ESOS GUARDIAS-JURADOS ( que nos vigilan)

En su expurgado dietario Diario del artista seriamente enfermo publicado en 1974 ( hay edición completa y sin censura de 2015) , Jaime Gil de Biedma transcribe una conversación con el filósofo marxista Manuel Sacristán.

En ella ,Sacristán , una vez leído el original de Las afueras del poeta catalán ,le indica que la obra le parece » la realización inteligente de un tema que fundamentalmente no lo es «, por su escasa importancia.

Y es que parece que en este país, Estado, nación o lo que fuere España , y en las naciones, regiones o nacionalidades respectivas ,hay siempre un guarda-jurado ( la reflexión es también de Gil de Biedma en la misma obra) que en idiomas o dialectos varios , por la derecha o por la izquierda, está permanentemente dispuesto a señalar sin titubeo alguno lo importante y lo secundario.

Pues bien, los guardias-jurados que ahora nos vigilan han decidido hace tiempo – y ahora más ante la coyuntura electoral- que todo lo que no sea lo macropolítico, por más que resulte fétido o denigrante, predomine frente a todo lo demás en un chascarrillo monocorde y reiterativo.

Y así, queda mal hablar de las bicis que invaden indolentemente las aceras ( me dicen que en un municipio próximo , en un alarde de bicicletismo, se han inventado una señal para convertir una carretera local en una calle más) , de los transportes públicos cada vez menos eficientes por más privatizados en sucesivas subcontratas, de los eventos deportivos ( o esas procesiones incesantes que tanto molestan a Javier Marías) que colapsan la vida ciudadana salpicándola de maratones, medias-maratones, clásicas o «de género» ( ¡ Ah aquellos domingos tan tranquilos de vermú con rabas!) , mientras se demoniza la ocupación de las calles como resultado del ejercicio tan duramente conquistado del derecho a huelga y a manifestación, o de las lista de espera en el seguro médico, convertidos los facultativos ( y facultativas, of course)- junto con, por cierto, el profesorado en todos los niveles- en administrativos que tiran ya más de la tecla del ordenador que del fonendo ( o de la palabra.

Pues estos guardias-jurados, dispuestos en cualquier momento a pontificar con la severidad de un sentido común que sólo es de ellos ( «¡seamos serios!» claman levantando la barbilla) no son sino los perros de presa de unas cabezas decimonónicas articuladas por unos iluminados tecnocratillas juguetones que mientras tanto les van sacando la pasta a base de esotéricos programas de calidad de intítulos anglosajones, tan variables como los sofwares que precisan.

Es posible, muy posible, que esta macrocefalia de lo político absoluto que se preocupa tan sólo de ganar una elección tras otra y de pactar sin que se sepa muy bien para qué o para quién, sea la culpable del descrédito de la política misma y de la consecuente abstención o de la activación populista más reaccionaria… Pero ¡ qué le vamos a hacer!…Como se dice por aquí , «Pekatuan, penitentzia»…

2 respuestas a «ESOS GUARDIAS-JURADOS ( que nos vigilan)»

  1. Es una batalla que casi la doy por perdida, que las bicis circulen por las carreteras. Si encima las protegen los pistoleros, sea lo que Dios quiera.

    1. En efecto, es una verguenza. Y más vergonzosa la actitud de las autoridades municipales, responsables, en última instancia, de la indolencia absoluta de las policías al uso. La incorporación de las bicicletas eléctricas, además, ha dado vía libre e impune a todo tipo de excesos. Este tipo de ocurrencias sólo se pueden dar en mentes que van de post-modernas sin haber pasado por la modernidad…

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