DE » VAYA SEMANITA» A JOAQUÍN REYES

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Parece que el ji-ji-jí ja-ja-já  vernáculo, que desde «Vaya Semanita» hasta las diversas variantes de los «apellidos vascos», ha formado parte de nuestro capital cultural reciente, está ya impregnando al mundo «español». Una vez más, o mores, lo vasco como origen de lo español.

Viene lo anterior a la movida que se ha suscitado a raíz de una columnilla del chistoso Joaquín Reyes sobre Javier Marías, en la que se mostraba dispuesto a ir a abrazarlo y hasta a compartir una merienda-cena  por ver si moderaba su, al parecer, general y airada actitud.

Al respecto, yo más bien creo que el mentado Marías es  uno de los últimos de Filipinas que apunta y dispara, a diferencia de tantos que apuntan y, luego, como decía Quevedo, no expulsan sino un «céfiro infecto». Pero el caso es que al supuesto airado se le ocurrió disparar contra la poetisa Gloria Fuertes, diciendo que no le parecía muy relevante literariamente y proponiendo una lista de señoras en su opinión muy relevantes. Y he aquí que, siguiendo la lógica carpetovetónica de » los enemigos de mis enemigos son mis amigos» , desde diversos castillos de la «pell del brau» comenzó una larga andanada de sonoras descargas.

Si a mi me gustara Gloria Fuertes ( que no tengo el gusto) me daría igual la opinión de Marías, un poco como me resulta irrelevante que- según dicen, habrá que comprobarlo  – un miembro de la jerarquía católica haya afirmado que los pelirrojos somos emanaciones satánicas. Pero por ello yo no le voy a prohibir al jerarca en cuestión que diga lo que le parezca conveniente, pues, aunque no sé si estamos en una Democracia, yo me reconozco ya casi sólo como demócrata  y defiendo el derecho de todos y todas a decir lo que sientan y/o piensen: antes se llamaba a esto «Libertad de Expresión».  Lo cual no quiere decir esa bobada buenista de que » Todas las opiniones son respetables», porque lo que son respetables son las personas, no las opiniones que podrían ser discutidas ad infinitum si hubiera tiempo y ganas ( Yo,por ejemplo, nada tengo que decir  sobre Patria, de Fernando Aramburu porque ni la he leído ni se le espera.

Pues bien, en medio de esta trifulquilla, viene el amigo Joaquín Reyes y como para quitar hierro, propone dejar de  discutir tanto- ¡Ay qué pesadez!- y abrazarnos más. Buena manera de liquidar la cuestión, utilizando , una vez más el ji-ji-jí ja-ja-já . Quede con sus chistes el susodicho en su sitio y alimentándose en su pesebre. Y si yo fuera Javier Marías mantendría  la distancia de seguridad- el largo de un brazo extendido- toda vez que es este  propuesto  un abrazo del oso.

Pero aún así que me queda algo como una nostalgia breve de este procedimiento para quitar hierro, aunque sepa que es incurrir en el yerro, ya que pensando algunos que se tiran a la piscina para, al cabo de un rato – unos meses, unos años- tocar fondo, se están tirando en realidad a una piscina sin agua y sí, tocarán fondo, pero antes de lo que piensan , y  estrellándose y haciéndose fosfatina…Y es que …¡nos reíamos tanto!

 

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