JUVENTUD ( y COVID)

El reciente incremento de contagios entre la juventud, más allá de elevar el número de positivos y desregular las estadísticas , ha generado una larga serie de reflexiones- cuando no de condenas o de reproches- acerca su comportamiento.

Yo mismo he apuntado una observación acerca de la influencia que puede tener en su vida cotidiana el nuevo ámbito que se ha abierto desde el mundo electrónico y sus redes sociales.

Una de las interpretaciones más sugerentes ha sido la que ha vinculado la posible inmadurez en el comportamiento con la inmadurez biológica del encéfalo ,que alcanzaría su plenitud hacia los 25 años.

Teniendo en cuenta este punto de vista y sin entrar en polémica alguna, tal interpretación biologicista debería como una más sin pretender ser La Interpretación ,pues desde que la Ciencia desplazó a la Creencia como Criterio de Verdad, ha sido y es frecuente confundir a la primera con el conjunto de Ciencias Físicas o de la Naturaleza.

Y así, si solo nos atuviéramos a lo que la Biología dice, no sería comprensible lo que la Psicología tendría que decir acerca de la exigencia de que la juventud decida su futuro académico con 17 o 18 años, o ,desde la Sociología respecto del vínculo de grupo, o desde la Economía, sobre cómo es posible que se les pueda suponer una madurez profesional a los 22 o 23 años, edad a la que la mayoría de ellos y edad finalizará sus estudios, o, por fin , lo más evidente, desde la Ciencia Política , que el voto sea permitido a los 18… ¡en plena inmadurez!

Sin duda se trata de un fenómeno complejo en el que deben ser bienvenidos todos los puntos de vista para facilitar la comprensión (en sentido weberiano: Verstehen) de este fenómeno que tanto nos está preocupando sin conformarse con explicaciones rápidas y monocausales que recuerdan a los argumentos teológicos .

Y no tanto , que también, por dar cuenta del fenómeno en sí y de sus diversas dimensiones si no porque de las conclusiones que se obtengan surge , o, mejor debería (de) surgir una línea de intervención en política de salud pública que pudiera ser más efectiva en un sentido global y que no solo tuviera en cuenta la saturación del sistema sanitario.

En este sentido, la incorporación de profesionales de las Ciencias Sociales y Humanas, así como de representantes de la juventud, a los órganos consultivos pertinentes es ya una necesidad manifiesta…

8 DE JULIO (1937/1978)

«Que quede esto bien claro: BILBAO CONQUISTADO POR LAS ARMAS…Ha habido ¡vaya que si ha habido Vencedores y Vencidos!; ha triunfado la España, una, grande y libre… Ha caído vencida para siempre esa horrible pesadilla siniestra y atroz que se llamaba Euzkadi y que era una resultante del socialismo prietista de un lado, y de la imbecilidad vizcaitarra por otro… » ( Discurso de Jose María de Areilza,  Conde de Motrico y alcalde franquista de Bilbao,pronunciado el 8 de julio de 1937 en el Teatro Coliseo Albia)

«¡Disparad con todas vuestras energías! ¡NO OS IMPORTE MATAR!» (Orden dada el 8 de julio de 1978 a la Policía Armada , tras el asalto a la Plaza de Toros de Pamplona protagonizado por un grupo de agentes encabezado por el comisario Miguel Rubio, pistola en mano, y que ocasionó la muerte de German Rodríguez y más de 150 heridos, once de bala)

Dos 8 de julio de vencedores y vencidos, pasados por las armas, diluidos en las memorias colectivas, ubicados en la cronología plana de la Historia y, desde luego, ya hábilmente descontextualizados hasta volverlos in-significantes

Pero acaso, y por esta insignificancia, más fruto de una amnesia programada que de un amnistía exultante , lo más triste es que Euskadi continúe siendo una pesadilla para algunos y algunas, y que a las reivindicaciones políticas de largo recorrido se siga respondiendo con la violencia, como recientemente ha ocurrido en Catalunya, a fuer de los oportunos indultos recientemente concedidos.

Y triste es también que ya casi nadie espere que se esclarezcan muchos episodios singulares que configuraron la trastienda de la Transición, una época constituyente en la que desgraciadamente no se logró enhebrar un concepto de España como Estado ( ¡Ah, aquello de «las Españas»!) y no tanto como Nación, algo pendiente desde el siglo XIX, junto a una verdadera revolución burguesa…

LA PELL DE BRAU ( o España de la Nación al Estado)

Poco han durado las etapas de liberalismo pleno en la Pell de Brau, que diría Salvador Espriu. Y quizá la peor consecuencia de ello haya sido el empecinamiento alternativo de los defensores ahistóricos del Antiguo Régimen en considerar España como una Nación y no como un Estado.

Pues ese empecinamiento generó desde los albores del siglo XIX el rechazo radical de quienes por razones varias se sentían miembros de otra Nación , como fue el caso mayor en Catalunya y posteriormente del País Vasco.

Como recordaba recientemente Juan-José López Burniol, fue el mismo Manuel Azaña quien hace casi cien años diagnosticó que el gran problema español era el problema político «de la estructura territorial del Estado, es decir, del reparto del poder y de los recursos financieros».

Y ciertamente, en las dos cuestiones anteriores se han centrado y se centran la mayor parte de los dimes y diretes de dialéctica política, por otro lado ya tan desgastada por endogámicamente reiterada.

Pero afrontar la visión de España como Estado y no como Nación, con todas sus múltiples implicaciones ideológicas , debería suponer también coincidir en el diagnóstico por parte de quienes se siente como formando parte de otras naciones dentro del mismo territorio.

Y , por lo tanto, asumir que el verdadero problema que queda por resolver es la estructura institucional de dicho Estado sin tener que recurrir a apriorismos nacionalistas, legítimos e inevitables en su momento, pero más propios de hace dos siglos….¿ Es algo verdaderamente tan difícil?

Pues, ¿ no sería mejor esperar que por fin viniera la primavera tras «aquest advers hivern de Sepharad…»?

LA IDENTIDAD (y la pospolítica)

( para D. A. , con el deseo de que tenga la oportunidad de combatir la dura canícula con homeopáticas lecturillas)

Con la mejora de la situación sanitaria han vuelto a la palestra pública, de manera más explícita, los temas identitarios que antes de la pandemia del COVID-19 acaparaban la atención.

Y no solo las cuestiones de identidad nacional- nacionalista , como en el caso explícito de Catalunya, sino también otros preteridos por la coyuntura, como la identidad de género, la ecológica o la multicultural.

Por lo general , estos nuevos tipos identitarios han sido asumidos de uno en uno por lo que en sentido amplio suele entenderse como izquierda, toda vez que la derecha política ha tenido suficiente con la identidad nacional y su repulsa a todo lo que sonara a identidad de clase – ¡Ah viejos tiempos en los que la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia hacían buenas migas!

Pero este último aspecto, el de la identidad de clase, es el que precisamente ha traído y todavía trae de calle a la izquierda cuando intenta hacerlo compatible con los nuevos tipos de identidad apuntados. El lío no es en modo alguno novedoso, pues durante muchos años la combinación de nacionalismo y socialismo ha constituido un caballo de batalla de guerras sucesivas, con ganadores inciertos y muchos finales en tablas o deserción.

Hace tres años un joven pensador , Jorge Fernández Gonzalo, publicó Manifiesto pospolíticoRutas ideológicas para la izquierda del siglo XXI.( Dado Ed.),un libro que pretendía dar cuenta de las transformaciones ideológico- sociales que venían produciendose y que probablemente se han acelerado durante la pandemia del COVID-19.

Se podría decir que la obra solicitaba claridad y distinción a la hora de evaluar los nuevos movimientos sociales y mucha prudencia a la hora de asumir reivindicaciones que pudieran desconfigurar, por acción u omisión, la percepción de la estructura de clases sociales que se corresponde a la nueva fase del capitalismo en la que estamos viviendo, algo que los think tanks neo-liberales vienen analizando (pro domo suaof course )desde hace muchos años.

Quizá el estío sea una buena ocasión para hablar de todo esto a calzón quitado y mascarilla en ristre,  intentando dilucidar, sin prisa pero sin pausa, todo ese conjunto de reivindicaciones simbólicas, ideológicas , y sobre todo identitarias que se acoge al curioso nombre de pospolítica

COMENTARIOS:

Contésteme por favor don Vicente. En España (perdón en el estado español) mientras más de «izquierda» se es más sentimientos independentistas se tiene. Es decir, se hace mucho más hincapié en la identidad nacional que en la identidad de clase. Los casos de ERC, CUP, HB, Podemos (o Podemas), BNG, MPAIAC y tantos y tantos otros. Tengo mi modesta opinión sobre el particular pero me gustaría saber la suya que, en todo caso, será mucho más fundamentada. Antonio Gutierro.

Querido don Antonio: La respuesta sería larga, más bien para comentarla durante una comida o un paseo . Pero, basándome en la experiencia generacional y en las investigaciones a las que he podido acceder, puedo adelantarle que ese vínculo que usted establece entre la izquierda y los nacionalismos «periféricos» ( no todos independentistas) se debe a que durante la dictadura franquista, y sobre todo en el tardo-franquismo, el espectro político mencionado estaba en la oposición, estableciéndose una serie de complicidades que después, en la Transición y ya bajo la Monarquía, han sido difíciles de matizar y, en algunos caso, se han vuelto drásticamente contradictorias.
En una de sus novelas de la serie Carvalho – una serie que va recorriendo casi año a año la Transición – el siempre lúcido Manuel Vázquez Montalbán hace decir a uno de sus personajes:»No soy un revolucionario, soy simplemente un antifascista. Ése es un descubrimiento que muchos hemos hecho después de morir Franco y no nos lo hemos clarificado suficientemente a nosotros mismos».
Un cordial saludo y muchas gracias por la atención

CIUDADES (¿del futuro?)

Tras la modernidad de mediados del siglo XIX, vino la post-modernidad de los años 60 del siglo XX, y ya a principios del XXI se abrió un corolario denominado hiper- modernidad (Gilles Lipovetsky).La Historia y la Filosofía reconocen estos periodos, si bien el Arte, como casi siempre, los adelanta estéticamente.

Durante la Modernidad, las ciudades se convirtieron en el eje articulador de lo político en la medida en que acumularon por activa y por pasiva la mayor parte de los recursos productivos y se puso de manifiesto la enorme capacidad especulativa de una urbanización desatada.

La Post-Modernidad coincidió con la rebelión frente al centralismo ciudadano y convirtió los grandes y masificados barrios en catapultas colectivas que exigían participación y discusión («debajo de los adoquines, está la playa»).

La Hiper-Modernidad ha optado por la descentralización, la apertura de espacios verdes ,el transporte no contaminante y un urbanismo , por lo general, más amable, sin renunciar, por supuesto a la economía capitalista y bajo la hiper-vigilancia constitutiva de esta nueva era.En este sentido, la pandemia del COVID-19, no ha proporcionado sino una confirmación profiláctica de la nueva planificación.

Pero, por otro lado, es evidente que allá donde nunca hubo verdadera Modernidad, no hubo tampoco auténtica Post- Modernidad, ni consecuentemente,Hiper-Modernidad, para bien y para mal (Manuel Vázquez Montalbán).

Y que en tales lugares, en los que el Liberalismo siempre fue flor de un día, el Socialismo mero remedo del cristianismo social y el Nacionalismo, Carlismo sin boina roja, continúan gobernando las fuerzas del Antiguo Régimen, es decir, una Nobleza oligárquica venida a más ( como bien lo explicaba Manuel Tuñón de Lara), un Estamento Eclesiástico imbatible, gran propietario de bienes inmatriculados y que ha convertido en Seminarios la mitad de los centro educativos, y un Tercer Estado que les hace el caldo gordo en sus aspiraciones pequeño-burguesas.

Y nada más gordo que seguir ofreciendo el sacrificio de la especulación urbanística, de la colmatación de todos los lugares ciudadanos posibles,arguyendo además, con la excusa de la periclitada idea de «progreso», pretensiones sociales modélicas.

Pero, como se ha dicho , se trata de lugares en los que no triunfó la Modernidad …Ni se le espera…

ADMINISTRACIÓN (¿on line?)

Las dificultades para obtener on line una cita para la vacunación coincidió con el fallo sistémico de acceso para realizar una declaración de la renta «nueva y fácil».En estos días, los softwares que vehiculizan las propuestas para realizar el MIR están fallando tanto como los correspondientes a la matriculación en la EVAU – antigua «selectividad».

A las puertas de afrontar un futuro post-pandémico en el que la hibridacion – nuevo concepto que designa la combinación presencial /virtual- será un mediación clave en todos los ámbitos, los diferentes niveles de la administración no parecen estar a la altura de las circunstancias .

Y como el mentado proceso de hibridación , y sobre todo en su vertiente on line, supone un gran nicho de negocios varios- terminales, programas informáticos, conectividad o fuerza eléctrica, por ejemplo- y ya desde antes de la crisis de 2007, la privatización de muchas de las actividades propias de la Administración se ha acelerado notablemente, es posible que muchos de los fallos apuntados tengan una estrecha relación con la obtención de fáciles y rápidos beneficios particulares y no con la adecuada gestión de los intereses públicos.

Otro sí, siendo notorio que el amiguismo y el enchufismo tienen una larga tradición en el negociado público, y que la picaresca es aceptada bondadosamente aquí, allá y acullá, no estaría de más que las fuerzas políticas que todavía conservan alguna esquirla democrática, procedan a limpiar las administraciones correspondientes de los michelines adheridos por defecto.

Sobre todo para que las variantes on line simplemente funcionen como es debido, más allá de propagandas pretenciosas y más acá de galimatías procedimentales…

EL CASERO DE DIOS

El pasado sábado día 23 ,bajo el título de «El casero de Dios»,el programa Salvados de Jordi Évole estuvo dedicado a las gestiones inmobiliarias llevadas a cabo por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

De lo ahí expuesto ,se puede concluir que dichas gestiones, amparadas en la cuestionada legalidad de las inscripciones realizadas por la Iglesia Católica durante el franquismo e incluso hasta nuestros días ,resultan problemáticas.

Probablemente las circunstancias y gestiones llevadas a cabo por este Arzobispado constituyen un modelo análogo que puede servir para categorizar lo ocurrido en otras diócesis: sin ir más lejos , las ventas llevadas a cabo en la diócesis de San Sebastián o la polémica suscitada por la recalificación de terrenos de una parcela situada en el centro de Bilbao para construir un gigantesco edificio que ha encontrado la oposición de muchos vecinos, asociaciones de padres y madres así como de diversos profesionales de la Historia, el Arte y la Sociología.

Por supuesto, a estas alturas del siglo XXI, nadie puede poner en duda el rol socializador de las religiones ( tradicionales o civiles) pues hace ya muchos años tanto Sigmund Freud como Émile Durkheim las consideraron instituciones necesarias en sus diversas variantes confesionales.

Pero precisamente ,recordando a Durkheim, hay un punto muy relevante en el que coinciden estructuralmente todas las religiones institucionalizadas (más allá de los ritos y de su Ecclesia) y que es el conjunto de dogmas de aceptación incontestable.

Y es en este punto donde, aun comprendiendo la necesidad de la Iglesia Católica de poner en venta muchos de sus bienes ante el descenso de la aportación de los fieles, no parece de recibo que se olviden principios morales muy asentados,acentuándose el caracter especulativo del capitalismo mas rancio y radical , ya condenado desde León XIII, y amparándose en una legalidad de unos tiempos en los que el nacional-catolicismo informaba a su jerarquía.

Esta elusión de responsabilidad moral que ha sido criticada en muchas ocasiones incluso desde dentro del mundo eclesiástico , tiene su más nefasta manifestación en la asunción acrítica de unas responsabilidades generadas por antiguos jerarcas, algunos de los cuales han dejado tras de sí y para sus sucesores unas hipotecas ( éticas y financieras) inaceptables.

Quizás ha llegado el momento en el que los relevos jerárquicos sean también una oportunidad para efectuar las correcciones morales precisas en la acción ecónoma de la Iglesia Católica, recuperando así los principios que , en puridad, debería estar defendiendo…Y para que obispos y arzobispos no aparezcan más ,nunca más, como vulgares caseros…de Dios.

HORMIGÓN( con banda sonora de Ennio Morricone)

He vuelto a ver Caro diario, probablemente el film más conocido del director italiano Nanni Moretti, rodado en 1993 y premiado en el Festival de Cannes del año siguiente.

Representante de un modo de hacer cine que me gusta particularmente en su combinación de cierto documentalismo sardónico con un toque de nostalgia mediterránea, la película resulta una sucesión de tres pequeñas historias protagonizadas por el mismo Moretti y varios de sus amigos y amigas.

Una de esas historias transcurre en Strómboli, y en ella se puede ver a un síndico entusiasmado con las perspectivas turísticas que ofrece la isla, en cuya promoción a más de todo tipo de ofertas, descuentos, «dos por uno» y «todo incluido», no duda en proponer una banda sonora, escrita por Ennio Morricone, para que se escuche en todos los rincones a modo de hilo musical permanente.

Este episodio y sobre todo su curiosa propuesta final de crear un «espacio sonoro» omnipresente en un desbordado deseo de saturar el sentido del oído – que hubiera servido de ejemplo a las godas reflexiones de Otto Friedrich Bollnow en su ya clásico y tópico Hombre y espacio – me ha parecido la culminación metafórica de ese otro deseo de cegar el sentido de la vista, convirtiendo la ciudad en una sucesión de paredes levantadas a golpe de especulación inmobiliaria con la complicidad de algunos síndicos que haciendo de su capa un sayo, venden la postmodernidad sin haber pasado por la modernidad.

Y he concluido, provisionalmente, que tan solo es de esperar que los citados síndicos, si han de dar la puntilla en su faena hormigonera, nos enchufen a una banda sonora de Ennio Morricone para que al menos podamos cerrar los ojos.

Como se puede ver, en este caso el cine-club ha cumplido aquella función disparadora de la reflexión y el debate que tenía en sus orígenes…

LAS CLASIFICACIONES PRIMITIVAS (y, por ejemplo, «El proceso de Burgos»)

Como ya apuntaron en su momento Émile Durkheim y Marcel Mauss, todo parece indicar que en cada cultura hay una serie de «clasificaciones primitivas» que operan como sustrato condicionante de toda posible derivación.

Así ocurre por ejemplo en la cultura occidental, en la que la distinción entre mithos y logos desde sus orígenes griegos ha intentado contraponer el relato narrativo en sus diversas manifestaciones al desarrollo conceptual argumentado en sus sucesivas ampliaciones , enfrentando siempre los mitos a la ciencia.

Esta marca de fábrica occidental se ha intentado aplicar también al estudio de la acción social, y todos los esfuerzos por tener en cuenta ambos aspectos, con la finalidad de mejorar la comprensión de los acontecimientos , desde el sociólogo Max Weber hasta el historiador Paul Veyne, se han visto frustrados ante la necesidad de pergeñar explicaciones rápidas y tacticistas.

Este fenómeno integrista que no integrador y mayormente oportunista, se ha puesto de manifiesto particularmente al intentar dar cuenta de los episodios de lucha armada tan generalizados en las últimas décadas del siglo pasado, pretendiendo llevar a cabo una «batalla por el relato» de lo sucedido, en unas ocasiones de orden científico-social y en otras de condición narrativa- novelística, dando la razón , acaso inconscientemente, a quienes piensan que, al cabo, todas las variantes del logos operan como mithos y más cuando de la acción social extrema se trata.

Ante la imposibilidad de alterar este sistema de clasificación primitiva occidental , más efectiva por su perduración que por su capacidad analítica – ideosfera que le llamaría Roland Barthes- desde dentro,habrá que esperar a ver si la globalización económica que ha sido una de las articulaciones expansivas de la pandemia del COVID-19, conlleva en el futuro una globalización cultural, de manera que el conocimiento de otras clasificaciones primitivas, nos permita reflexionar sobre las propias, como decía el sinólogo François Jullien

(Escrito tras la asistencia al acto de presentación de una nueva publicación sobre el Proceso de Burgos que juzgó a varios militantes de ETA en 1970) )

COTIDIANIDADES PANDÉMICAS (1 CLIENTE = 15 MINUTOS)

Al comenzar hoy mi paseo matutino,he visto un nuevo anuncio en el pizarrín que suele estar colgado junto a la puerta de uno de los bares del barrio : «1 CLIENTE =15 MINUTOS».

No era el primer cartel que veía con similar contenido, pero hasta ahora solían ser más amables, como , por ejemplo «Dada la situación sanitaria y por respeto a los demás , se ruega no permanecer en la mesa más de media hora» ( sic y documentado).

Pero la contundencia directa y cifrada de este último ha conseguido que algo se rebelara en mi interior y me he hecho la firme promesa de no acudir nunca más a dicho establecimiento .

Mientras camina bajo una larga hilera de densos tilos ,he estado pensando que esta pandemia está trastocando nuestra vida cotidiana hasta tal punto que ya solo se nos ve como meros consumidores que además, en este caso, debemos luchar a brazo partido por conseguir una mesa en una terraza, generalmente sin servicio y a tiempo tasado.

Y he recordado cuánto me resistía a llamar a los estudiantes clientes o que me trataran de tal siendo un paciente que acudía a una consulta médica.

Pero estos cambios de denominación, al principio tomados en tono jocoso, pero poco después claramente definitorios, venían impulsados por esa ola tecnocrática que ha invadido las instituciones confundiendo de paso la política con la gestión, pero ahora parecen asumirse casi a nivel interpersonal, pues ese ha sido hasta el presente el tipo de relación entre los parroquianos y sus bares.

Ni qué decir tiene que el cartelito de marras tiene su explicación si se tienen en cuenta los arbitrarios cambios de normativa que se están produciendo en relación a las condiciones de trabajo en la hostelería, pero descargar las consecuencias sobre el personal de a pie en vez de apuntar hacia los responsables de la situación, es meterse goles en la propia portería nada más comenzar el partido.

Ya de vuelta, he comprobado que la terraza del bar en cuestión estaba practicamente vacía… Y el pizarrín había sido retirado… S.E.u O.