ENRIQUE BADOSA ( In memoriam)

En Barcelona y a los 94 años ha muerto Enrique Badosa. Muchos serán los obituarios que recuerden su larga vida y su prolífica obra como poeta, ensayista, traductor y editor que le hicieron merecedor de numerosos premios y reconocimientos, entre ellos la Creu de Sant Jordi en 2006.

Yo conocí a Enrique en la capital catalana en diciembre de 1970 de la mano de mi tío el escritor Julio Manegat, a cuya casa había acudido a pasar las navidades. Fue un fin de año muy tenso, pendientes como estábamos del indulto a los condenados en el proceso de Burgos, pero el ambiente no impidió que continuaran los actos literarios . Tras uno de ellos, celebrado en la entonces famosa Formiga d’ Or del Portal de l’Àngel , Enrique y Julio organizaron una escapada a Sitges a la que me sumé gustosamente.

Paseando por la villa marinera, Enrique , en un aparte, me recomendó que siguiera escribiendo – había sido presentado como un «joven poeta» – y …que hiciera algún deporte ,dada la endeblez física que por entonces presentaba y que yo relacionaba estrechamente con la figura del poseído por alguna musa.Cuando nos despedimos, me regaló un ejemplar de sus Baladas para la paz con una cariñosa dedicatoria, que aún conservo.

Fueron pasando los años y mientras él mantenía su gran actividad ,daba cuenta siempre con acuse de recibo, de mi breve obra poética, desde Teoría del extraño movimiento ( 1985) hasta Breve ensayo de cartografía ( 2015).Y yo, extraños e inconscientes vínculos, lucía en mi garganta un foulard verdoso de paramecios que él, tan aficionado a esta prenda, no se hubiera puesto al cuello jamás.

Desde aquel encuentro y siguiendo su primer consejo, he continuado escribiendo, si bien mayormente ensayo, y en cuanto al deporte, una vez desvelada la añagaza romántica por mor de la edad, he de decir que continúo teniéndole una aversión tan física como metafísica.

Aún así, y más allá de esta larga amistad literaria, le debo a Enrique y también , cómo no, a Julio Manegat el haberme abierto el mundo de la literatura catalana – ¡ Ah luminosas mañanas leyendo a Espriu y a Foix y aquellas largas tardes dedicadas a Pla! – que ha sido clave en muchas de mis derivas posteriores.

Descanse en paz, pues, Enrique Badosa, que seguramente ha muerto pensando encontrarse con muchos viejos amigos en «la seva última navegació cap al misteri» – como le gustaba decir a Julio Manegat…

6 respuestas a «ENRIQUE BADOSA ( In memoriam)»

  1. Querido Vicente, qué emotivo recuerdo de tus andanzas con Enrique y con mi padre. Seguro que los dos valoran tu entrañable cariño entre poesía y poesía alli donde anden ahora.

  2. Leí en su momento una biografía de Pla escrita por Cristina Badosa. Supongo que de aquí vendrá el apellido.

    1. Cristina Badosa no es familiar de Enrique, pero sí, su biografía de Pla es magnífica. Y hablando de magníficos escritores en lengua catalana, a fuer de severos conservadores, no sé si habrás leido algo de Llorenç Villalonga – La muerte de una dama, Bearn o la casa de muñecas-. Si no es así, estoy seguro de que te encantará. Un abrazo, molt estimat Antonio.

    1. Gracias. Ya dicen que «de bien nacidos es ser agradecidos». Y yo lo estoy a Enrique Badosa y Julio Manegat que en mi adolescencia me abrieron caminos por los que todavía, torpemente, transito…

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