TXORI-ONAK

Como todos los años por estas fechas, he enviado a los amigos y amigas más próximos una felicitación , añadiendo mis mejores deseos para el año entrante, en este caso, el 2021.

En otras ocasiones, las respuestas han venido siendo tan cariñosas como convencionales. Pero este año , por lo general, se han vuelto mucho más matizadas, debido, sin duda, a las particulares circunstancias de la pandemia.

Así , me han llegado felicitaciones varias, pero en casi todas se transmite un mensaje de esperanza intentado hacer catarsis del desastre global del año que termina.

Y es en este punto en el que parece que la Navidad recobra su sentido profundo pues evoca el solsticio de invierno, la entrada en un tiempo de recogimiento, de oscuridad germinal desde el que saldrá el renacimiento primaveral, a fuer del más cruel abril que diría T.S. Eliot.

Este sentimiento , tan afincado probablemente en nuestra marca antropológica ritual como analogía general básica de los ciclos de la naturaleza, fue sin duda recogido por la tradición judeo-cristiana , y tras muchos siglos, se ha ido secularizando y comercializando , pero, de pronto , parece que ahora se ha manifestado de nuevo en su más prístina pureza ante la inevitabilidad de un desastre general y generalizado.

Y así, quienes probablemente desean y han deseado siempre obviar estas celebraciones por mor de un laicismo decimonónico – y que a algunos y a algunas les ha llevado a religiones civiles o incluso tradicionales mucho más enrevesadas- han tenido que admitir , al menos provisionalmente y sotto voce, su sentido originario más allá de sus formas coyunturales o históricas.

Zorionak, se dice por estas tierras y en estos días. Y se afirma que la expresión viene del «txori onak» , o los pájaros buenos, los del buen agüero, esos que yo te deseo a ti, querido lector, querida lectora…

2 respuestas a «TXORI-ONAK»

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