JOSÉ OVEJERO: UN ESCRITOR PARA LA LITERATURA DE INMERSIÓN

A primera vista, el escritor  podría pasar por el nuevo superior de los jesuítas. Delgado, fibroso, de cabello blanco, su cuerpo parece ser el resultado de una lucha permanente entre la acción pública y el ayuno privado. Viste  pantalón gris y jersey azul  y muestra un pudor que le impide cruzar las piernas con soltura. Luego, cuando toma la palabra, toda esa breve verticalidad un tanto hierática, se eleva sobre sí misma y se abre como una gran cúpula acogedora: habla bien, muy bien, su voz es clara , la pronunciación limpia ,y ladea acompasadamente la cabeza  mientras sus manos se mueven a un ritmo profesoral.

Acepta con gusto las preguntas y las responde todavía con más gusto sobre todo cuando se trata de cuestiones relacionadas con la creación literaria, planteadas  en esta ocasión por la joven escritora  Mónica Crespo que le ha presentado.  Todo lo que comenta es atinado y equilibrado como si estuviera en una master class, y de vez en cuando deja caer una fina ironía que provoca sonrisas de complicidad gremial.

Hacia la mitad del encuentro,  se reconoce felizmente adjudicado a lo que el escritor senior  Pedro Ugarte – el otro presentador – ha definido  con indudable ingenio como » literatura de inmersión», una variante que pretende ofrecer versiones alternativas de la realidad-a-la-mano  a diferencia de la » literatura de evasión » que propone abrazar otras realidades quiméricas y huidizas…

El escritor se llama José Ovejero, tiene los dos premios de más prestigio del campo literario español (Anagrama de Ensayo y Alfaguara de Novela)  y su último libro se titula Mundo extraño.

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