LOS PASEOS DE ENERO DE 2024

LOS DESAYUNOS DE LOS MARTES ( los socialistas , el DSM y Chillida )

La Junta Extraterritorial del Desayuno de los Martes se ha reunido hoy miércoles a partir de las 8 horas y 5 minutos en la sede eqüe-principal del Café Iruña

Han asistido todos los miembros y miembras de la susodicha Junta, excepto Laura, de Master en Toronto e Itzi de retiro en Leyre, en viniendo todes con cierta premura por sus muchos compromisos y quehaceres posteriores.

Aun así, y aprobada el Acta de la Junta anterior, la tenida se ha desarrollado asaz ordenada.

Mikel ha presentado un documento que pensaba llevar hoy a su clase de Sociología Política, y que le ha llegado de un colega madrileño. Bajo el título de Los socialistas críticos. Memoria y socialdemocracia radical, expónense en el susodicho argumentos varios que – Mikel dixit- pueden permitir aclararse de lo viene en pasar en la piel de toro, más allá de las columnas de Iván Redondo.

Como nadie ha dicho ni mu al respecto, nuestra juntera jurídica Amanda ha requerido de Koldo, una vez más recién salido de guardia siquiátrica, su opinión sobre la noticia de que según el British Medical Journal, la industria farmacéutica repartió hasta catorce (14) millones de dólares entre los facultativos de la Asociación Americana de Psiquiatría que elaboraron la última versión del DSMDiagnostic and Statistical Manual of Mental Disorder– , el manual de referencia internacional para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales.

El interpelado, apurando su cafe doble con sal, por toda respuesta ha mostrado a los presentes y de une en une, el siguiente e-moji:

dejando el jugoso asunto para el gran maestro Quim Monzó.

A continuación Patxi ha dado cuenta de su murria frente a lo que ha denominado «la operación Chillida», tipo, en su opinión, de pasado más que oscuro que ha «pretendido con sus hierros gigantescos peinar cualquier biografía anotada» (sic).

Le ha salido al paso Marta, recordando aquello de «know the poetry, not the poet» – no sé si lo transcribo bien- , lo de » quien esté libre de pecado que tire la primera piedra» y otro sí de que más vale no hurgar demasiado en casi nada porque «por estos lares no va a haber ningún milagro de Boston y sí mucho cuñao cuñaa» ( sic).

En este punto han dado las 9 horas, ha comenzado a llegar la turistada por lo del brunch y, consecuentemente, se ha decidido levantar la sesión, corriendo el fondo de caja – que ya anda algo escaso- con los conleche y los cruasanes, y un nuevo doble con sal para Koldo.

De todo lo cual doy fe a.d. XVIII Kal. Feb.Anno DCCXXII ab Bilbao urbe condita. Yo , el Secretario Perpetuo de la JEDM.

[firma ilegible]

En un reciente artículo titulado «No es tan inteligente«, Daniel Innerarity hacía una lúcida evaluación , bien que provisional ,acerca de la irrupción de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas.

Y más allá y más acá de mostrar sus ventajas e inconvenientes, abogaba por afrontar una «Crítica de la razón algorítmica» ya que tal es el fundamento último de su funcionamiento.

La propuesta es sin duda justa y necesaria porque propone reflexionar sobre lo que parece tan neutro y neutral como se han venido contemplando las matemáticas.

Pero también porque apunta al corazón de una nueva versión de aquel fin de las ideologías que propugnaba antaño el opusdeísta Gonzalo Fernández de la Mora y del que hogaño se hacen eco gentes diversas desde los palacios hasta las cabañas, en nombre de la eficiencia.

Pues ni las matemáticas son tan neutras como pretenden tal que lo demostró en su momento Emmanuel Lizcano ( Imaginario colectivo y creación matemática, 2009) , ni el algoritmo es equidistante y equilibrado sino muy interesado:véase Cardon, D. 2018 Con qué sueñan los algoritmos .DADO ed.

Así que, frente a esta operatividad tecnocrática sancionada con el buenista «depende de para qué se use», no viene mal reclamar una reflexión a fondo, una Crítica de la Razón Algorítmica…

No me he animado a publicar nada durante unos cuantos días, sumido en la murria que me han ido produciendo las noticias de los lares propios y lejanos.

Por lo que respecta a la piel de toro, todo ha devenido insulto y desprecio unidos a incultura y mala educación. Y tanto allende los mares como en el avispero de Oriente medio ya no se sabe si la impunidad es peor que la denuncia de la impunidad que tanta constatación de impotencia destila.

Pero…Pero ayer asistí a una asamblea de Abando Habitable, la asociación que lleva movilizándose desde hace varios años contra un macroproyecto urbanístico impulsado por el Trono municipal y el Altar diocesano, y volví a sentir durante un par de horas el vigor de lo comunitario, la fuerza del consenso proactivo de unas gentes de barrio que defienden en la práctica un bienestar ciudadano que otros y otras tan solo exhiben en las campañas electorales.

Cuando finalizó la reunión, acordada la continuación de la senda legal y también una serie de acciones de resistencia no-violenta, di un largo paseo dándome cuenta de que había comprendido una vez más que de poco sirve intentar salvar lo ajeno, siempre susceptible de ser abducido por la plusvalía política del caciquismo orgánico partidista, sin defender serenamente lo propio. Sin defender un barrio habitable, resistente a los intereses de quienes tan solo pretenden ocuparlo para sacar pingües beneficios sin importarles lo más mínimo los malos olores diurnos o los ruidos nocturnos.

Y ya en casa, he encontrado un libro en medio del suelo de mi estudio, Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury, y al ir a recolocarlo en la biblioteca, me he percatado de que tenía una página marcada y un subrayado que decía :» Escribir es una forma de supervivencia. Debemos alzar las armas cada día, sin excepción, sabiendo quizá que la batalla no se puede ganar del todo, pero que cada esfuerzo ya significa una especie de victoria».

Y he escrito esto…

TXANI RODRÍGUEZ (o el pellizco)

Txani Rodríguez (Llodio, 1977) pertenece a una nueva generación de escritoras- como Noemí Sabugal o Sara Mesa- que están abriendo una nueva deriva en el panorama narrativo, y que en su caso recibió la sanción de entrada en el espacio literario bourdieuliano con la recepción del Premio Euskadi de Literatura 2021 por Los últimos románticos (Seix Barral, 2020)

Ayer se presentó en la Biblioteca de Bidebarrieta su última novela, La Seca (Seix Barral, 2024), de la mano de la voz tronante y perfilada de la periodista Almudena Cacho que administró los tiempos con precisión radiofónica, teniendo muy presentes las señales horarias.

En un acto único, se desgranó cumplidamente la nueva obra que recoge, acaso en ese registro ahora tan à la page de la autoficción, los avatares familiares, amistosos y amorosos de una joven de Llodio que pasa el verano pandémico en el Parque de los Alcornocales, situado entre Málaga y Cádiz, al tiempo que revive la mitología que acuñó durante sus estancias de la infancia en aquel paraje de explotación del corcho, con sus personajes transversales , sus trabajos y sus días.

Y a pesar de que algunos asuntos – tal que la cuestión medioambiental, los guiños a la literatura andaluza o el carácter un tanto tóxico de las cuadrillas – reclamaban un posible debate, Almudena Cacho dio por finalizada la tenida tras una brevísima y cotangente intervención del público.

En cualquier caso, La Seca promete, y más en la medida en que pueda generar un pellizco sensible, moral o reflexivo en quien la lea, honor que , como en la milicia, se le supone , y que apuntaron así la autora como la presentadora…

«Soy médica de familia. Cada año por estas fechas estamos igual: máximo apogeo de los múltiples virus respiratorios y los servicios sanitarios al borde de la saturación.Antes se contrataba personal de refuerzo, hoy dicen que no es posible.En mi centro, con cuatro bajas por cubrir desde hace unos meses y las ausencias por vacaciones, nos ha tocado cerrar la cita previa y dedicarnos a ver urgencias, visitas del día, perdiendo la esencia de lo que es un centro de atención primaria»

Este es el primer párrafo de una «Carta de los lectores», publicada en La Vanguardia el día de Reyes y firmada por una médica catalana. Pero, a la vista de los numerosos testimonios que se pueden escuchar en la calle, acaso también podía haber sido firmada por cuaquier facultativo de estos lares.

Pues desgraciadamente, todo parece indicar que el modelo sanitario público que había sido una de las joyas de la corona de la autonomía vasca ha comenzado a ser desmantelado encaminándose hacia un modelo mixto de tinte neoliberal.

Un buen amigo e historiador de la economía me suele decir que durante los últimos cuarenta años hemos vivido la excepcionalidad de la prolongación del Estado de Bienestar que se gestó en Europa Occidental como réplica a la supuesta plenitud de los servicios sociales de los países del Pacto de Varsovia. Y que esta excepcionalidad comenzó a declinar con la caída de la URSS y del muro de Berlín dirigiéndose globalmente hacia el modelo económico norteamericano.

Sin duda , los grandes beneficiados de esta excepcionalidad han sido los boomers – quienes ahora tienen entre 60 y 78 años -que por un lado han contribuido a mantenerla con su trabajo y sus impuestos ,y que hasta ahora han gozado de buenos servicios sanitarios, educativos y de unas pensiones mayormente razonables.

Pero, como afirma este buen amigo, todo esto se está terminando y las pol´íticas progresistas tan solo estan consiguiendo retrasar la implantación del nuevo modelo.

Cuando los boomers desaparezcan es posible que el Estado de Bienestar tal y como se ha conocido también haya desaparecido ,a no ser que las gentes de la generación Z (los nacidos entre 1995 y 2012) desoigan los cantos de sirena tecnocráticos que explicta o implícitamente desgrana la política conservadora y se apresten a defender lo que consiguieron sus madres y sus padres , sin aceptar que van a vivir peor que ellos.

Pero esto último no será fácil en un ambiente tan condicionado por la dinámica de las redes sociales, las fake-news y l@s influencers, en el que el viejo mito narcisista del emprendimiento individual se solapa con aquel «fin de las ideologías» que en su momento proclamara el ideólogo franquista Gonzalo Fernández de la Mora.

Aun así, y como la esperanza, dicen, es lo último que se pierde, sería deseable , por ejemplo, no encontrarse un día tan solo con una Sanidad S.A…

He tenido la suerte de que Mari Domingi me dejara junto al árbol de Navidad el libro Primates al Este del Edén ( Ed. Crítica,2023) de Juan Ignacio Pérez Iglesias, catedrático de Fisiología y Coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

He de confesar que desde que comencé a leerlo al día siguiente ,y entreverado entre cenas y comidas familiares, no lo he podido dejar hasta hoy, subrayando párrafos enteros como suele ser mi costumbre.

El contenido del libro , sintetizado en el subtítulo «El organismo humano a la luz de su evolución», me ha interesado y mucho, andando como suelo andar casi siempre a caballo entre disciplinas diversas a fuer de mi condición de sociólogo en excedencia, y he disfrutado, uno a uno, los quince capítulos, en los que recogen aspectos tan sugerentes como los cambios anatómicos, fisiológicos o de alimentación que nos han sobrevenido como especie en estos últimos seis millones de años hasta la evolución del encéfalo y, particularmente, el surgimiento de nuevas formas de cooperación grupal.

Pero también me ha seducido la prosa sugerente y exacta de Pérez Iglesias, clara y distinta que diría Descartes, bien fundamentada científicamente mas sin los habituales obstáculos de erudición manifiesta.

Una lectura, en fin, muy recomendable para comenzar el año reactivando la curiosidad sobre lo que hemos llegado a ser…

El primer movimiento fue la conversión de un quiosco de prensa en una cafetería -pastelería de rango multinacional, y las calles colindantes se inundaron de olores dulzones, mayormente aceptables. A continuación, un gran restaurante popular y barato se tranformó en un Tap Room que al cabo de un tiempo el personal ilustrado identificó como una cervecería.

Hace un par de semanas, un bar de parroquianos situado en una lonja de mi propia casa se ha traspasado, cambiando de nombre , de Gure Leku a Solo Gastrotaska.El cambio se ha evidenciado de inmediato pues los olores a fritanga están desde entonces saturando el barrio, hasta el punto de que ya casi nadie se atreve a abrir las ventanas.

Curiosamente, en el suplemento gastronómico de un periódico ha aparecido una crónica un tanto apologética acerca del nuevo local bajo el título «Manual para rejuvenecer un bar de barrio». En este reportaje , el chef del nuevo condominio, que lo es también de otro cercano, hace gala de haber mantenido «el aroma tabernario», si bien la oferta del Gure Leku que abarcaba poco más de unos pinchos,se ha ampliado en el Solo Gastrotaska hasta abrirse a la merluza frita, la coliflor gratinada o el canelón de ragout de rabo,o sea, que ha pasado de ser un bar a revelarse como un restaurante.

La vecindad, harta del intenso olor a fritanga, se pregunta de qué permisos goza el nuevo negocio, si cumple o no con la legislación vigente , y otro sí ,si las autoridades con mando en plaza han hecho todo lo que debieran al respecto.

Más «the answer is blowing in the wind», como cantaba Bob Dylan, un viento que contribuye a expandir todavía más ese tufo tabernario que le resulta tan cuqui al sin duda innovador chef de marras…Un olor, por otro lado, que tanto encandila a quien, sin tener que soportar sus consecuencias empíricas, se permite escribir, conclusivamente y sin sonrojarse, algo como «Un ejemplo de cómo la escena hostelera de Bilbao puede actualizarse sin renunciar a la autenticidad o recurrir a fórmulas importadas»…O my God!…¡Ya somos escena hostelera! ¡Caramba con el «Manual para rejuvenecer un bar de barrio»…

(c) by Vicente Huici Urmeneta

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