«No has entendido nada»

 

María ha tenido que acogerse a una última y definitiva prórroga para la presentación de su tesis, y a pesar de que me jura que esta vez la va a terminar, yo no me lo creo.

Y no tanto porque no me mire de frente cuando habla- dice que lo hace así para no echarme el humo de su cigarrillo a la cara – sino porque recuerdo un espléndido email que me envió hace  ya casi una año y que no logro que ella recuerde a pesar de los cinco chardonnay que se ha ehado al coleto. Y me queda poco tiempo porque la terraza del Periflú está a punto de cerrar.

Se levanta brúscamente y se tambalea. Antiguo que soy, le ofrezco mi brazo de chevalier servant, pero lo rechaza: quiere desaparecer cuanto antes por la boca del metro.

Se escapa pero tengo tiempo de meterle en el bolso una copia en papel de su  famoso mensaje.Luego desaparece. ( ¿Le enviaré  dentro de un rato un whatsapp para ver si ha llegado bien a casa?).

He aquí lo que me pasó hace un año: «Los planes se hacen sobre un tiempo abstracto, suponiendo que la intención y el interés se van a mantener, al modo de causa eficiente, o atribuyéndoles un sentido previo que, como causa final, nos lleve hasta su consecución.

Desde este punto de vista, resulta tiempo abstracto tanto la planificación de una hipoteca como la de una novela, una tesis doctoral o una campaña publicitaria.

La planificación, no obstante, parece, en ocasiones, entorpecer el decurso temporal, anulando la disponibilidad frente a lo imprevisto y obturando  su fuente. En este sentido, la planificación supondría una predisposición del porvenir.

Y la necesidad de  predisposición del porvenir no parece ser sino la consecuencia de la necesidad de  seguridad, de que todo advendrá según lo previsto.

La raíz mítica  de esta manifestación, por mucho que hoy se vista de cálculos y logaritmos,  no puede dejar de entreverse y, en la mayoría de los casos, más allá de comprenderse, permanece  viva y punzante. Resulta así preferible que todo se  repita tal cual, aunque resulte aburrido en su repetición.»

Y, digo yo,mientras vuelvo a casa con paso lento…¿No hay ahí una tesis? Desde lo alto de la calle, se abre una ventana y escucho una frase de alguna película que en este momento están poniendo en la tele: «No has entendido nada».

 

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