HAL ( o primer capítulo de una arqueología personal del desengaño)

Resultado de imagen de Odisea 2001

El viernes por la tarde, tomando unas cervezas con el equipo médico habitual, me enteré ( ¡ gracias, Roberto!) de que el nombre de la famosa computadora HAL 9000, protagonista indiscutible  de 2001: una  Odisea de espacio, de Stanley Kubrick, debe su nombre a que la compañía IBM no quiso que figuraran sus letras por lo que  se optó por poner la anterior en cada caso : I/H B/A M/L. Lo peor fue que la cuestión era de dominio público y común.

Este descubrimiento a esta mi ya  proba edad me llevó a recordar otras verdades ocultas por ocultadas, comenzando por el momento en que fui plenamente consciente de que los Reyes Magos eran los padres ( y madres, of course) a raíz de que durante la foto de obligado cumplimiento con un Rey Melchor, hubieron de traterle una aspirina ante su evidente gran dolor de muelas que manifestaba su condición humana y nada mágica.

Y otro sí cuando , a pesar de los esfuerzos de mi madre en insistir en que  la escueta y gran pintada en la que se leía  «ETA», en una pared cercana  al Colegio Santa María la Real de los Hermanos Maristas de Pamplona, quería decir «Y», significaba en realidad «Euzkadi Ta Askatasuna»- aunque he de reconocer que  , años después, en las reuniones y unidades de acción contra el tardo-franquismo, volvimos a habla de «La Y»…

Y por seguir esta arbitraria linea , como todas, de la memoria, también cuando superado el rechazo socio-político al vascuence, silente en mi parte de la familia euskaldún y explícito en una Manuela vascohablante que, venida del pueblo navarro de Gorriti a casa de mi abuelo Vicente, me daba de merendar un enorme trozo de pan con  una buen pedazo de chocolate Pedro Mayo mientras me repetía  una y otra vez  en un castellano renqueante que , por lo que más quisiera, no aprendiera  jamás aquella lengua » de pueblo» que le había cerrado tantas puertas, me percaté de que aquel lugar al que solía ir mi padre algunas tardes  y que él llamaba – o yo entendía- «La Gunbillera», era , en realidad un txoko  denominado «Lagun billera», o simple «Reunión de amigos»…

Y, por no seguir más, que ya me estoy poniendo muy pesado, la ocasión en la que se me desveló de forma brutal , aunque rápida y, por supuesto, muy efectiva, la realidad carnal de la sexualidad- diz que humana-  más allá de los extraños y aleatorios ejemplos sacados de  las flores con sus polenes y sus abejas que estudiábamos en clase de Ciencias Naturales tras el rezo del «ángelus» ( al que era también muy aficionado, por cierto, mi otro abuelo, Ataúlfo Urmeneta lo cual que acaso le salvo la vida en las primeras horas de aquel ya famoso día de julio del 36), obligado a permanecer en clase durante un recreo haciendo  problemas de trenes (aquellos terribles  que comenzaban con » un tren sale de Barcelona con destino a …») alguien planteó un adivinanza que decía: » Seis monjas desnudas debajo y seis  curas desnudos encima…¿Qué hora es?» y ante mi sorpresa alguien respondió «Las seis clavadas»…Y me lo tuvieron que explicar.

En fin, que otro día,  más…que ya me he quedado agotado…

4 respuestas a «HAL ( o primer capítulo de una arqueología personal del desengaño)»

  1. Para cara sorprendida, la de la bibliotecaria de la UPV de Leioa, cuando le pidieron un ejemplar del «Guosguo», para llevarle a un profesor de Periodismo.
    La bibliotecaria le pidió más datos y el bedel se reafirmaba en que «el profesor me ha pedido el Guosguo y punto».
    Hasta que, tras consultar a cuantos por allí estaban trabajando, se percató que lo que le habían encargado era el «Who is Who?» o ¿Quién es quién?.
    Duda resulta y cliente satisfecho.

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