LA VERSILIA ( las playas…y los carlistas)

VILA BORBONE ( Viareggio)

No sabe bien el personal que se acoge a la nacionalidad española – aunque sea por imperativo legal – el chollo que tiene en la larga cinta de playas que rodea la piel de toro y que dispone por lo general de un acceso libre y fácil, de duchas y servicios, y,lo que suele ser más importante, de socorristas y puestos de socorro.

Pues en tierras italianas la mayor parte de los arenales está privatizada bajo la figura del lido o el bagno , negocios que ofrecen todas las prestaciones ad hoc previo pago, quedando tan solo en lugares bastante inhóspitos y de difícil acceso alguna que otra spiagga libera, tan libre que carece de todo lo que no sea arena ardiente y resaca mediterránea.

Este modelo de domesticación playera alcanza su paroxismo en la Versilia, en la que poblaciones discretas y bellas como Pietrasanta o Camaiore , disponen de unas marina saturadas de establecimientos balnearios de nombres tan elocuentes como Nettuno , Paradiso o Sirena.

A fuer de lo diga la Sociología, la Historia o la Economía, parece estar claro que este modelo de explotación turística del litoral marino se acuñó en los años veinte del siglo pasado de manos de la nueva burguesía triunfante- que , por otro lado, financió edificios modernistas tan espléndidos como los de la passeggiatta de Viareggio- y que, con el paso del tiempo , se ha democratizado.

Porque la aristocracia de siempre, la que ha tenido a bien no trabajar y vivir de las rentas, y deleitarse con su blanca palidez, nunca ha frecuentado las playas, prefiriendo permanecer en sus grandes mansiones recibiendo a sus análogos ( y análogas, of course), como, por ejemplo, Margarita de Borbón y Parma, esposa del pretendiente Carlos VII, en su magnífica villa de la pineta de, precisamente, Viareggio…

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