MERCADO ( de lo cultural)

Mario Vargas Llosa condidera, según he leído, que libros, filmes y objetos artísticos deberían concurrir sin protección en el mercado puesto que dicha concurrencia, a diferencia de la de otros bienes, no releva el consumo de unos por otros sino que lo multiplica: un whisky desplaza a otro whisky, pero un libro potencia la lectura de otro libro.

Tampoco, en este sentido, continúa el insigne autor hispano-peruano , debería  hacerse discriminación positiva de los bienes culturales de una comunidad étnica o nacional, pues , en el proceso de globalización en el que nos encontramos , tal iniciativa constituiría un intento por hacer predominar unos valores, una lengua o una tradición sobre otras, lo cual quebrantaría la libertad de los individuos.

No ve, por lo tanto, Mario Vargas Llosa, una solución a la “ excepción cultural” en la subvención sino en la educación: si los ciudadanos y ciudadanas estuvieran mejor educados – por la escuela , pero también por la familia – tendrían más posibilidades de elegir y un mejor criterio a la hora de su elección.

Ciertamente todos estos argumentos no dejan de ser consistentes y tanto más la solución que propone para dar salida al conflicto entre “cultura” y “ mercado”, pero también hay que admitir que huelen a un liberalismo un tanto inocente.

Pues, según Mario Vargas Llosa, el mercado de los bienes culturales vendría a ser un a modo de campo neutral en el que todos los productos competirían en igualdad de condiciones.

Pero esto no es exactamente así porque el mercado cultural está cruzado por fuerzas monopolísticas y multinacionales que condicionan la oferta y, por lo tanto, la libertad de elección. Así, en efecto, un libro, aún un bestseller, puede potenciar la lectura de otro…pero probablemente lo será del siguiente bestseller que además se titulará como el primero pero añadiendo II, o Segunda Parte.

El mercado, pues, puede – y debería – ser corregido, aunque, por supuesto, no anulado. En eso consistiría la política razonable. Y para eso estaría la política razonable. La misma política que rescata de las leyes de otros “ mercados”, a las mujeres, a los incapacitados o a los inmigrantes por medio de discriminaciones positivas.

[BELARRI  PREST]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.