LOS PASEOS DE JULIO DE 2023

BROOKLYN ( ¿como modelo?)

Si en otras ciudades no tan lejanas, como es el caso de Barcelona , se está intentando devolver las calles al vecindario tras una larga, triste y penosa usurpación multinacional, ¿ de verdad que Brooklyn puede ser un modelo para algo y para alguien?

En este diario de digna dirección que con tanta generosidad acoge estas mis columnillas he leído que el barrio de Olabeaga pretende ser el Brooklyn bilbaíno tal que la Isla de Zorrotzaurre se pretendió el Manhattan correspondiente aunque luego derivó en Isla del Conocimiento ( mayormente privado).

La primera impresión es que lo anterior suena a bilbainada típica-tópica – un poco del subgénero «vaya caseta que le han puesto al perro ese de las flores de colores».Y si yo fuera , una vez más, El Gatopardo, diría aquello de «Y me parece bien» con una amplia sonrisa y los ojos iluminados asumiendo su gatopardismo, osease ,aquello de que todo cambie para que todo siga igual.

Pero como, por desgracia, no he devenido Fabrizio Corbera aunque sí he procurado emular a Giuseppe Tomasi di Lampedusa en sucesivas tentativas vernáculas , todas ellas fracasadas, he de decir que no me parece muy bien, o ,para matizar más , que el suelto me preocupa más que me consuela.

Porque todo no va seguir igual, ni mucho menos. Podría al respecto y por ejemplo, en breve investigación de mi barrio, señalar la sucesiva colonización de sus calles por firmas de allende los Pirineos y el mar Cantábrico- hostels, pubs, pastelerías, gastrobares, tap-rooms, atendidas por gentes mayormente de allende el Atlántico, y en sustitución de los bares y cafeterías de uso parroquiano. Ni qué decir tiene que estas calles son ahora pasto de turistas en tránsito desde El Museo ( Guggenheim, what else?) hacia el Casco Viejo, ya inundado de tapas de catering y sangría de botella.

Se supone que se sabe a quién beneficia esta giro hacia la captación turística y se cita, por ejemplo, una disminución del paro autóctono y un incremento de las entradas impositivas municipales y forales, pero se oculta la transformación profunda que está experimentando la estructura socio-económica de la ciudad. Y al respecto, sería sin duda de singular interés hacer una reedición crítica y ampliada de aquella obra intitulada La penetración americana en España ( Cuadernos para el diálogo, 1974) de Manuel Vázquez Montalbán.

Auzokideek, egunez egun, arbuio handiagoa diote ia inbasiotzat jotzen dutenari, bakean lo egitea ere galarazten baitie.

A este iluminismo reflexivo podría añadirse la experiencia de extrañamiento cada vez más frecuente entre los vecinos y vecinas de los barrios afectados, hasta el punto de que sin suscribir necesariamente consignas anti-turísticas, manifiestan de día en día un mayor rechazo a lo que casi consideran una invasión que les impide incluso hasta dormir en paz.

Y si en otras ciudades no tan lejanas, como es el caso de Barcelona , se está intentando devolver las calles al vecindario tras una larga, triste y penosa usurpación multinacional, ¿ de verdad que Brooklyn puede ser un modelo para algo y para alguien?

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LOS SANFERMINES ( y “¡Es la economía, estúpido!» )

¿Conseguirá este giro económico global norteño hacia el Tercer Sector con el nutriente general básico del turismo ser una alternativa verdaderamente viable al desmantelamiento industrial , toda vez que nos convertirá en algo cada vez más subsidiario, a fuer de fomentar el populismo reaccionario?

Como sigo teniendo pinta de guiri – aunque ya encanecido- hoy, día 5 de julio, víspera del chupinazo pamplonica, el frutero de guardia me ha explicado qué son los sanfermines.

A pesar de que entre los quince y los treinta y cinco años viví anualmente con rigor y casi disciplina militar los ocho días correspondientes – sin mayor entusiasmo, es cierto – le he dejado hablar porque lo que contaba en casi nada se parecía a mis recuerdos y más bien sonaba a crónica de un fantasioso josemiel.

Lo más curioso al respecto era la enunciación apologética del desmadre colectivo, consustancial a todas las fiestas que en el mundo son y han sido , pero con la cobertura en este caso del uniforme blanquirrojo, que no deja de ser reciente – mi padre, excelente corredor del encierro en los sesenta no lo usaba.

No ha hecho ni una sola mención a los toros probablemente porque no quería incurrir en la incorrección política actual que sanciona el animalismo polimorfo.

Pero en fin, supongo que no son concebibles unos sanfermines sin encierros y corridas , ni sin plaza de toros, ni tendido de sol, ni sin peñas, ahora que todo está limpio de polvo y paja tras el escarmiento a tiros de 1978.

Y es que el asunto de los toros da para mucho hablar y más que dará: sin ir más lejos en las calles de la equidistante Bilbao, en otros tiempos aclamada como «Atenas del Norte», la cartelada de salutación al Tour ( Ongi eTOURri / Euskadi: The bike Country ) ,está siendo rápidamente sustituida por otra que anuncia las Corridas Generales de Toros de la Semana Grande, con grandes retratos de ,por ejemplo, El Juli. Algo hasta cierto punto incomprensible ya que tales Corridas Generales ( de toros ¡de que van a ser!)  de la edición anterior se saldaron con una entrada de menos de la mitad de la plaza.

Hau ekonomia da, tontue!

Lo cual que lleva a plantearse si este giro económico global norteño hacia el Tercer Sector con el nutriente general básico del turismo – que pronto se encaminará hacia el Guggenheim-2 de la ría de Gernika y que no resulta nada original teniendo en cuenta que ya se colonizó de esta suerte el suroeste peninsular durante el franquismo- será verdaderamente viable como alternativa al desmantelamiento industrial , toda vez que nos convertirá en algo cada vez más subsidiario, a fuer de fomentar el populismo reaccionario…Tal es la ( terrible) tesis del historiador de la economía, ex -director de EL PAÍS, y viejo colega de EL CÁRABO, Joaquín Estefanía Moreira.

En fin, dear reader, ya ve usted que comienza uno hablando de cualquier cosa, como los sanfermines, y acaba en “¡Es la economía, estúpido!» , la célebre frase de James Carville, el asesor que permitió a Bill Clinton acceder a la Casa Blanca en aquel lejano 1992…

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UN INGLÉS VINO A BILBAO( ¿el sueño de una noche de verano?)

Todos y todas se han marchado tras la serpiente multicolor y la larga y densa caravana amarilla. ¿Habrá sido el sueño de una noche de verano?

Es domingo, dos de julio, y acabo de desayunar. Son las nueve de la mañana. Desde la ventana de la cocina contemplo la calle siguiendo un ritual breve y muy querido.

Los tejados brillan bajo una neblina suave que anuncia un sirimiri inevitable . Se adivina un sol oculto.

Silencio.Un extraño silencio que es roto tan solo por el ruido inconfundible aunque lejano de un camión de la basura.

Por una esquina aparece un tipo en pantalón corto negro y camiseta blanca. Va trotando con desgana y desaparece en la esquina siguiente.

Un repartidor con una gran mochila amarilla a su espalda avanza con su bicicleta en dirección contraria y se detiene junto al portal de enfrente.

Por la acera izquierda pasa a toda velocidad un ciclista con un casco contrapicudo (¿ aerodinámico?).

De pronto aparece por la derecha un gran grupo de jóvenes con mochilas y pequeñas maletas de ruedas. Por lo que escuché ayer en el bar de abajo, son currelas del Tour que se han alojado en el hostel de la manzana siguiente. Supongo que hoy irán a San Sebastián, de donde salió la ronda gala en 1992 – ¡ aquellos tiempos de Miguel Induráin y Claudio Chiappucci!

Mientras recojo las tazas y platos, en la radio oigo que en la etapa de ayer – Bilbao – Bilbao- llegó el primero el inglés Adam Yates

Y recuerdo aquello de «Un inglés vino a Bilbao,
por ver la ría y el mar,
y al ver a las bilbainicas,
ya no se quiso marchar» que cantaban Los Chimberos.

Pero se ha marchado. En realidad, todos y todas se han marchado tras la serpiente multicolor y la larga y densa caravana amarilla. ¿Habrá sido el sueño de una noche de verano?

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CANICULARIAE ( observando la turistada)

Luego, dentro de unos años, cuando la industria autóctona haya desaparecido por completo y se sobreviva a albur de las multinacionales, vendrán los lamentos y se recordará aquello de que en el pecado está la penitencia.

La visita a Bilbao me ha resultado desasosegante y no tanto por el calor que en estos lares cantábricos en nada se parece a los rigores mediterráneos, sino por la densa avalancha turística que había tomado la ciudad.

Y, ya de vuelta, he recordado una breve estancia en la Università Ca´Foscari  de Venezia a finales de octubre de 2016 y las conversaciones que mantuve con algunos colegas sobre la invasión turística que ya colonizaba la capital véneta.

En aquel momento, el Ayuntamiento estaba estudiando la prohibición de acceso  a los grandes cruceros, pues la ciudad ya no daba para tanto gentío. Al final, según me comentaron, la prohibición se hizo efectiva después de evaluar lo que se ganaba y lo que se perdía apartándose de estos circuitos turísticos- y actualizando las palabras de Paul Morand avisando de que una Venecia con  tren y carreteras de acceso acabaría devorándose a sí misma.

Por lo que parece, el fenómeno se ha replicado en otros lugares como Palma de Mallorca o Barcelona, y ahora se están sumando otras localidades como Bilbao.

No deja de ser soprendente esta apuesta que ofrece pan para hoy y hambre para mañana- el mismo Guggenheim podría migrar a nuevas tierras si así lo considerara en su momento la dirección neoyorkina- , pero , por otro lado, ya sabemos que  en estos lares  comprender ciertas cosas  cuesta muchos años ( nuestra burguesía ha sido siempre un poco de «la cuenta de la vieja», como lo demostró a finales del siglo XIX).

Luego, dentro de unos años, cuando la industria autóctona haya desaparecido por completo y se sobreviva a albur de las multinacionales, vendrán los lamentos, y algún sujeto ( o sujeta , of course) de negra bilis aristotélica recordará aquello de que en el pecado está la penitencia, por haber intentado ser postmodernos sin pasar por la modernidad … Pero, probablemente, quienes tengan el mando en plaza simplemente sonreirán (¿amargamente? ¿estúpidamente?)…

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CANICULARIAE ( recordando a Txema Larrea)

La sombra luminosa de Txema Larrea se ha ido alargando conforme las premisas de su obra han posibilitado la apertura de nuevas perspectivas, manteniendo no obstante la condición testimonial de una generación clave en la historia de la política y la cultura vascas.

Hace cinco años , el 29 de julio de 2018, falleció Txema Larrea, compañero de aventuras y desventuras varias. Al día siguiente escribí a vuela pluma una breve necrológica particular que decía:

«Conocí a Txema a principios de  los ochenta cuando , en un giro decisivo, su vida había pasado de la acción a la documentación: los  Documentos Y pretendían mostrar una lógica de difícil demostración  sobre la evolución de ETA. Aun así,  ahí están para quien quiera comprender la lucha armada de aquellos años más allá de los tópicos interesados.

Pronto, sin embargo, tras aquel aparente ajuste de cuentas, su mirada se fue hacia el euskera, como editor, escritor,  crítico y profesor- hicimos muchos viajes juntos  a Bergara donde trabajó en el Euskal Departamendua de la UNED  – y al día de hoy su lista de publicaciones es ya muy larga, siendo para mí la más sugerente Euskaldungoa erroizturik ( Pamiela, 1994).

El trato frecuente se fue transformando en amistad pendiente, pues lo que nos unía  siempre era menos de lo que nos distanciaba: él corregía mi batua ya desmochado en vizcaíno de Gipuzkoa y se afanaba en huir de mi ariete post- maoísta  desde su  amable misantropía general básica.

En aquel ten con ten hubo muchas comidas  y cenas y tardes sin fin de discusiones y risas, y a pesar de los muchos pesares que arrastraba , Txema no dejó nunca de tener ese toque a la vez nostálgico e irónico que le caracterizaba.

En realidad toda su vida se podría resumir  en esta anécdota que siempre recordaré : Cuando  visitamos a  un traumatólogo amigo para que nos asesorara sobre qué  se podía hacer con las balas que todavía tenía incrustadas desde su detención  a tiros en  Vitoria, preguntado al respecto por el administrativo de turno , su contestación fue directa y escueta : «Accidente laboral».

Pasados estos años , la sombra luminosa de Txema Larrea se ha ido alargando conforme las premisas de su obra han posibilitado la apertura de nuevas perspectivas, manteniendo no obstante la condición testimonial de una generación clave en la historia de la política y la cultura vascas.

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CANICULARIAE (leyendo a Vivian Gornick)

De estas páginas de Vivian Gornick podría deducirse la sorprendente conclusión de que no hay mundo menos interesado en la literatura que el mundillo literario.

Amarrado al duro banco de la galera canicular – soy más de primaveras y otoños – he refrescado y mucho las meninges leyendo un capítulo del libro Mirarse de frente de Vivían Gornick, ahora muy à la page junto con Annie Ernaux y Siri Hustvedt por aquello que está tan de moda y que se llama auto-ficción.

El capítulo en cuestión se titula «En la universidad: pequeños crímenes contra el alma», y más allá y más acá de algunas insistencias sobre su condición de mujer de estirpe judía, ofrece una excelente crónica sobre sus experiencias en el mundo de los cursos y talleres de escritura universitarios.

La crónica se refiere fundamentalmente a los y las colegas que sobreviven en el mundo de la enseñanza toda vez que sus escrituras no les han dado para tanto- primum vivere, deinde philosophari – y los retratos y situaciones que se describen no muestran sino un micro-mundo de competividad resiliente, enfrentamientos solapados , adoraciones interesadas y odios pagados que sólo se puede soportar con un dechado de estoicismo y la asunción de lo que Gornick denomina el «Síndrome de la Respuesta Aproximada» , es decir, de un denso régimen de conversaciones insulsas.

De lo anterior podría deducirse la sorprendente conclusión de que no hay mundo menos interesado en la literatura que el mundillo literario y que este, en realidad, no es sino una plataforma más para la salvación personal y la promoción profesional. Any way, más allá de los lamentos de algún que otro lletraferit, convendría recordar que ya dio buena cuenta de todo ello Pierre Bourdieu en sus Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario.

Sólo que ahora ya viene directamente documentado, como en su momento, por cierto y sin etiquetas, ya lo documentaron Edith Wharton o Maeve Brennan, lecturas siempre pendientes… Y muy nutritivas.

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LAS ELECCIONES ( y la Plaza de la Cruz)

La política de la derecha ha vuelto a evidenciarse en un tema local como la reactivación de un proyecto urban´ístico que desoye las recomendaciones para enfrentarse al cambio climático que cada día es más evidente.

Las carambolas y las desafecciones políticas facilitaron que no prosperara una alcaldía progresista en la ciudad de Pamplona y que se alzara con el bastón de mando Cristina Ibarrola , de Unión del Pueblo Navarro – UPN.

Esta alternativa de mando en plaza ha sido obviada durante unas semanas tanto por la fiebre sanferminera como por los calores electorales previos al 23- J , pero pasadas las resacas correspondientes, ha vuelto a evidenciarse en toda su plenitud a partir de uno de esos temas aparentemente locales pero que manifiestan un modo de estar en el mundo de la derecha política de siempre.

Me refiero a la reactivación del proyecto de construcción de un gran parking en el lugar que hoy ocupa la Plaza de la Cruz, que supondrá una tala de árboles sexagenarios de difícil reemplazo, un proyecto que fue aprobado sin consenso alguno por el anterior alcalde Enrique Maya, también de UPN y famoso por haber instalado una gran bandera de Navarra con un mástil de una altura de 30 metros ( y con un coste de cien mil euros) el año pasado.

Un proyecto que cuenta con el rechazo vecinal- como otros de los que ya he hablado en varias ocasiones– no solo por la supresión de un lugar vinculado a la memoria y a la vida social de muchos pamploneses y pamplonesas, sino por ser una muestra más de la implantación de un modelo de ciudad, cada vez más hormigonada, que favorece el eterno negocio pingüe de la construcción y desoye las recomendaciones urbanísticas para enfrentarse al cambio climático que cada día es más evidente.

Un proyecto que, sin duda, podría haberse revisado si el empecinamiento de algunas fuerzas politicas y la cobardía de otras no hubieran impedido el gobierno progresista que probablemente deseaba una gran parte de la ciudadanía.

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LAS ELECCIONES ( y el Manifiesto de los Persas)

Probablemente esta reminiscencia nostálgica del Antiguo Régimen no se deba sino a la condición trágica de una pell de brau que no hizo en su momento histórico la revolución burguesa y que impidió cualquier emergencia liberal manu militari.

Un lector de larga duración y siempre atenta y crítica mirada me ha recordado el llamado «Manifiesto de los Persas» como contrapunto a algunas de las argumentaciones que hoy se exhiben desde la derecha política.

El «Manifiesto de los Persas» fue publicado en 1814 como una carta firmada por un grupo de diputados absolutistas y dirigida a Fernando VII. Le viene esta denominación, confesa en la misma misiva, de la costumbre de los persas de permitir cinco días de anarquía tras la muerte de su rey para así fomentar la necesidad de orden encarnada en el soberano siguiente.

En dicho manifiesto, los firmantes reclamaban al pretendiente la vuelta a la España de siempre, católica y tradicional, la del Trono y el Altar, que había sido villipendiada por el anárquico proceso liberal culminado en la Constitución de Cadiz (1812).

Resulta de singular interés leer con detenimiento este «Manifiesto» , pues la analogía interpretativa es evidente ya que también la nueva derecha absolutista solicita el voto para volver al orden tras el periodo anárquico desatado por el gobierno de «socialistas, comunistas y separatistas» que ha abjurado de la unidad, la grandeza y la libertad de España, conculcando sus más profundas esencias y disolviendo la familia tradicional, suplantando el municipio y su región, y pervirtiendo el verdadero sindicalismo.

Probablemente esta reminiscencia nostálgica , más o menos consciente, del Antiguo Régimen no se deba sino a la condición trágica de una pell de brau que no hizo en su momento histórico la revolución burguesa y que impidió cualquier emergencia liberal manu militari.

Pero , como también afirma mi agudo corresponsal- ¡gracias J.L.M.! – al menos los firmantes del Manifiesto de los Persas daban la cara y no se ocultaban en cartas sin membrete ni en sucesivos donde dije digo, digo Diego

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LAS ELECCIONES ( y un sobre sin marcas)

Estas palabras me evocan aquellas jornadas escolares de la infancia que comenzaban al triple grito de ¡ESPAÑA! y al que respondíamos al unísono ¡UNA!, ¡GRANDE!, ¡LIBRE!

Me llega un sobre sin marcas exteriores aunque sí con una pequeña banda verde en la que se destacan unas palabras en mayúsculas entre las que se repiten FAMILIA LIBERTAD CAMPO INDUSTRIA SEGURIDAD FRONTERAS.

Abro el sobre y ya todo queda más claro : en un panfleto que adjunta una papeleta se afirma que un «gobierno de socialistas, comunistas y separatistas» ha traficado con «nuestra unidad nacional», ha conculcado las «libertades más básicas» y ha sacrificado «nuestra soberanía».

Estas palabras me evocan aquellas jornadas escolares de la infancia que comenzaban al triple grito de ¡ESPAÑA! y al que respondíamos al unísono ¡UNA!, ¡GRANDE!, ¡LIBRE! – muchas veces , ciertamente, y a riesgo de un capón: ¡UNA!, ¡DOS!, ¡TRES!

Y supongo que en una democracia es necesario aceptar que haya quienes apuesten de nuevo por aquellos ideales pero también es preciso aclarar que no descubren ningún mediterráneo por mucho que se declaren hasta «rebeldes ante el sistema» y que no recuerden – o no quieran recordar- la larga noche de piedra del franquismo que se escondía tras estas consignas.

Y también es de suponer que lo anterior debería ser tenido en cuenta por quienes quieren hacer encaje de bolillos políticos con este partido ( ¿ O no? que diría MR) con sus coros y danzas del no-pero-sí, si hace falta.

Pero, en fin, lo más curioso de todo esto es, ha sido, que viniera en un sobre electoral sin marcas…¿ Habrá una agenda oculta?

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LAS ELECCIONES ( y Jane Birkin)

Y por ello, quizás la pregunta electoral mínima que ahora se puede hacer es ¿ Quién garantiza más derechos individuales y colectivos?

En estos días en los que las horas se van por la escurridera electoral entre proclamas y luchas finales varias, han pasado, como se decía antes, a mejor vida, Francisco Ibáñez y Jane Birkin ,y con ellos han desaparecido dos importantes utopías íntimas.

Francisco Ibáñez, más conocido por ser el dibujante inigualable de sagas como Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio o Rompetechos , fue para mí el creador de la imagen de la utopía de la convivencia en aquella maravillosa panoplia de gentes diversas que sobrevivían en la página final del TBO, ocupada por 13, Rue del Percebe.

Jane Birkin pronto se constituyó en la utopía de la ansiada mujer independiente , surgida de las cenizas de mayo del 68, que reivindicaba una vida libre por mucho que la suya fuera problemática, al calor de aquel esbozo erótico de Je t’aime moi non plus que evidenciaba un nuevo modelo de relaciones personales.

Decía Karl Mannheim, en su célebre obra Ideología y Utopía que la Ideología retiene en el presente , sancionándolo como lo único posible – ¡ Esto es lo que hay ! – y la Utopía se proyecta en lo que puede haber en el futuro- Pero, ¡ podría ser de otra manera!- ,y sin duda la obra de estos dos personajes contribuyó a esperar algo alternativo en aquellos duros tiempos del tardofranquismo , algo diferente a la coacción personal y política organizada que campaba por entonces a sus anchas.

Y por ello, quizás la pregunta electoral mínima que ahora se puede hacer es ¿ Quién garantiza más derechos individuales y colectivos?

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LAS ELECCIONES ( y la censura)

¿No resulta significativo que las nuevas mayorías de la derecha extrema y la extrema derecha surgidas de las anteriores elecciones hayan vetado una obra de Virginia Woolf o , incluso, un comedia de Lope de Vega, por considerarlas apologías de sexualidad insana?

«Al mismo tiempo, los militares prohibieron los sindicatos, el pelo largo, Aristófanes, la huelga, las minifaldas, aprender ruso, la Sociología, ser homosexual, las matemáticas modernas, y la letra Z»

Con estas palabras finaliza el célebre film «Z» (1969) dirigido por Costa-Gavras y protagonizado por Yves Montand, Jean-Louis Trintignant, Irene Papas y Jacques Perrin  y en la que se narran las circunstancias del asesinato de Z, un diputado de la oposición, en un hipotético país regido por una corrupta democracia, donde el gobierno utiliza a la Policía y al Ejército para erradicar cualquier amenaza izquierdista.

Puede resultar conveniente volver a ver esta película, en su momento, tras mayo del 68, muy galardonada , para una vez abstraída su condición histórica, reflexionar sobre la deriva que ya se veía apuntar , aquella que señalaba el cambio de ciclo que llevaría hacia el neoliberalismo autoritario de hogaño.

Pues el iliberalismo cada vez más frecuente de las democracias propias y colindantes que juega , por ejemplo, a poner una y otra vez en duda las condiciones electorales – desde Trump hasta Feijóo pasando por Bolsonaro- deja entrever un retorno absolutista y centralizador que ya comienza a manifestarse como censura.

Cierto es, por otro lado, que no se trata de una censura ejercida por la fuerza armada, pero acaso ocurre que no sea tan necesaria si el proceso de militarización social, tosca pero efectiva en su dimensión disciplinaria, acaba por cumplir sus objetivos.

Pero , para quienes no ven por ahora las orejas a ningún lobo, ¿no resulta significativo que las nuevas mayorías de la derecha extrema y la extrema derecha surgidas de las anteriores elecciones hayan vetado una obra de Virginia Woolf o , incluso un comedia de Lope de Vega, por considerarlas apologías de sexualidad insana? ¿Y más teniendo en cuenta que, como en su momento ya indicó Michel Foucault, los modos de represión de la sexualidad son los modelos articuladores del resto de las represiones?

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LAS ELECCIONES ( y los árbitros de hockey)

¿Serán al cabo árbitr@s deportiv@s quienes desde su neutralidad tecnocrática encaucen la dinámica política como si de una Liga o una Copa se tratara?

Se celebró ayer por la noche un debate electoral entre los portavoces de los partidos con grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados .

Del debate, poco voy a decir, tan solo hacerme eco de los excesos de sonrisa profiden de una participante ,un modo de estar-en-el-mundo que recientemente el siempre agudo Quim Monzó trató de idiota.

Para mí lo más sorprendente fue el anuncio previo de RTVE, indicando que los turnos de apertura y de cierre de cada bloque y las posiciones de los portavoces en el plató se habían establecido por sorteo y los cronómetros para medir los tiempos de las intervenciones serían gestionados por «árbitros profesionales deportivos».

Los árbitros profesionales deportivos ad hoc han resultado ser finalmente tres árbitros de la Real Federación Española de Hockey, probablemente porque la La Selección de Hockey sobre patines de España – otra de las «rojas» – está considerada como la mejor selección del mundo y acaso esta condición sea trasladable a su subsección arbitral.

Pero que para moderar un debate político se escoja a unos árbitros deportivos puede decir mucho sobre la política y el deporte.

Así, por ejemplo, que la política puede ser un deporte para muchos ( y muchas, of course), y también que el deporte , más allá de ser una nueva una religión civil, tiene una connotación política en sus dimensiones macro y micro.

Y , acaso, que el deporte es la realización de la política por otros medios, y la política , tal como viene planteándose, una variante posmoderna del deporte.

Todo lo cual no deja de ser curioso en primera instancia y asaz preocupante en su profundidad ,pues todo lo anterior apunta a que en el futuro puedan sean árbitr@s deportiv@s quienes desde su neutralidad tecnocrática encaucen la dinámica política como si de una Liga o una Copa se tratara…¿ Habrán triunfado al fin las tesis de Gonzalo Fernández de la Mora y su El crepúsculo de las ideologías?

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LAS ELECCIONES ( y Tamara Falcó)

¿ Qué mejor debate electoral que aquel que versa sobre una boda de tan alto tronío?

( para Andoni)

Según mi kioskero de guardia, el lunes , desde primera hora de la mañana ,había ante su chabisque una cola que daba la vuelta a la manzana a la espera de la llegada del ¡HOLA! con el reportaje de la boda de Tamara Falcó – por el que la revista rosa par excelence, ha pagado (dicunt) un millón de euros en triplicando su tirada habitual y que hasta se ha pirateado en .pdf por whatsapp llegando a miles de personas.

Y a primera hora de la noche , asaz canicular en algunos predios, Atresmedia comenzó la retransmisión de un debate entre el de iure Presidente del Gobierno español y un de facto Jefe de la Oposición , y que tuvo (dicunt ) la menor audiencia de la historia de los debates televisados.

Estas diferencias relativas a la atención popular pueden sin duda ser debidas a que todavía seduce más el espectáculo aristocrático- y en grado máximo si como fue el caso tiene reverberos medievalizantes – que la discusión política, sobre todo si, como también fue el caso, se reduce a dos contendientes e ignorando la pluralidad partidista, y además con el a priori garantizado de una tosca porfía.

Y si lo que se aprecia en la superficie de ambos susedidos es un desentendimiento general básico respecto del futuro de la democracia burguesa que ya se tilda de iliberal por ser meramente formal, lo que traen como corriente de fondo es un profundo cambio social en el que se combina el narcisismo de la instantaneidad – » Y recuerda, no dejes para mañana lo que puedas disfrutar ahora!»- con una revalorización de los principios más reaccionarios articulada en el cansancio político.

Esta es al menos la tesis del filósofo y escritor Santiago Alba Rico que comenta en un reciente artículo : «Una mujer a la que conozco y quiero desde mi infancia, a mi pregunta de por qué un barrio de trabajadores había votado al PP y podía votar eventualmente a Vox, me respondía del modo más lúcido y sintético: ellos quieren ser ricos y la izquierda les pide sobriedad y solidaridad; quieren divertirse y la izquierda les aburre; llegan cansados del trabajo y la izquierda les regaña, les pide un esfuerzo feminista o ecologista o antropológico. Mi amiga explica a su manera que se ha producido una ruptura total entre una izquierda elitista muy puritana y una clase trabajadora formateada por el deseo neoliberal a la que le importa mucho más la seguridad que el voto y que está dispuesta a votar, por tanto, contra la democracia: ETA y los okupas presiden buena parte del horizonte mental de personas normalmente buenas que siguen regalando una cebolla a sus vecinos, prestándose a cuidar a sus hijos y visitándolos en el hospital cuando se ponen enfermos. El PP y Vox, apoyándose en sus medios de comunicación, han convertido ese cansancio en odio».

Erabateko haustura gertatu da ezker elitista oso puritanoaren eta desio neoliberalak formateatutako langile-klasearen artean.

Y ¿ qué mejor cuidado paliativo para quienes sufren el cansancio de la post modernidad sin haber apurado la copa de la modernidad que una evocación radiante del Antiguo Régimen con sus pompas y sus sobras? ¿ Qué mejor debate electoral que aquel que versa sobre una boda de tan alto tronío?

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