PASEOS DE DICIEMBRE 2021

2022 ( Una tirada del Yi Jing)

Para no perder las buenas costumbres y renovar mis habilidades, he llevado a cabo esta mañana una tirada del Yi Jing ( o I Ching) , El libro de los Cambios de la tradición china, pensando en el año que inauguraremos en las próximas horas.

El resultado ha sido el hexagrama I, Qian ( El Principio Activo), con un nueve en la segunda posición, por lo que el cambio se abrirá hacia el hexagrama 13 Tong Ren (La Comunidad), siendo el opuesto el hexagrama 2 Kun ( El Principio Pasivo).

Una vez consultadas las ediciones más fiables de que dispongo – la de P-L- F Philastre / F. Jullien, en Libraire Générale Française (1992) ; la de Richard John Lynn,en Columbia University Press (1994) ; y la de Albert Galvany, en Atalanta (2006)- , y asumiendo la arbitrariedad de la interpretación, 2002 se presenta en conjunto como favorable siempre que se extienda cierta disciplina social que fomente la acción comunitaria,aunque siempre debería conducirse de una manera civilizada e ilustrada, sin generar amenazas ni miedos impropios, pero , por otro lado, abandonando toda tendencia a la pasividad (incluso política).

Podría afirmarse, consecuentemente, que de manera global se alienta una recuperación de la vida proactiva individual y colectiva, y se apunta a que quienes tienen entre sus manos responsabilidades últimas no engañen ni atemoricen para conseguir fines espurios ajenos al bien común y más bien lideren con firmeza el avance general.

2022 urte berri on!

MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ ,A ESCENA(o sobre «Viaje a alrededor de mi cuarto»)

Miguel Sánchez- Ostiz ( Pamplona , 1950) es un escritor de largo recorrido. Poeta, autor de casi una treintena de novelas, de varias crónicas de viajes y de unos siempre sugerentes diarios y dietarios, ha publicado recientemente Viaje alrededor de mi cuarto, una obra singular.

Editada primorosamente , como es habitual , por Pamiela, el libro recoge una setentena de entradas en las que se combinan episodios autobiográficos y un gran despliegue de referencias, fundamentalmente literarias, que articulan la formalización de vivencias y recuerdos reververados durante el reciente confinamiento ( se fecha su composición entre marzo de 2020 y julio de 2021).

Dotado de una artesanía indudable a la hora de escribir – y que ha sido reconocida también por numerosos premios- Viaje alrededor de mi cuarto se lee con gusto y se relee con regusto y no solo como un testimonio más de este annus horribilis que amenaza convertirse en un bienio negro, sino por la sincera arbitrariedad antero -retrógada de que hace gala su autor – sobre todo al desenvolverse entre paisajes y paisanajes – fruto acaso de su «humor vagabundo», y que, en opinión de quien esto suscribe, es uno de sus mayores valores explícitos.

Y esto es así hasta tal punto de que si bien esta obra aparece subtitulada como «novela desordenada» bien podría cambiarse por ,»Miguel Sánchez-Ostiz ,a escena»…

LA COSA( apostillas al nombre de)- but, TXORI ONAK!

En deseándome otro sí unas felices fiestas, un fiel seguidor y apuntador me ha indicado que no es una buena idea terminar el año repartiendo mandobles a diestro y siniestro.

Y aunque reconozco que en su momento no se me dio nada mal el arte marcial del karate- do, de aquellos años me ha quedado la costumbre matutina de los katas de Heian , pero sobre todo el principio de «la mano vacía» ( kara 空 limpio /te 手 mano).

Así que nadie debería preocuparse -ni menos ocuparse – ni siquiera de un oi- tsuki verbal de esos que me salen automáticamente por mor del entrenamiento sistemático al que someto a mi pluma ( electrónica ya mayormente).

Pues, any way y por otro lado , mi post-maoísmo crítico – que bien me lo he currado- me ha enseñado que la democracia o es burguesa radicalmente o es otra cosa. Y que por lo tanto obedecer a las autoridades legítimamente elegidas es el primer deber ciudadano, siendo este, en paralelo de un pacto eqüe-principal ,a la crítica oportuna y razonada, pues de lo que se trata es de convencer siendo el vencer si acaso una consecuencia a medio o largo plazo. Y todo ello aun sabiendo que los argumentos expuestos serán integrados en el discurso del sistema de poder realmente existente y reforzándolo, como muy bien explicó en su momento Michel Foucault, ese tipo que tanto me gusta citar.

Por lo tanto y en relación a La Cosa ,que en estos momentos no es otra que el COVID-19 ,todo lo mío no son sino apostillas de franco tirador plumífero : sin más ,como dice ahora la juventud.

Así que olvídense ustedes del kumite en el que de vez en cuando les encierro , disfruten lo que puedan entre mascarillas guardando bien la distancia (mai), y no pierdan la oportunidad de hablar – sin gritar – de lo divino y de lo humano.

Txori onak izan ditzazuela, lagunak!

SERVICIOS (deterioro de todos los)

En mi paseo cotidiano veo una y otra vez largas colas para hacerse test de antígenos y PCR ante las puertas de la Sanidad Privada.

Es de suponer que si tal ocurre es porque los recursos de la Sanidad Pública no dan a basto para realizar esas pruebas, o que las informaciones que han llegado a la ciudadanía han generado una respuesta en el límite de la neurosis colectiva.

Pero, en cualquier caso, la responsabilidad última le corresponde a una Administración incapaz por defecto de no disponer de los recursos necesarios, o por exceso , de resultar demasiado favorable a la privatización de la sanidad. Y en conjunto , de no haber sido capaz de generar una mínima capacidad crítica durante el proceso educativo.

Y si esta es la conclusión más lógica en términos mayores, la mencionada carencia de formación, sustituida por activa y por pasiva por una información confusa y algorítmica en función de intereses pol´íticos, en términos menores , que son los que más afectan a la vida cotidiana a la par del embrollo COVID-19, no cesa de dejar un deterioro generalizado de lo que antes se consideraban «servicios»: así , por ejemplo, los horarios espartanos impuestos por las entidades bancarias para la realización de determinadas operaciones cuando no el cierre de sucursales, o, en otro tono, la lucha por la ocupación de las terrazas , en la que hay que combinar la destreza del saltimbanqui que está a la vez junto a una mesa y junto a una barra y además exhibiendo su pasaporte de vacunación, ante la constatación de que ya no hay «servicio de terraza».

Todo lo anterior, a grande y a pequeña, no nos conduce sino al estrafalario mus del «salvese quien pueda», bien adobado por ese narcisismo sistémico medioambiental hoy rampante, en la inconsciencia histórica de que solo se salvarán los de siempre, aquellos (y aquellas of courseque hacen leyes para que las cumplan los demás, sumando así un tercer deterioro, el deterioro del servicio público…

IGLESIA (In-mobiliaria de la )

Abro las ventanas para orear la casa y, de paso, cumplimentar una de las indicaciones que no han variado sobre la profilaxis anti- COVID-19, y compruebo que el agujero continúa ahí, como el dinosaurio de Monterroso.

El agujero no es otro que el resultado del derribo quirúrgico de la Escuela de Magisterio diocesana- BAM – que sucumbió durante el verano a la piqueta, entre protestas vecinales, dictámenes jurídicos sobre la legalidad de una recalificación de suelo urbanístico, ambigüedades de los promotores de la nueva construcción – algunos , al parecer en precaria situación financiera – y caídas de ojos del nuevo obispado.

Recuerdo en este punto que, por otra parte, esta Diócesis de Bilbao ha resultado ser, según un conspicuo estudio, una de las más transparentes de la Iglesia Católica Española, y me congratulo por ello pues así estará garantizada la oportuna documentación, cuando los historiadores de la Villa deban dar cuenta de lo que ocurrió con esta operación inmobiliaria eclesial in illo tempore que ahora es el nuestro.

Y en este nuestro tiempo me llegan noticias de que otra gran Iglesia Católica, en este caso la francesa, está teniendo que vender muchos de sus bienes para indemnizar a las 330.000 víctimas de abusos sexuales contabilizadas desde 1950–en su mayoría menores de edad– cometidos por clérigos o personal de instituciones de la Iglesia como escuelas o campamentos juveniles.

Claro que , en nuestros lares, la posible venta de bienes inmobiliarios para los fines señalados u otros, no es sino el final de una tobera permanente alimentada en su entrada por una lista de inmatriculaciones que no cesa, algo inconcebible en una República Francesa en la que la Iglesia y el Estado son desde hace mucho tiempo entes perfectamente diferenciados: consecuencias de haber abandonado el Antiguo Régimen hace más de un par de siglos

Y sin menosprecio alguno de la fe, que tantas y diversas religiones alimenta, tradicionales y civiles – como bien apuntó en su momento Durkheim- ni de los creyentes que en ellas encuentran un sentido para sus vidas, no deja de quedar la duda de si el nuevo papado, franciscano a fuer de jesuítico, será consciente de estas operaciones inmobiliarias especulativas que , en puridad, no parecen responder a la moral cristiana y que ya estarían mal vistas, cuando no condenadas…desde León XIII…

COVID ( y el orden del discurso)

Si, ya lo sé, el título suena a foucaultiano ( del filósofo Michel Foucault que no del físico del péndulo- Leon Foucault- como lo confundió en su momento un desaparecido y poco ilustrado liberal vasco) y verdaderamente lo es.

Pues , en teniendo una mínima sensibilidad formal que decía Paul Valery, el discurso que viene oyéndose sobre la pandemia viene a mostrar demasiadas torpezas.

Así, esa obsesión que se impuso desde el principio en feminizar la enfermedad- LA Covid- recurriendo a uno de los tópicos más torpes de nuestro background que equipara lo femenino con lo maligno.

Y luego la manía de argumentar con números y coordenadas , mayormente inescrutables para el personal sin conocimientos científicos pero que transmite la autoridad de lo inefable verdadero , como antaño ocurría con lo que se proclamaba desde el púlpito.

Y después el monótono y reiterativo llanto y crujir de dientes sobre los ingresos hospitalarios y la situación de las UCIS, como si , y salvo el oportuno reconocimiento del personal sanitario, la ciudadanía debiera servir al sistema de salud y no al revés como es lo de sentido común.

Y, por fin la amenaza global y apocalíptica de colapso demográfico,económico, social y hasta psicológico, reduciendo a polvo las ideologías en favor de la tecnocracia- como quería el extinto Gonzalo Fernández de la Mora- y convirtiendo la división de poderes en antigüalla decimonónica, como deseaban – y desean -todos los autoritarismos que en el mundo son y han sido.

Uno de los efectos de este orden del discurso plano e infantiloide es la generación de una culpa colectiva inaudita que deja entrever que quizás haya sido el personal de a pie el factotum de la pandemia y acaso del virus mismo. Una culpa que aceptada no libera si , como está ocurriendo, no cesa de ampliarse hasta llegar a la intimidad de los hogares en sucesión de test de antígenos, y que no aceptada provoca resistencias numantinas ante cualquier recomendación de prudencia, cuando no excesos multitudinarios deliberados.

En fin , que, sin poner en duda el obligado cumplimiento de lo aprobado por los poderes legítimos, los thinktank que asesoran a los mandamases deberían replantearse su conseja que más parece propia del cuñadismo o de la cuenta de la vieja que del siglo que nos informa… A no ser que pretendan conseguir lo que desgraciadamente está ocurriendo: acumular una culpa social elefantiásica susceptible luego de ser catartizada como plusvalía política…

¡ Ah, el orden del discurso !

LIBROS ( El futuro de los)

«¿Qué le vas a regalar a tu madre?». «Un libro». «¿Para qué, si ya tiene uno?».

He recordado este dicho-broma tras hacer mi recorrido mensual de librerías, al comprobar la intensidad del flujo de compras acompañado casi siempre del sonsonete «Lo preparo para regalo, ¿no?».

Y si bien es posible que, por mor de los tiempos que corren, a lo peor habría que sustituir del mentado dicho a la madre por la hija, lo cierto es que estos paralepípedos en papel – que decía Roland Barthes- continúan siendo un estímulo de deseo frente a las pantallas de letras electrónicas, tan útiles, por otro lado, en determinadas circunstancias.

Pues , contraviniendo a los profetas de principio de siglo, el e-book no ha desplazado al de Gutenberg , pero todo parece indicar que el libro del futuro deberá reinventarse y con él el mundo editorial, la distribución y , por supuesto, las librerías.

En este sentido, el libro deberá volverse cada vez más un objeto como tal, de manera que su contenido , probablemente más matizado, se presente si acaso más atractivo en diseño y textura ( ¡ nunca mejor dicho!).

Lo anterior conllevará una reestructuración editorial, admitiendo la compatibilidad con el libro electrónico y una reordenación de la distribución, asumiendo la venta on line junto a la tradicional.

Y por fin, las librerías, deberán dejar de ser los pequeños grandes almacenes en que se han ido convirtiendo mayormente y será necesario que , para su supervivencia, recobren la dimensión de encuentro socio- cultural que tuvieron en el pasado, afianzándose en presentaciones y coloquios.

Y por supuesto, nada de todo esto será posible sin el pertinente apoyo institucional, sobre todo ahora que los setentones de la antigua Bandera Roja ( y análogos) están sustituyendo a los ochentones, ya un tanto tocados ( y tocadas, of course) y destocados…

SEIS DÍAS CORRIENTES (¡excepcionales!)

Una tarde oscura y fría, bien regada por esa lluvia tan pertinaz que nos ha acompañado en las últimas semanas como en el franquismo nuclear nos acompañaba la pertinaz sequía , he ido al cine y he visto ( visionado, que dicen los neo-pijos) Seis días corrientes ,de la directora catalana Neus Ballús.

Al salir y retomando esa vieja costumbre del cine-club en formato mini que es tomar una caña comentando la película, no he podido evitar dar cuenta de que había visto algo nuevo, en el sentido más estricto de la palabra, pero también en el más tópico, pero de cuando los tópicos sirven , como casi siempre , para expresar algo con claridad y distinción.

Pues , lejos de trascendencias almodobolivarianas o de nuevos y cegatos brindis al sol, Seis días corrientes plantea una novedosa narración directa de la vida cotidiana de tres personajes muy representativos de la sociedad proteica en la que nos movemos y que son tres fontaneros: Pep, catalanoparlante y a punto de jubilarse; Valero, un currante típico y tópico castellanohablante y Moha(med), un inmigante marroquí en contrato de pruebas. Curiosamente cada uno habla en su idioma, pero acaban entendiéndose – y quien ve el film lo puede hacer en subtítulos- por mor del trabajo que se llevan entre manos y que les lleva a visitar casas y gentes variopintas … ¡ Quién no necesita alguna vez un fontanero¡

Pero asimismo, la novedad estricta en el contexto cinematográfico realmente existente que supone Seis días corrientes, no lo es tal, no lo puede ser, pues «nihil novum sub sole»,y la referencia inmediata anterior no parece ser sino aquella «nouvelle vague» que desde el cine francés de los años 60 del siglo pasado, supuso una marca de fábrica del cine europeo aportando frescura y dando trascendencia a lo inmediato de cada día.

En su crónica semana de La Vanguardia, Jordi Évole dedica todo un artículo a este film, destacando su tono humorístico , pues «la misma historia, en manos de otra directora, podría haber sido un drama devastador». Y sí, probablemente en el humor de sonrisa que no de carcajada radica el eje de articulación de esta forma de hacer cine que acaso sea novedosa porque fue ya novedad hace muchos años, como diría aquel francésida hoy tan olvidado que fue Roland Barthes ( ¡ Ah, su Sistema de la moda!)

«Les aviso: es tan buena que durará poco en los cines. No tarden», termina diciendo Évole. Y efectivamente, poco está durando, pues como dice el crítico cinematográfico Juan Zapater,   a pesar de que el film de Ballús proporciona  «la satisfacción de saber hacer reír y pensar sin histrionismos ni máscaras», el maltrato que está recibiendo comercialmente, ejemplifica «el estado de salud del cine español y de quienes rigen su destino»…Seis días corrientes…¡excepcionales!

MUNILLA ( un tal)

Dios me libre – y nunca será mejor dicho- de tomar parte en las polémicas sobre la Iglesia Católica, sobre su doctrina o sobre sus jerarcas.

Escéptico con tendencias místicas como me reconozco , acepté en su momento formar parte del Atrio de los Gentiles de la mano de un vicario, Ángel Mari Unzueta, que bien mereció el purpurado , pero no nos dio tiempo de llegar a nada porque yo me quedé sin patio y él , supongo, estará en el cielo.

Pero claro, a uno le estremece oír frases como que «la ideología de género es una metástasis del marxismo» o que «el feminismo lleva al diablo dentro», que no se alcanzan a saber si son de un patán inculto o de un teólogo estragado.

Y la sorpresa se vuelve hilaridad cuando se comprueba que las tales, junto con otras del mismo tono sobre la homosexualidad o el aborto,han sido repetidas como mantras por quien ha estado al frente de la Diócesis de San Sebastián, José Ignacio Munilla.

Como era de prever desde el principio, a este obispo se le ha opuesto el fielatado y el curatado, pero ahí ha seguido durante los últimos once años.

Ahora se marcha a Orihuela, una plaza, dicen, de menor categoría – que conste que no tengo ni idea al respecto- y deja tras de sí un largo desencuentro, una tibia actitud ante los casos de pederastia local descubiertos y , como ya viene siendo tradicional – véase el caso de Mario Iceta ,hoy Arzobispo de Burgos, antes obispo de Bilbao- una gestión inmobiliaria de los «bienes eclesiales» notablemente especulativa.

Las cosas de palacio van despacio, según el refrán, y las que se cuecen en Roma, vaya usted a saber, pero al cabo conciernen solo a los católicos que cada vez son menos. En Roma está el Papa Francisco, y quizá más pronto que tarde se cumpla el «Roma locuta, causa finita», antes que el «Roma veduta, fede perduta»…

Pero entre tanto, solo se me ocurre el deseo de que Dios coja confesados ( y confesadas, of course) a los fieles de la nueva sede, pues les llega un tal Munilla…

MONTSERRAT ( Roig)

MONTSERRAT ROIG ( 1946-1991)


Hace treinta años, en 1991, murió Montserrat Roig en plena madurez – tenía cuarenta y cinco años. En aquel momento era una escritora reconocida y una feminista muy activa. Había publicado obras de ficción( singularmente, El temps de les cireres – El tiempo de las cerezas) y de ensayo ( ahora muchos recuerdan su  Los catalanes en los campos nazis ), así como numerosas entrevistas. Poco después se editó el magnífico diario que escribió cuando ya sabía que tenía un cancer necesariamente mortal: Dime que me quieres aunque sea mentira /Digues que m´ estimes, encara que sigui mentida

…En 1980 yo asistía a la «II Semana de Estudios Sexológicos de Euskadi»  que se celebraba en Vitoria.La sexología era una disciplina de moda, probablemente para legitimar ideológicamente  los profundos cambios  en las relaciones interpersonales que se estaban produciendo en  las rebabas del franquismo.

Todo sonaba a nuevo y, a veces , resultaba muy provocador. El sociólogo Jesús Arpal abrió el fuego con una ponencia sobre  la sexualidad tradicional. Le siguieron  gentes como Josep-Vicent Marqués, siempre ingenioso y en permanente – y cariñosa- disputa con Lidia Falcón. Y también Gretel Ammann que había venido a proclamar su alternativa  endolesbiana.

En medio de aquellas jornadas, una noche  conocí a Montserrat Roig porque la suerte hizo que me tocara sentarme junto a ella  en una cena multitudinaria. Yo era un veinteañero y ella me llevaba casi diez años. Hasta entonces, en mi esquemática y torpe inocencia, siempre había pensado que las artistas y las escritoras, o las pensadoras, tenían que ser un punto feas o, al menos no muy agradables. Pero Montserrat era justo todo lo contrario: una mujer espléndida , guapa y atractiva y, además , muy culta y divertida – dicen que cuando fue a entrevistar a aquel kulak del Ampurdán que era Josep Pla , este le soltó: «¿Para qué quiere escribir ,con unas piernas tan bonitas?» – Bueno , he de confesar que me quedé anonadado ( y supongo que enamorado) pero la consideré innacesible.

El Congreso finalizó.  Aun así, todavía tuve tiempo de intercambiar con ella las direcciones , pero como suele ocurrir en estas ocasiones , tras la catarsis del encuentro, vino luego una larga etapa de distanciamiento y desconexión que en mi caso intenté conjurar leyendo puntualmente todo lo que iba publicando…

Supongo que ella fue el primer modelo de ese tipo de mujer guapa-lista que suelo mencionar de vez en cuando en estas  lineas marginales y que trae de calle a algunas de mis amigas más radicales que siempre me reprochan mi condición de VHVMMS (Varón Heterosexual Vasco Monógamo Moderadamente Sucesivo).

Pero qué se la a hacer…Montserrat…Sí, Montserrat Roig…

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LAS MADRES SECRETAS de Mónica Crespo ( revisited)

Hace ahora 4 años participé junto con Jon Bilbao en la presentación de libro de relatos Las madres secretas de Mónica Crespo.El acto fue muy sugerente sobre sobre todo por el debate que se suscitó entre el numeroso público que había acudido.

Tras este largo período y una virulenta pandemia de por medio, he releído algunos de los relatos del libro y me he reafirmado en lo que entonces ya apunté: que , más allá de una obra poliédrica sobre la maternidad, se trataba de una apuesta estrictamente literaria puesto que mayormente era intransferible a otro soporte, por ejemplo , al audiovisual.

Es más que probable que esta característica fuera la que otorgó a la obra la condición de Finalista del XV premio Setenil 2018 y del 40º premio Tigre Juan 2018.

Pero, asimismo, he vuelto a darme cuenta de que la radicalidad de la propuesta de Mónica Crespo solo pueda ser comprendida, desde el momento de su publicación, en el contexto de la larga discusión entre Vicente Verdú y Manuel Rico, en la que el primero reivindicaba la mentada intransferibilidad frente a tanta narrativa elaborada estratégicamente para su conversión final en guión cinematográfico, televisivo o serial- sin que, por otro lado, en nada desmerezcan los elaborados ad hoc.

Así , a pesar del tiempo transcurrido, y de que su autora continúe escribiendo y animando diversos talleres de escritura ( entre ellos ,el de ALEA en Bilbao) , Las madres secretas permanecerá como una lectura pendiente para quienes todavía esperan de la literatura el acceso a un camino singular…e intransferible.

PASAPORTE COVID ( ¿sin más?)

Según la prensa no precisamente canallesca – ¿ya no la hay?- desde que algunos gobiernos autónomos-regionales propusieron la obligatoriedad del llamado pasaporte COVID para poder acceder a determinados actos sociales, el número de vacunaciones se ha multiplicado por cuatro.

Al parecer, ha sido el pánico, no tanto viruspatológico, sino psico-social lo que ha operado en esta escalada de vacunaciones de quienes por dejadez, autoinmunidad atribuída o mentalidad conspiranoica, se han percatado de las limitaciones colectivas que llegarían a tener sin el QR de marras y más en estas fechas cuajadas de ferias y fiestas, puentes y hasta acueductos (forales).

Y quizá sea este , el tropel vacunatorio, el efecto inmediato y positivamente sanitario a pesar de que desde las instancias judiciales- y desde el derecho propiamente dicho- pueda haber dudas sobre la constitucionalidad de tal exigencia, pues nunca hasta ahora y salvo casos extraordinarios, una vacunación ha sido elevada a deber ciudadano documentado.

Aun así, el efecto mediato, ese que suele ser previsto desde la reflexión, y por lo general por aquellos seres a los que ya Aristóteles atribuyó un exceso de bilis negra, parece ser un paso m´ás en la escalada de control social que se ha desp`legado desde el comienzo de la revolución cibernética a finales del siglo pasado y que se ha agudizado con la pandemia del COVID-19.

Así lo sugiere, por ejemplo, el filósofo Giorgio Agamben, que estima que «nuestras sociedades han pasado de un modelo que antes se denominaba de «sociedad disciplinaria» al modelo de «sociedad de control», de sociedad basada en un control numérico casi ilimitado de los comportamientos individuales, que se convierten así en cuantificables en un algoritmo» y cuyos datos son susceptibles de ser utilizados tanto por las administraciones públicas como por las empresas privadas. O sea, que cada vez que a usted le lean el QR, quedará codificado el dónde, cuándo y acaso el con quién de lo que haga.

Que esta progresión de control social se vaya admitiendo como normal, y aun más , al presentarse como adecuada, equilibrada y hasta neutra, no deja de ser una manifestación del acento tecnocrático que cada vez se extiende con mayor facilidad en nuestras sociedades. Agamben se pregunta hasta dónde estamos dispuestos a aceptar este control. Y la pregunta precisa de una respuesta muy matizada, no marcada tan sólo por un utilitarismo montaraz y facilón.

Así que , sin poner en duda la legitimidad de las políticas santitarias de las autoridades ( todas ) realmente existentes, la pregunta de Agamben queda en el aire, pero no para que se resuelva con un simple…¡Sin más!

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