«ESTAR FANTASMA»( y la dicotomía entre la economía y la salud)

«¡Qué bien que por fin nos podamos tomar un café juntos y sentados en una terraza !»; «¡Ah, unas cervecitas con los amigos!»…He estado escuchando este tipo de frases a lo largo del fin de semana y todas eran más o menos del mismo tenor. Pero una me ha sorprendido particularmente: » ¡Ya estaba fantasma!».

Y dándole alguna vuelta a esta última frase ,se me ha ocurrido que desde los medios de comunicación se nos transmite indirectamente una dicotomía que, como casi todas, puede ser brillante en su expresión pero falsa en su contenido, pues nos indica una y otra vez que, para la
resolución óptima de la pandemia, hay que elegir entre la economía y la salud.

Y así ,a veces el mensaje – y la política- inclina la balanza hacia la salud y vienen los cierres y los confinamientos y en otras ocasiones se inclina hacia la reactivación económica y se amplían la movilidad y las aperturas de las apreturas.

Sin embargo parece que nadie tiene en cuenta un tercer factor que es la simple y elemental necesidad de estar juntos – no necesariamente como se va ahora en autobús o en metro – que caracteriza a los seres humanos y que adopta formas e intensidades distintas según los momentos históricos y las diversas geografías, pues al cabo no dejamos de ser animales sociales como muy bien indicó Aristóteles hace ya muchos siglos en su Política.

Esta falta de percepción de la necesidad del contacto , que solo muy parcialmente logran conjurar las redes sociales, tiene además desde mi punto de vista dos consecuencias bastante relevantes.

La primera es que en sí misma genera una presión interna en todo tipo de grupos, una presión que como en la vieja metáfora de la olla a presión, puede estallar a través de las grietas sociales más insospechadas y de estas vamos teniendo cada vez más.

Y la segunda, y elevando la mira, es la constatación inmediata de la incapacidad para salirse del esquematismo general básico que ha alimentado durante mucho tiempo la lógica discursiva conservadora, esa que no matiza ni a la que le gustan los matices, que solo ve blanco o negro, esa que solo aprecia amigos y enemigos y que en este caso opone salud y economía , afirmándose autoritariamente en una particular interpretación del viejo tertium non datur.

Todo lo cual tendría que dar de pensar a quienes se afanan en nutrir argumentaciones para una u otra de las alternativas y de esa manera poder tener una visión más poliédrica de todo lo que está suponiendo esta pandemia, una visión alejada de unas dicotomías que pueden ser muy operativas discursivamente pero muy falsas a pie de calle, pues no contemplan a quienes están fantasmas y que necesitan, no siendo posible el abrazo ,el calor de una mirada que les vuelva reales...

3 respuestas a ««ESTAR FANTASMA»( y la dicotomía entre la economía y la salud)»

  1. El mayor deseo de muchas personas es el de volver a hacer exactamente lo mismo que hacía antes de la pandemia e incluso con muchas más ganas.
    Aprender lo que se dice aprender, pues poquito.

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