El CINE-CLUB ( del COAVN)

Bajo el franquismo, y sobre todo a partir de los años setenta del siglo pasado, el cine-club fue un lugar particular de encuentro en el que se podían sortear hasta cierto punto dos de las condiciones más represivas del Régimen: la libertad de expresión y la libertad de reunión. Además fue la contrapartida del tele-club, el gran difusor informativo cultural de la dictadura.

Los tiempos han cambiado, los tele-clubs desaparecieron con la entrada de los receptores de televisión en los cuartos de estar y los cine-clubs se adaptaron y muchos pasaron a lo que antes se llamaba mejor vida.

Las innovaciones tecnológicas que por vía electrónica han llevado al «cine-en -casa» a través de una amplia red de plataformas, han experimentado una difusión insopechada como consecuencia de la pandemia del COVID-19, y curiosamente, y al calor de la remisión epidémica, la necesidad de expresarse sin cortapisas y en ocasiones tumultuosamente han devenido en los albores de la nueva normalidad.

El Colegio Oficial de de Arquitectos Vasco Navarro ( COAVN) ha iniciado en su sede de Bilbao un nuevo ciclo sobre Cine y Ciudad, deseando recuperar así aquel primigenio espíritu del cine- club ,según explicó su coordinador Eneko Lorente.

Hasta diciembre podrán verse varios films tomando como referencia la capital vizcaína. El primero ha sido Siete calles , rodada en 1981 bajo la dirección de Juan Ortuoste y Javier Rebollo, un thriller sencillo que se desarrolla sobre el fondo de una ciudad densa y gris, la de antes de la era Guggenheim, y en la que se puede ver a un Antonio Resines melenudo, al malogrado Quique Sanfrancisco en plena juventud y a Mariví Bilbao haciendo ya de Mariví Bilbao.

Una iniciativa sugerente para quienes todavía gusten de ver el cine en pantalla grande y disfruten luego charlando un rato sobre un film por lo general ajeno a las modas vigentes y a los reclamos comerciales de la temporada.

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