La rubia y la filología ( historieta menorquina)

Estoy apurando una horchata big-size en la Plaça sa Esplanada de Mahón. Tengo ante mí a una rubia de ojos azules y mini-shorts blancos, la novia de Miquel Xavier. Ante su insistencia , hasta este momento le he reconocido a la susodicha que casi todo en la isla se debe a los ingleses: la devoción por los caballos, manifiesta en las carreras de trotones y los jaleos,  la ginebra  y en fin, hasta el magnífico queso de Alaior (acaso  inspirado en el «cheddar» anglosajón.

Pero me he negado en redondo a aceptar que pudiera existir una Binibequer «well». Y le he insistido en que su «well» es en realidad un «vell» amigablemente opuesto a un «nou», fenómeno comprobable en casi todas las costas de habla catalana.

No resulta fácil contradecir a esta rubia porque ante todas las objeciones tiene la callada por respuesta y todo lo más un ligero mohín de disgusto, pero la filología es la filología, y  ni siquiera su cruce de piernas olímpico va a hacerme cambiar de opinión.

Durante un rato había pensado que todo se debía a un error de percepción visual, de lectura apresurada, pero no: la rubia sabe muy bien lo que dice y lo dice así porque le parece más «guay» que su estancia menorquina transcurra en Binibequer well y no en Binibequer vell. O sea, que es una pija pijísima y yo no me había dado cuenta.

«I would like one ensaimada» ha dicho de pronto como si no dijera nada. Y aunque la Panaderia la Mejor (a la piba le suenan las cosas) queda en la otra punta de Mahón, nos hemos levantado. Veremos si llegamos, porque lleva unos tacones de vértigo. ( Ya me veo otra vez de chevalier servant, ofreciendo mi brazo para que luego me salgan cantares: tengo fama de ligón cuando en realidad soy un monógamo sucesivo al ralentí.

 

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