesto como catedrática.

Y no sé porqué, pero he recordado aquella famosa película de John Ford titulada La taberna del irlandés (Donovan’s Reef, 1963) en la que un dulce John Wayne y una severa Elizabeth Allen disputan amorosamente por unos descendientes ajenos bajo la mirada de un siempre follonero Lee Marvin.

De manera que se me ha ocurrido que debe de ser muy dif´ícil tener algún sentimiento de futuro cuando se carece de descendientes biológicos o ideológicos, tal que le ocurrió al afamado neurólogo inglés Oliver Sacks, conocido por obras como El hombre que confundió a su mujer con un sombrero o Un antropólogo en Marte, que en una carta de despedida en la que comunicaba que tenía un cáncer terminal decía : «Dejaré de prestar atención a la política…No es indiferencia pero sí desprendimiento – todavía me preocupo profundamente por el Oriente Medio, sobre el calentamiento global, sobre el crecimiento de la desigualdad, pero esos ya no son mis asuntos: pertenecen al futuro».

Pues a un futuro innominado parece pertenecer todo aquello que no se ajusta al presentismo narcisista que amparándose en viejas fraternidades y nuevas sororidades renuncia a cualquier tipo de descendencia en la horizontalidad general básica que nos informa y que es una y otra y vez sancionada por el algoritmo de las plataformas digitales…

¡Ah! Descendientes…¿Una utopía?

4 respuestas a «DESCENDIENTES (¿ Una utopía?)»

  1. Entre cuatro amigos hemos comprado una casa en la sierra para vivir juntos cuando nos jubilemos : seremos los últimos de nuestras respectivas familias ya que somos hijos sin hijos».
    Jubilatu eta autonomoa zaren bitartean.
    Zenbat urte? Batek daki.
    Japonen robotek autonomia galdu duten zaharrak zaintzen dituzte.
    Iritsiko da.
    Iritsiko zaigu.
    Carpe diem.

  2. Arratsaldeon, Vicente. Buenas tardes.
    Hacía tiempo que no entraba por aquí nada más que para leerte, pero sin atreverme a comentar nada, porque, como decían en mi pueblo «me estoy quitando» de blogues y de Deia.
    Hoy, sin embargo, me ha ocurrido algo que me ha animado a escribir (la alternativa era degollar a mi descendiente y a un vecino que es de su cuadrilla)… sobre los «descendientes» aunque en algunos casos no sepamos ni de dónde ni de quienes descienden.
    El caso es que hoy a mediodía cerca de casa había una fanfarria ensayando. Entre otras muchas cosas estaban con el «Bella ciao» y a la tercera o cuarta repetición les oigo a mi hijo y su amigo decir:
    ¡¡¡Qúe pesados con «la casa de papel»!!!
    ¿Esos son mis/nuestros (de mi vecino) descendientes?
    …. que si me tienen que cuidar, que lo haga un robot, Jesusek esaten duen moduan.
    Un saludo

    1. Pues sí, querido J L M , de los blogs – y de casi todo – «también se sale», como decía aquella famosa campaña publicitaria. A mí ya me ha ocurrido abjurar varias veces…Y he dejado EL PASEANTE en barbecho hasta que una nueva indignación me ha hecho volver al teclado para conjurarla participándola… Pero aun así…Por lo demás qué te voy a decir…Si el «Bella ciao» remite a alguien solo a «La casa de papel», hemos perdido otra batalla…Any way , parece que el diseño de los robots cuidadores está avanzando una barbaridad, así que aquí paz y después gloria…Un cordial saludo y hasta cuando quieras.

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