UN PASEO MATUTINO POR ABANDOIBARRA

El escritor chino Lin Yutang, en su célebre obra La importancia de vivir, cuenta cómo en una ocasión una amiga íntima recibió la sorprendente propuesta de subir a una colina de Hangchow con el fin explícito de no ver nada. Subió y efectivamente no vio nada, incluso en algunos momentos ni siquiera a sus compañeros de excursión o a sí misma, de tan espesa que era la niebla que le rodeaba. Según Lin Yutang, una vez que su amiga bajó de la colina , ya no quería si no volver a subir, pues, según decía, se había sentido en aquella cumbre como en un antiguo templo de una civilización olvidada.

Esta mañana blanca de febrero yo he sentido algo parecido mientras caminaba lentamente, sin espíritu deportivo alguno, por el Paseo de Abandoibarra envuelto todavía en la noche y oyendo tan sólo el rumor próximo de la ría…

Y me he acordado de estos versos de Virgilio :»Ibant oscuri sola sub nocte per umbram» …

2 respuestas a «UN PASEO MATUTINO POR ABANDOIBARRA»

  1. Ya sé o intuyo que el bloc va de filosofía pero, alguna vez, la jaula del filósofo debería dejar libre al escritor que lleva dentro.
    No me haga caso don Vicente que a veces desvarío.

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