PAN DE MASA MADRE ( y Bouvard y Pécuchet)

Como , según dicen, no hay dos sin tres, lo he intentado por tercera vez y en esta ocasión ¡ lo he conseguido! Me refiero a que , por fin , he logrado comprar una barra de pan – «una barra, por favor» – en la nueva panadería que han abierto en el barrio y que está haciendo tanto furor como aquel «hay una chica nueva en la oficina, se llama Farada y es divina»( aquí, pronunciar en plan Boris Izaguirre)

Ciertamente la barra que he pillado es muy básica , aunque me han asegurado que es «de masa madre» y de trigo ( I suppose), y no he necesitado interesarme por la amplia oferta que se amontonaba en pequeños cajones, a diestro y siniestro.

Ya comenté en una ocasión anterior que esto de comprar el pan ,que puede parecer muy sencillo, no lo había sido para mí hasta ahora, pues pude comprobar que las aglomeraciones que se producían en la puerta del dicho nuevo establecimiento no se debían tanto a su gran éxito ( que también,si bien en un tono moderado) como a que cada parroquiano ( y cada parroquiana, of course) que acudía , tardaba una media de ocho minutos y dieciséis segundos en decidirse entre el maíz, el trigo, la espelta, el centeno y sus varias combinaciones y formas, en alegre consultoría y breve degustación.

Y ya me iba , todo contento de mi hazañosa hazaña, cuando una señora de esas que no abundan pero que sí se ven por estas mis calles, alta , pero de no más de treinta y cinco quilos que diría Josep Pla, me ha agarrado con una mano nervuda y me ha dicho: «Y , sobre todo, mastique ese pan muy despacio, y trágueselo acompañando cada trozo con su pensamiento…».

Y en comprobando el efecto del consejo sobre la consejera, no he podido evitar el recuerdo de los repentínamente ricos y asaz entusiastas Bouvard y Pécuchet , que en la obra de Flaubert del mismo título leyeron en un manual de higiene de la época – finales del siglo XIX- la misma sugerencia ante la humana incapacidad para la rumia física, y saturados luego por la rumia metafísica hasta incurrir en la fe fisiológica, abandonaron al cabo toda convicción dietética y pasaron página con un gran banquete.

En fin, la de cosas que ( se) le pueden ocurrir a uno, en yendo a comprar un barra de pan, eso sí, de «masa madre»…

(c) IBILTARIA by V. Huici

Una respuesta a «PAN DE MASA MADRE ( y Bouvard y Pécuchet)»

  1. Don Vicente, estas cosas me recuerdan al que fue a comprar un champoo para el pelo y le preguntan ¿para cabellos rubios, morenos, grasos, secos……..? y el buen hombre agobiado y un tanto avergonzado responde ¿ Y………. para cabellos sucios no tienen? Mire usted, es que sólo pretendo lavarme la cabeza.

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