INSULTOS Y ESCUPITAJOS ( o sobre la violencia)

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No me ha sido fácil olvidar los insultos y supuestos escupitajos transmitidos on line  hace un par de días . Pues aunque no sea ya posible hablar de  lugares sagrados y lugares profanos,  el Congreso , y , en general, cualquier Cámara de Representantes, continúa teniendo un toque religioso, como muy bien apuntó a principios del siglo pasado Émile Durkheim.

Jeffrey Herf, en su libro El modernismo reaccionario, hizo en su momento un buen repaso del fondo neo-conservador de las obras de autores como Ernst Jünger o Martín Heidegger.

Más allá de las características de aquel pensamiento , un aspecto muy curioso es que este “modernismo reaccionario”, con sus vínculos religioso/religantes y su panoplia étnico-trascendental, es todavía detectable de manera más o menos explícita en muchos movimientos sociales y políticos supuestamente “ alternativos”, constituyendo el gran obstáculo oculto para la difusión de las ideas ilustradas, hoy explícitas en la Declaración de los Derechos Humanos y en los procedimientos democráticos. Y también que, paradójicamente, este fenómeno ocurre así mismo a gran escala hasta en lugares que operan como supuestos paladines de la democracia, donde los neo-conservadores hacen de la democracia su particular sayo y, repitiendo enfáticamente cuatro o cinco eslóganes al uso, intentan imponer su esquemática y maniquea visión del mundo por medio de una no declarada guerra cultural en la que lo más importante no son las ideas sino los gritos, las amenazas y las algaradas (y si todo eso no resulta suficiente, la intervención militar.

En esta no declarada guerra cultural – por lo visto perfectamente planificada (véase el libro de George Lakoff, No pienses en un elefante: lenguaje y debate político) – la violencia verbal y hasta física no es casual sino premeditada y parece más alimentarse de los inocentes demócratas que la consienten que de los propios impulsos de quienes la exhiben. O sea, algo así como ocurría con los camisas pardas de las SA nazis , aquellos “ simpáticos muchachotes” de la época de los “ primeros” Jünger y Heidegger, antes de que el delirio asesino de Adolf Hitler los ubicara en más pacíficas “ segundas épocas”…

En fin,  que hoy  no me he levantado particularmente optimista.

[BELARRI  PREST]

2 respuestas a «INSULTOS Y ESCUPITAJOS ( o sobre la violencia)»

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