LA CONJURA DE LOS NECIOS Y TAL

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Voy al dentista y, para conjurar los minutos siguientes, abro una revista que encuentro al azar.Y leo: «Hay una gruesa linea  entre un niño jugando feliz y un niño yonqui digital jugando feliz».

Esta frase definitiva- que diría Pla- parece en principio razonable y hasta un punto sabia. Pero teniendo en cuenta que forma parte  de la columna del director de una revista que se subtitula Hombre & Estilos, el contexto, nunca mejor dicho, hace dudar del texto. Y la duda se incrementa- como la deuda- al comprobar que ,poco más adelante, tras varias páginas con fotografías de chicos y chicas más o menos sexys, anuncios de colonias, de relojes y de coches, hay otra columna, esta más breve, que se intitula «Desconexiones» y se subtitula «Tengo un amigo que apagó su móvil en diciembre y no lo ha vuelto a encender hasta ahora. Y sigue vivo». Y , como no hay nada mejor para desteorizar una teoría que el esperpento, así que sea moderado… ¡Ajajá! ¡Pillados! Lo de desconectar…¡Se trata de una tendencia de la moda!

Así que , después de hablarnos de los bondades multifuncionales de los smartfones, ahora, lo último, the last of the last, es comentarnos sus inconvenientes y el daño que hacen a los más pequeñuelos…Todo muy en la onda de ese aparatillo de reciente aparición que sólo  es un teléfono móvil sin zarandajas ni apps,  o de esos «hoteles con encanto» en los que antes no se podía entrar con «niños» o con » mascotas» y ahora anuncian a bombo y martillo » wifi free».

Por lo demás, y aunque en este punto cyber la revista en cuestión parece estar a la última, de sus páginas – para hombres- emergen dos detalles  muy carpetovetónicos. Así un – al parecer-  tipo conocido, dice que su matrimonio es muy normal  pues «te  levantas por la mañana, tu mujer hace café…» Y la última columna, en un alarde de virilidad contenida lleva por título » Un puto partido».

Prodigioso. El amigo John Kennedy Toole, si todavía viviera, tendría un material estupendo para escribir una segunda parte de La conjura de los necios.

( Pero ,de todo esto ni palabra a mi dentista, no sea que se lo tome a mal)

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