El secuestro de Aldo Moro y Omar Khayyam ( 29/03/1978)

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Omar Khayyam ( 1048-1131)

Ayer por la tarde tuvimos una buena discusión en Torresblancas. Estaba leyendo el libro de Semprún – Autobiografía de Federico Sánchez–  echado en el sofá de la sala, cuando entró ML , vio el libro y me miró con mala  cara. Me lo podía esperar porque ML  tiene en su habitación  y sobre su cama los retratos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao. Aguantó un poco hojeando el último  En lucha y , por fin no pudo contenerse más. Se puso de pie y me acusó de revisionista. Yo me  incorporé en el sofá e intenté rebartirle señalándole que en el último El Cárabo también había  escrito – una vez más con pseudónimo- un artículo tratando de los procesos de transición al socialismo. Y por fin, como siempre, tras hablar de la URSS y de China, salió el tema de Cuba. En estas entró Pp y se sumó a la discusión. Su argumento , que no me pareció nada malo, fue que mucho de bueno tenía que tener la revolución cubana, para, a pesar de sus limitaciones,  haber permitido la aparición de la «nueva trova» y de cantantes como Silvio Rodríguez . Luego  pasamos a hablar del próximo congreso del PSP que está a punto de comenzar y en el que Tierno Galván parece inclinarse por la fusión con el PSOE.  «La socialdemocracia se reorganiza» comentó ML  en un tono ya más distendido. Y yo me quedé pensando en cómo se estarían reorganizando las fuerzas nacionalistas vascas y si también aparecería  algo así como una «socialdemocracia vasca» habida cuenta de que de democracia cristiana y marxismo-leninismo teníamos para rato. Pero no quise sacar el tema porque , por aquí, en cuanto se plantea, aparece la sombra de ETA y  en estos momentos deriva rápidamente hacia las Brigadas Rojas y el secuestro de Aldo Moro…

Por lo demás , en cuanto acabe estas lineas continuaré leyendo  las Rubayaitas de mi querido  Omar Khayyam y me quedaré con su apología del presente, de sus minutos, de sus segundos, con esa sensación de que si bien  no se puede escapar  del tiempo, de este miércoles perdido en el calendario, se puede , de vez en cuando, dar un salto y dejar que pase por debajo mientras nos reímos desde arriba…

( 29 de marzo de 1978, en el metro ) «

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