LA JUVENTUD ( o «Gaudeamus igitur…»)

Con la relajación del control social sobre la pandemia del COVID-19, parece haberse relajado también la tensión que a las autoridades y a algunos ciudadanos les ocasionaban los botellones, ahora reconducidos mayormente hacia los bares nocturnos y las discotecas.

Aun así la histeria procaz de que se ha hecho gala frente a este fenómeno en algunos momentos no ha ayudado nada a comprenderlo ,sobre todo cuando se ha hipersignificado criminalizando a la juventud.

A todo lo anterior ha contribuido sin duda la ausencia de profesionales de la psicología y la sociología en los comités de asesoramiento de la política anti-pandémica que se ha ido gestionando como si solo fuera una cuestión tecnocrático-sanitaria , pero también la desmemoria interesada de muchas de las personas implicadas respecto de su pasado juvenil o la estolidez cayetana de quienes jamás fueron de juerga.

Pues las imágenes que se han exhibido como muestras de degeneración y suciedad no son muy diferentes de las que habitualmente se han correspondido con las de las fiestas populares más tradicionales de ahora …y de siempre.

Además , es necesario considerar que , tras las restricciones del confinamiento y sus secuelas, un gran número de jóvenes ha debido renunciar a su salida a la vida social adulta en el tiempo y lugar que generacionalmente le correspondía, una salida en la que mostrar toda esa fuerza vital que, por otro lado y como se sabe, constituye la energía que alimentará la sociedad del futuro.

Pues, como decía recientemente el profesor Luis Alegre, de algo debe servir proclamar ese himno universitario por excelencia que dice » Gaudeamus igitur/ iuvenes dum sumus ( bis) / Post iucumdam iuventutem /post molestan senectutem/ nos habebit humus»…O sea : » Alegrémonos , por tanto /mientras seamos jóvenes (bis) /pues tras una divertida juventud / después de una incómoda vejez / nos recibirá la tierra…

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