LOS PASEOS DE OTOÑO 2025 ( y el 20-N)

20-N ( o «¡El Rey está desnudo!»)

El sacerdote se acercó lentamente hasta la cama abriéndose paso entre los familiares que la rodeaban en silencio.Depositó los óleos sobre la mesilla y desplegó su estola púrpura mientras decía en voz baja : Bueno, María , ya tienes que hacerte la idea de que vas a cruzar la frontera y…

No le dió tiempo a terminar la frase porque la viejecita arrugada abrió repentínamente los ojos y preguntó gritando : «¿ Ya se ha muerto el hijoputa de Franco?».

Era noviembre de 1970 y la escena transcurría en Hendaya.

Aquella señora, que había vivido en el exilio la mayor parte de su vida, murió al día siguiente de recibir la extremaunción y el Generalísimo Franco cinco años después.

Comenzó entonces un periodo que convencionalmente se ha venido en llamar La Transición, en la que , convertido «el pelele Juan Carlos» en el Rey Juan Carlos I, y aceptada la monarquía como forma de estado hasta por la fuerza mayoritaria de la oposición ( P.C.E.) entre gravísimas y criminales acciones violentas como la matanza de Vitoria de marzo y la conjura de Montejurra de mayo en 1976, o el de la plaza de toros de Pamplona de dos años después, se asentó un nuevo Régimen en el que todo quedó «atado y bien atado» según las previsiones del dictador.

Han transcurrido cincuenta años desde aquel 20 de noviembre de 1975 y lo que durante mucho tiempo fue considerado un modelo de transformación política «de la ley a la ley», hoy cruje entre el derrumbe de las bambalinas que lo asentaron , con una monarquía emérita en el exilio, la inarticulación territorial, el desplome de los servicios públicos sanitarios y educativos, y la insatisfacción generalizada ante la desigualdad social que ahora se encamina hacia el resentimiento iliberal.Y todo ello incluso en contra de la Constitución de 1978 cuyo incumplimiento fue ralentizado y hasta boicoteado desde el primer momento por la derecha post-franquista.

Parece como si cincuenta años después, alguien hubiera exclamado aquello de » ¡El Rey está desnudo!» y en esta desnudez nos viéramos las caras todos y todas…

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1978 ( entre Bidebarrieta y la Plaza del Castillo)

Esta semana ha sido particularmente intensa porque he participado en la presentación de 1978, un dietario sobre la vida cotidiana, social, política y cultural de este año singular, desplegado entre los últimos estertores del franquismo y la ilusión de una incipiente democracia.

En el espléndido salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao he estado acompañado del escritor Kepa Bilbao, dando lugar a un debate tan denso como sugerente.

En Pamplona, y rodeado de viejas amistades, el acto ha transcurrido en el precioso local de la librería ELKAR de la calle Comedias, en el lugar donde antaño se ubicaba Flores Huici, la tienda urbana de mi familia rochapeana. En esta ocasión me ha acompañado mi gran amigo y excelente historiador José Vicente Iriarte y también se ha suscitado un vivo coloquio.

En ambas presentaciones me ha sorprendido el número de asistentes, mucho mayor que el esperado, pero asimismo la calidad matizada de las intervenciones del público, poco propenso en general a tomar la palabra en este tipo de actos.

Supongo que todo lo anterior no es ajeno al clima socio- político que nos informa y acaso a la coincidencia de la aparición del libro con el cincuentaavo aniversario de la muerte de Franco y la rememoración de algunos episodios , algunos muy dramáticos y violentos ,de lo que se ha venido en llamar La Transición.

Pero aun así no puedo sino mostrar mi agradecimiento a quienes han organizado y participado en estas presentaciones. Y, cómo no, a quienes ya se han echo eco de la aparición del libro, como Iñaki Urdanibia, Esker anitz!

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1978 – Un dietario

Pamiela argitaletxea, 2025. ISBN: 9788491724513

Como diría Paco Umbral, hoy he venido a hablar de mi libro.

¿ De qué libro? Del que se titula 1978 y en cuya contraportada se puede leer: «Testimonio diario y directo de la vida cotidiana, social, política y cultural de 1978. Un año singular,desplegado entre los últimos estertores del franquismo y la ilusión de una incipiente democracia. Una reivindicación moderadamente apasionada de la memoria de una generación«.

Por lo tanto, se trata de una obra a caballo entre el diario íntimo y el dietario, de las que se suelen denominar autodiegéticas y sobre las que yo mismo he reflexionado teóricamente en varias ocasiones, la última de ellas en un libro anterior titulado El hilo de Ariadna ( Nuevas aproximaciones a la razón narrativa).

Para elaborarla he seguido el método que en su momento adoptó Josep Pla- pero no me comparo con él, por supuesto- que en 1966 retomó una serie de textos redactados entre 1918 y 1919 y los reescribió hasta pergeñar su famoso El quadern gris.

En esta caso, el escrito original es de 1978, y durante la pandemia aproveché para nutrirlo revisando folletos, periódicos, fotografías y otros materiales, así como manteniendo alguna que otra conversación con viejos amigos, hasta formalizar el texto que ahora se presenta que , en lo esencial, no ha perdido su caracter primigenio.

Espero que la lectura de 1978 satisfaga de por sí, en su ritmo narrativo y sus descripciones, mayormente morales, de paisajes y paisanajes , y que, de paso, active la memoria de quienes vivieron aquel año, y también para que sirva de acicate de la curiosidad a quienes no lo vivieron…

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LA IA ( avatares de)

«Primero cedimos la memoria , después cedimos la concentración y al final cedimos la curiosidad y el deseo»( Rafael Argullol)

Asistí ayer en la bilbaína Sabino Arana Fundazioa a un interesante debate acerca de la Inteligencia Artificial (IA) entre el filósofo Daniel Innerarity y el experto en computación Humberto Bustince, moderado por Miriam Duque

Las intervenciones se sucedieron contraponiendo la reflexión ético- política del primero y la más científico- técnica del segundo, bien salpimentadas ambas por diversas y divertidas anécdotas.

Innerarity , autor de Una teoría crítica de la inteligencia artificial, propuso delimitar la actividad de la IA a aquellas cuestiones que no precisen la presencia humana ni por acción ni por cómoda omisión, y abogó por iniciar en la reflexibilidad sobre el uso de esta tecnología desde la escuela, para generar un mínimo de conciencia crítica al respecto.

Bustince , por su parte, defendió la implantación de agencias de control hasta lograr una tecnología de datos abiertos y se mostró partidario de crear bases de datos propias sin relegarlas a los grandes amos tecnocráticos, como Amazon o Google, que mayormente las dominan .

Aun así expresó que en realidad la limitación de la actividad de la IA puede venir del costo energético pues el mantenimiento de las bases de datos es muy alto, y probablemente solo se podrá mantener gracias a la recientemente verde energía nuclear, sin descartar la explosión de la burbuja digital.

Sin embargo, acaso porque no era la ocasión adecuada, en ningún momento se abordó la base psico-social sobre la que se está asentando la IA que no es sino una nueva forma de individuación generada por el mundo digital.

En cualquier caso, a la salida del acto recordé que el filósofo Byung-Chul Han, reciente Premio Princesa de Asturias, comentó hace poco en una entrevista que aspectos tan humanos como «el pudor , el deseo y la obsesión son elementos completamente ajenos a la inteligencia artificial» .Y me pregunté: «Pero…¿Hasta cuándo?»

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RAMÓN ZALLO – PEDRO IBARRA (o el columnismo a contracorriente)

El pasado miércoles asistí, un año más, a la Gala de los Premios de Periodismo Vasco, otorgados por la Asociación Vasca de Periodistas y el Colegio Vasco de Periodistas.

Y sin desmercer, por supuesto, de los demás galardonados, me sentí particularmente complacido con el Premio de Honor concedido ex equo a los profesores Ramón Zallo y Pedro Ibarra.

Al respecto no puedo sino confesar mi admiración y reconocimiento por el caracter de maestros que ambos han tenido para muchas promociones de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertistatea.

Maestros, sin duda, de sus respectivas especialidades acádemicas, pero también en la práctica de la columna de opinión, como bien se destacó en la glosa que los presentó.

Pues si ya es sabido que la crónica periodística para ser verdaderamente profesional ha ejercerse desde el rigor, la verificación, el contraste de fuentes y la busqueda honesta de la verdad, como indicó Almudena Ariza, Premio José María Portell 2025 a la Libertad de Expresión, no lo es menos que la opinión razonada y bien argumentada es otro de los pilares de la intercomunicación social.

De aquí la relevancia del columnismo, pues , en palabras del sociólogo Karl Mannheim , el artículo de opinión era y es la forma más adecuada de estimular la reflexión en las sociedades democráticas.

Y probablemente en estos tiempos del avance a veces descarado del iliberalismo y el autoritarismo , este género de intervención periodística mantiene su vigencia virtual a pesar de ser en ocasiones sustituida por el libelo infamante, abducido además por unas redes electrónicas que repiten algorítmicamente meras consignas de un torpe y maniqueo argumentario.

Por todo ello, premiar también a estos dos colegas que han practicado tan espléndidamente lo que Zallo denominó el «columnismo a contracorriente», ha sido un gran acierto del que hay y mucho que alegrarse…

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LOS DOMINGOS ( de Alauda Ruiz de Azúa)

Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa se alzó con la Concha de Oro del último Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el premio ha ocasionado un debate similar, sin bien por otros motivos, al del film premiado en la anterior edición ( Tardes de soledad, de Albert Serra).

Pues si en aquella ocasión se pudo considerar que se hacía una apología de las corridas de toros, en esta se ha reprochado su aquiescencia con el mundo religioso católico.

Y si bien es cierto que ,como ha afirmado en su excente crítica Juan Zapater,  «por encima de su anécdota central —el deseo de una niña de 17 años de ingresar en un convento de clausura— sobrevuelan algunos interrogantes sobre la paternidad, la religión, la manipulación y la libertad», también lo es que la trama se presenta con una ecuanimidad casi documental, respetando el fondo y las formas de los personajes y de las situaciones que se van sucediendo.

No obstante, una frase que aparece en uno de los carteles promocionales da una pista singular sobre la intencionalidad de la obra. Y esa frase es «¿Qué vas a hacer el resto de los domingos de tu vida?».

La pista puede ser relevante porque hasta hace no mucho tiempo cada domingo era la ocasión para un desarrollo ritual que comenzaba con la asistencia a misa – y sus correspondientes controles…¿De qué color era la casulla del sacerdote?…¿Qué decía hoy el evangelio?- , continuaba, a la salida del templo, con un vermú bien acompañado de rabas o fritos variados , se prolongaba frecuentemente en una comida familiar, y solía finalizar con una partida de cartas o un partido de fútbol.

Sin embargo, la progresiva laicización social ha ido despejando la fiesta dominical regulada por el ritmo religioso, y si bien ha ido siendo sustituida por prácticas rituales civiles como las carreras ciclistas, los maratones, las subidas colectivas a los montes cercanos o la asistencia a conciertos , ferias o mercados, es posible que estas nuevas ritualizaciones se queden cortas a la hora de cumplir el objetivo final que ya destacó Émile Durkheim en su Las formas elementales de la vida religiosa, y que no es otro sino vertebrar el sentimiento de pertenencia colectivo.

Así que no es de extrañar que en algunos casos haya quedado un poso de inadecuación, un vacío individual que se reclame de nuevo de los ritos anteriores y todavía más de los más próximos culturalmente, despejados también los m´ás lejanos aunque se hayan aculturizado ( ¡ Cuanto de budismo-zen hay en el mindfulness!).

Y, consecuentemente, para que el rito vuelva a tener sentido, es preciso asumir una serie de dogmas que en su condición de ideosfera (Roland Barthes) resultará irracional para quien no participe de ella y por lo tanto no pueda de ninguna manera formar parte de la correspondiente ecclesía.

Pues los domingos, ajenos a esta ritualización religiosa tradicional o civil, pueden resultar muy duros, a no ser que, como dice en uno de sus aforismos mi viejo amigo Ramón Eder, se conviertan en una oportunidad…»El carácter se forja los domingos por la tarde»…

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CIENCIA -FICCIÓN ( o «¡Ya están aquí!»)

Medio hombre, medio máquina ( Cyborg 2087) es un film de los que se han venido en llamar de serie B, dirigido en 1966 por Franklin Adreon y escrita por Arthur C. Pierce.

La película plantea que en el año 2087, la civilización se halla dominada por ciborgs totalitarios. Uno de ellos, Garth (Michael Rennie), tiene un fallo imprevisto y se rebela contra el poder establecido, viajando en una máquina del tiempo hasta el año 1965 para hallar al científico ( curiosamente llamado Sigmund Marx) que inició el despliegue tecnológico que luego dio lugar a un control social totalitario.

Cuando al cabo lo encuentra , y tras varias peripecias ,consigue que los resultados de los experimentos no se comuniquen a los representantes políticos ni a las fuerzas armadas…

A pesar de la torpeza cinematográfica, este film, según cierta crítica, fue el origen de una variante de la ciencia-ficción que incidió más en en la prospectiva socio-política que en las invasiones extraterrestres o en las guerras intergalácticas.

Así, 2001: Una odisea del espacio ( Stanley Kubrick, 1968) Blade Runner ( Ridley Scott, 1982), Sueños eléctricos (Steve Barron,1984), o 1984 ( Michael Radford, 1984) continuan la senda inciada por Metrópolis ( 1927) de Fritz Lang, película muda en la que en el mejor expresionismo alemán se presenta una sociedad dividida entre los muy ricos y los obreros controlados por un poder omnímodo.

Y a la vista de la evolución política y militar de nuestros días, acaso no estaría de más dar un buen repaso reflexivo a estas obras y acaso a la literatura afín, pues aquello que se creó forzando la lógica desde la imaginación ya está en nuestros lares preséntandose como una evolución natural de las competencias de unos avances científicos operados tecnocráticamente…»¡Ya están aquí!»… Y no son precisamente extraterrestres…

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ILIBERALISMO ( connotaciones y detonaciones del)

A poco que se eche una ojeada reposada y crítica sobre la evolución política global, se puede apreciar el avance de lo que se ha venido en llamar iliberalismo, un a modo de etapa superior del neoliberalismo que ya se apuntaba desde los años 80 del siglo pasado y que supone una puesta en cuestión teórica y práctica del liberalismo histórico tal como se estructuró tras la Segunda Guerra Mundial, asumiendo la declaración de los derechos humanos y el parlamentarismo democrático como estructura política básica.

Y si bien es cierto que aquel liberalismo consolidó la forma de gobierno de la burguesía mundial hegemónica bajo la tutela de los USA, no parece ser menos cierto que las alternativas que también por entonces emergieron de la mano de los llamados regímenes comunistas no alteraron mucho la dinámica del capitalismo habiéndose llegado a la constitución de un Capitalismo Comunista de Estado como es el caso de República Popular China

Pero este ascenso del iliberalismo como forma política que va aboliendo progresivamente los controles democráticos garantistas y los derechos adquiridos por la ciudadanía, tiene su contrapartida en la deslegitimación de toda investigación científica en cualquiera de sus ámbitos que no se someta directamente a los dictados iliberales.

Así , como ha afirmado recientemente el profesor Juan Ignacio Pérez Iglesias, lo que está ocurriendo, por ejemplo, en USA es una «guerra cultural en la que las autoridades del país, con su presidente a la cabeza, han decidido combatir a quienes crean las nociones que contradicen su visión del mundo, la naturaleza, la sociedad y el ser humano. Y también, y no en una menor medida, porque van en contra de sus intereses y los de los sectores a los que representan».

Y si resulta difícil ,aunque no imposible, contrarrestar la dinámica política emprendida, comprender esta dimensión cultural y actuar en consecuencia, puede llegar a ser la última oportunidad de defender la democracia y balizar los valores de la ilustración…

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GAZA (y la banalización del mal)

– «Para un judío, el papel que tuvieron sus líderes en la destrucción de su propio pueblo es, sin duda ,el capítulo más terrible de toda su oscura historia».

-«Muchos se quedarán solo con esa conclusión».

-«Pero es un hecho».

Esta es una parte del diálogo que mantienen el director de The New Yorker y Hannah Arendt, en el sugerente film sobre la filósofa judía – magníficamente interpretada por la actriz Barbara Sukowa – dirigido por la cineasta Margarethe Von Trotta en 2012.

Y la circunstancia es el amplio reportaje que Arendt está escribiendo sobre el juicio a Adolf Eichmann, el criminal nazi que fue juzgado y ejecutado en Israel en 1962, y que luego se convertiría en un libro titulado Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalización del mal ( 1963)

En esta obra, Arendt analiza la moral plana de Eichmann que, ante las acusaciones de genocidio, se limita a decir que él solo cumplía órdenes, abriendo paso a una banalización ética que al cabo de los años ha llegado hasta hoy como tecnocracia pura y dura, subsiguiente a la postulación del fin de las ideologías y acaso de la Historia.

Pero la parte más polémica del informe es, como se ha apuntado, la valoración sobre la actuación de los dirigentes judíos que cooperaron directa o indirectamente en el proceso que culminó en el holocausto, aspecto que le ocasionó la enemistad de muchos colegas y antiguos amigos.

Y teniendo en cuenta el genocidio que se está llevando a cabo actualmente en Gaza, parecería que aquella banalización del mal y la actuación nefasta y criminal de los actuales dirigentes del Israel, bien merecería un nuevo capítulo terrible de toda esta ya tan larga y oscura historia…

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LA GUERRA IDEOLÓGICA ( y el matiz democrático)

Decía Antonio Gramsci que los grandes cambios históricos vienen precedidos de una larga y profunda transformación ideológica,propiciada por aquellas fuerzas políticas que representan los intereses económicos implicados.

Y más allá de la ortodoxia marxista que se supone a este planteamiento, lo novedoso, y por tanto lo heterodoxo, fue y es la llamada de atención hacia las condiciones ideológicas que preceden a los cambios políticos.

Y más acá del horizonte político que ya se evidencia en la hasta ahora potencia dominante, del que el asalto al Capitolio de 2021 fue un sangrante episodio y una gran metáfora plástica que hasta se intentó replicar en Brasil en 2023, lo que ahora se ha abierto es precisamente una guerra ideológica en la que las primeras batallas están siendo ganadas por la difusión de ideas matrices de claro contenido antidemocrático.

Y la primera y más importante de ellas es precisamente la denuncia de los sistemas democráticos tanto de dimensión estatal como internacional, argumentando la manipulación que se hace de ellos y su consecuente inoperancia, lo cual lleva de nuevo a proponer caudillajes autoritarios de índole carismática, tal como los caracterizó Max Weber.

Lo terrible y hasta cierto punto irresponsable es que estas críticas a los sistemas democráticos sean asumidas por corrientes de opinión supuestamente progresistas y alternativas, hasta el punto de que se mezclan y confunden con las del conservadurismo más rancio y extremo.

Y acaso esta confluencia no es sino una muestra de la inconsciencia de la existencia de esta guerra ideológica en la que los extremos se tocan sin posibilidad de matices, siendo quizás el matiz , como decía Roland Barthes, el rasgo más democrático porque justamente prescribe el debate y los posibles acuerdos, y el más odiado por quienes defienden drásticas y rápidas soluciones autoritarias.

Además, e independientemente de su éxito, la guerra ideológica es el último recurso ante el avance perfectamente planificado de los principios iliberales y autoritarios, como en otra coyuntura histórica lo fue de la democracia liberal frente al comunismo soviético tal y como fue analizado por Frances Stonor Saunders en La CIA y la guerra fría cultural

(c) by Vicente Huici Urmeneta

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