Happy Halloween

Suelo recibir, semanalmente y por vía electrónica,  el Time-Out en su versión de Chicago, la ciudad norteamericana que mejor conozco y con la que mantengo un cierto vínculo profesional como «regular member» de la Society for Social Neuroscience.Como era de esperar, la información relativa a este week-end está polarizada en torno  a la celebración de Halloween.

Todo esto se lo estoy comentando a Laura que está de morros porque su hija pequeña quiere reunirse con unas amigas y sumarse disfrazadas a la fiesta de la calabaza agujereada y a mí  no me parece  mal. «La verdad , no entiendo como te puede parecer bien esa americanada…Ya nos tienen colonizados con esas despedidas de soltero tan horteras…Y ahora esto»

«Bueno,  muchos piensan que está celebración es originariamente norteamericana , pero, como casi todo en USA, es fruto de la emigración originaria. En este caso fueron los irlandeses quienes  la llevaron a mitad del siglo XIX haciendo una amalgama entre su  catolicismo  irredento y la fiesta celta del fin del verano…Y así  lo  indica la etimología: Halloween, o sea, «All Hallows’ Eve», o sea «Víspera de Todos los Santos».

«Ya», continua Laura, «pero no lo veo, no lo veo. Además tu siempre has sido tan antiamericano…». «Me confundes con Mikel, aunque , sí , es cierto que entre nuestra generación todo lo yankee era muy chungo porque se vinculaba a Vietnam o, luego a Irak…Pero allí, como aquí , y no hay más que recordar al  trío de las Azores, repantingados y echandose unos puros, hay y ha habido de todo. No nos podemos olvidar de un pensador tan fino como Radolph Waldo Emerson, o de Henry David Thoreau, defensor de la desobediencia civil,  o de aquel gran sociólogo que fue Thorstein Veblen…o no sé, de John Dos Passos…todos estos también eran norteamericanos»

Laura me mira con ojitos contritos. Hace una mueca que no sé muy bien qué quiere decir. «Por lo menos esta fiesta tiene algo de alegre en su horror programado y nos aparta de esas celebraciones adustas y tristísimas de nuestros cementerios» le digo yo para rematar la faena…

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