TERRAZA DE VERANO : VIAJAR Y PASEAR

Son las calendas de agosto tiempos propicios para el merodeo físico y metafísico. Del primero suele ocuparse gente varia que no deja de proponernos viajes y celebraciones. El segundo nace de nuestro interior y tiene su causa formal en registros diferentes.

A mí me ha dado por abrir cajas metafísicas polvorientas y me he encontrado con antiguas escrituras que se refundieron después en un algo que se tituló Mapa Mudo.

Rescato ahora algunas de ellas para solaz de quienes las lean entre las turbulencias que nos rodean.

Así dice esta : «Viajar con Jorge Luis Borges o con Platón. Viajar ante una hoja en blanco. Viajar en la conversación con los amigos. Viajar bajo un cuerpo deseado. Viajar ante un atardecer marino. Viajar hacia Marrakech»

Estas palabras están escritas en 1985 y yo tenía treinta años. Me gustaba por entonces la escritura fragmentaria  – influencias de Nietzsche y de los estructuralistas- y quería vivir para lo sublime , próximo o lejano.Todavía no había descubierto a  Josep Pla de la mano de mi tío Julio Manegat y , por lo tanto, no era capaz de darme cuenta de que lo bello era suficiente  y que  podía ocurrir en un simple paseo por el barrio…

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