LOS PASEOS DE FEBRERO DE 2026 ( recordando 1978)

Ha sido este un febrerillo loco,como decía mi padre en voz baja algunas frías mañanas, mirando la huerta de la Rochapea desde una ventana de la casa del abuelo Vicente.

Pues que ha habido un poco de todo y con el tren de tormentas y de guerras que nos ha envuelto física y metafísicamente ( y moralmente) – es un decir- el anticiclón de las Azores ha permitido, como hubiera sospechado el mejor Josep Pla, encuentros inesperados como el celebrado con Jon Juaristi a cuenta del aniversario del 23- F, o el ir y venir de reflexiones acerca de mi dietario 1978, publicado por Pamiela Argitaletxea. Otro sí, que me he estrenado en el mundo del haibun ( euskeraz ere bai), esa feliz conjunción de prosa breve y más breve haiku que tanto le conviene a quien, como yo, es más copa corta que de trago largo.

Vale!

1978 (Agradecimientos)

Hace ya dos meses desde la publicación de 1978, un testimonio diario y directo de la vida cotidiana, social, política y cultural de aquel año singular, desplegado entre los últimos estertores del franquismo y la ilusión de una incipiente democracia.

Ha habido presentaciones del libro ciertamente animadas, destacando las de Pamplona y Bilbao, pero ahora quiero manifestar públicamente mi agradecimiento a quienes lo han leído y particularmente a aquellos y aquellas que han tenido la delicadeza de enviarme sus comentarios y sugerencias: es en este diálogo que se abre entre quien escribe y quien lee en el que radica la cálida maravilla de la comunicación humana .

Entre los comentarios recibidos los ha habido privados, de amistades viejas y nuevas, unos más melancólicos recordando aquel año crucial, otros sorprendidos de los hilos ideológicos y políticos que movían aquel mundo.

Y también los ha habido públicos en esas grandes plazas mayores a fuer de algorítmicas que son hoy en día las redes sociales. Así los de mis queridos Miguel Sánchez-Ostiz ( «Un dietario excepcional «) o Tere Irastorza ( «Liburu ederra«) o el directo y sincero de Eduardo Laporte («Una Transición interior«).

Por otro lado, han aparecido en diversos medios , y desde el primer momento, recensiones rigurosas como la que en su momento publicó mi querido colega Iñaki Urdanibia – «El cuaderno negro del Peli» – , el espléndido apunte de Valentí Gómez i Oliver – «1978, de Vicente Huici Urmeneta» – o la más reciente y acertadísima de Jesús Ferrero, compañero de letras y entusiasmos desde la ya lejana adolescencia – «1978, el año axial «. Y sin olvidar a Paco Roda y su «1978, todo un año«. o a Paco Martínez, camarada y colega de la UNED que también se ha hecho eco en » 1978 o La Transición vista desde el cuartel «.

Y , por supuesto, quiero asimismo hacer una mención especial a quienes desde el mundo del periodismo han dado cuenta de esta apuesta por la literatura memorialística y particularmente a Jesús Barcos, de Diario de Noticias que publicó una excelente entrevista al respecto : «La transición no fue tan pacífica. Entrevista «.

Gracias y muchas a todos y todas, por acompañarme en esta tímida aventura.

-.-

UCLÉS ( y la cultura de la cancelación)

Vaya la que se ha montado con David Uclés. Y no tanto ni precisamente por su producción literaria, sino por la espantá que ha protagonizado al no acudir al ya famoso y finalmente suspendido ciclo de conferencias intitulado «1936: La guerra que todos perdimos».

Confieso que no he leído casi nada del chico de la boina. Lo intenté con su primer libro,el tan generosamente vendido La penísula de las casas vacías que me había pasado un amigo, pero no llegué ni a la tercera página: será que no me interesa este tipo de realismo mágico tan majico. Del por ahora segundo ,el galardonado Premio Nadal La ciudad de las luces muertas , un conocido y reconocido crítico se ha leído sus casi trescientas , concluyendo que es «un cúmulo de invenciones, agudezas o simples ocurrencias y las ganas de epatar pierden el efecto sorpresa buscado y la novela fatiga por reiterativa». Sin más, como dicen ahora los adolescentes.

Pero como decía, la actualidad de este joven escritor está marcada por su negativa a acudir al mencionado ciclo de conferencias, argumentando que no quería compartir mesa ni mantel con representantes de la derecha recalcitrante como el expresidente del Gobierno José María Aznar o el ex secretario general de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, porque se pretendía una equidistancia innoble ante la última guerra civil, al equiparar a vencedores y vencidos.

Y yo me pregunto si , en teniendo algo que decir al respecto- lo cual es mucho suponer- no hubiera sido mejor acudir y decirlo , ahora que se puede, con claridad y distinción . Porque marcharse épicamente haciendo mención al contexto es dejar vía libre al texto que , por otro lado, con toda legitimidad alternativa acaso se desea imponer.

Porque abstenerse en un caso como este , por mucho que se inspire en un desvahída cultura de la cancelación , contribuye al desprestigio del debate, al abandono de la confrontación discursiva, algo que está en la raíz de lo democrático y cuya supresión es uno de los principios estratégicos del autoritarismo iliberal que se intenta imponer bajo el modelo trumpista.

Pero , claro, para quien no ha conocido ni siquiera el tardofranquismo, todo lo anterior le debe sonar a realismo…¿ mágico?

-.-

CANCELACIÓN (contra la cultura de la)

Mi columna anterior acerca del conflicto suscitado por David Uclés al renunciar a acudir a unas jornadas por la presencia en ellas de líderes de la derecha y de la extrema derecha, ha tenido su eco.

Pues , en efecto, me han llegado algunos email y comentarios, solidarizándose con el joven escritor por no permitir blanquear – este es el término que se ha utilizado- una serie de actos reaccionarios.

Pero, como explicaba al efecto, no soy partidario de la política de la cancelación, tan de moda en algunos sectores progresistas, pues cancelar a alguien, siendo incluso enemigo ideológico , es cancelarse como sujeto ideológico, dejando vía libre a la imposición por defecto de la opción contraria y renunciando a uno de los principios articuladores de la democracia como es la libre discusión, objeto del deseo castrador del autoritarismo trumpiano.

No, no hay que evitar el conflicto. Hay que acudir , y más si media una invitación, dar la cara y decir lo que se estime oportuno, sea o no políticamente correcto según el lugar y la ocasión. Y hacerlo ,a ser posible , según aquellas líneas del capítulo LVIII del Tao- Te- King » recto pero no tajante / anguloso pero no hiriente / firme pero no insolente».

Y, por supuesto apoyando cualquier iniciativa que fortalezca el estado de derecho para que se eviten acosos , amenazas y odios, pues  el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo, como ya se va viendo.

-.-

JON (Juaristi Linacero)

Si el tiempo y la autoridad no lo impiden, el lunes día 23 , a partir de las siete , compartiré tertulia con Jon Juaristi en el salón de la Casa de Cultura Santa Clara de Portugalete . Charlaremos sobre el 23-F y más ampliamente sobre lo que se ha venido en llamar La Transición, ese periodo reciente de nuestra historia contemporánea tan decisivo y polémico en tantos aspectos.

Supongo que nuestros puntos de vista divergirán a la luz de las linternas de hogaño, pero también espero un buen tono general pues a pesar de las diferentes trayectorias, nos unen deseos y experiencias comunes.

Conocí a Jon a mediados de los años setenta del siglo pasado. Por entonces él militaba en el trotskismo derivado de ETA-VI y yo en un maoísmo teñido de abertzalismo. Coincidimos en una revista teórica titulada EL CÁRABO en la que sobresalía ya su nombre junto con gentes como Joaquín Estefanía Moreira- luego director de EL PAÍS- Paco Letamendía, Miguel Castells, Ramón Zallo, Pep Subirós, o Jesús Leguina, y en la que yo, por la edad – todos me llevaban cuatro cinco años – siempre me consideré un alumno privilegiado.

Jon despegó profesionalmente haciendo diferentes incursiones en la historia, la filología, la novela y hasta la poesía, sin alejarse casi nunca del bosque imaginario vasco que él mismo fue circunscribiendo. Yo, tras un largo periodo dedicado a la investigación de los orígenes del nacionalismo vasco en Navarra – y en particular el fuerismo y la figura de Arturo Campión- me dediqué desde el año 2000 al estudio de las ideologías especializándome en la Sociología del Conocimiento con breves pero intensas incursiones en el ámbito del periodismo y la poesía.

Aun así, luego volvimos a coincidir en varias iniciativas, la mayoría en torno a la editorial Pamiela ( por ejemplo en 1985, publicando él su Diario del poeta recién cansado y yo mi Teoría del extraño movimiento ) y al grupo que lo alimentaba desde Bilbao bajo la égida de Txema Larrea. También participó en algunos cursos de postgrado que se organizaron en UNED-Bergara. Posteriormente, tras su traslado a Madrid, he ido siguiendo su deriva,dando prueba de ello en varias ocasiones en estas mismas páginas.

Cabe esperar por lo tanto que este reencuentro sea fructifero y ,sobre todo,sugerente para quienes tengan la amabilidad de acudir y escucharnos.

N.B. El acto fue un modelo de debate sosegado.

-.-

HAIBUN 4 ( Benetako bizitzak)

«Benetako bizitzak ez dira nobeleskoak» irakurri dut esku-programan.

Eta irteeran, taberna bateko izkinako mahai batean babesturik, paperezko serbilleta batean idatzi dut:

«Esaldiak kontraesanean jartzen du esaera herrikoia, bizitza batzuk eleberriak direla edo nobela baterako balioko luketela dioena.

Baina, gainera, amorragarria da XX. mendean zehar zabaldu den narratologiarentzat; izan ere, bertsio guztietan adierazten du ez dagoela bizitza historiarik narraziorik gabe, eta, beraz, ezin dela suposatu «benetako bizitzarik» bizitza kontatua baino lehen edo harago.

Beraz, «Benetako bizitzak ez dira nobeleskoak» esaldiaren atzean kulturarik falta edo besterik gabe xalotasuna dagoela pentsa daiteke.

Baina, gainera, «benetako bizitzaren» eta haren nobela-kontakizunaren arteko bereizketa horrek esentzialismo trakets metafisiko bat ezkutatzen du, autoritarismo politikoaren oinarri ideologiko gisa oso ondo egokitzen dena, pixkanaka inbaditzen ari zaiguna eta, berekin dakarrenagatik, errealitatearen eraikuntza sozialaren edozein bertsio mespretxatzen duena «.

Irten naizenean, ipar haizeak gogor jotzen zuen eta haiku hau bururatu zait.

Haize hotza eta
«haize hotza»… Eta non
egia, lagun?

-.-

HAIBUN 4 ( las vidas de verdad)

«Las vidas de verdad no son novelescas» he leído en el programa de mano.

Y a la salida, refugiado en una mesa en la esquina de un bar he escrito en una servilleta de papel:

«La frase contradice el dicho popular que precisamente afirma que algunas vidas son de novela o que valdrían para una novela.

Pero además resulta irritante para la narratología que se ha desplegado a lo largo del siglo XX, y que, en todas su versiones, afirma que no hay historia de vida sin narración, de manera que no se puede suponer una «vida de verdad» antes o más allá de la vida narrada.

Así que se puede suponer que detrás de la frase «Las vidas de verdad no son novelescas» hay incultura o simplemente candidez.

Pero además,esa distinción entre «vida de verdad» y su relato novelesco oculta un esencialismo torpemente metafísico que se acomoda muy bien como base ideológica del autoritarismo político que poco a poco nos está invadiendo y que desprecia, por lo que trae consigo, cualquier versión de la construcción social de la realidad».

Cuando he salido , arreciaba el viento del norte y se me ha ocurrido este haiku

Viento frío y
«viento frío»… ¿Dónde la
verdad, colega?

-.-

PENSAR LA GUERRA , PENSAR LA PAZ ( por Kepa Bilbao)

Pocos meses después de la publicación de su anterior obra, Repensar la guerra, el politólogo Kepa Bilbao Ariztimuño nos invita a ampliar su reflexión sobre esta cuestión tan relevante como actual en un nuevo libro titulado Pensar la guerra, pensar la paz.

Y ciertamente, pasar de repensar la guerra pensar la guerra y pensar la paz es una derivación lógica por cuanto, como se ha puesto de relieve recientemente, no es posible admitir a priori y sin mayores matizaciones que  la violencia sea el principio organizador del pasado humano y la paz un vacío entre catástrofes o una aspiración moral sin densidad histórica.

Impulsado sin duda por su anterior línea de investigación, la nueva obra repasa críticamente las tres grandes tradiciones que han intentado pensar la guerra y la paz: la doctrina de la guerra justa, el realismo político y las diversas corrientes del pacifismo.

Y lo hace tan sintética como eficazmente, pues este pensar es un » pensar con rigor» que no se conforma con formar parte del debate académico sino que aspira a ser una herramienta útil encaminada a «lo que podríamos llamar activismo ilustrado«, en palabras de Javier Lozano.

Una obra, en fin, muy oportuna sobre todo ante el segundo mandato de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos que está suponiendo una nueva visión sobre la guerra y la paz, alterando todas las normas del derecho internacional, y que es de obligada lectura para quienes se interesen por estos temas.

-.-

HAIBUN 5 (Bidebarrieta)

Arratsalde euritsu honetan Bilboko Bidebarrieta Kulturgunera joan naiz. Unai Elorriaga eta Bernardo Atxaga entzutera. Gaia: «Sortu, idatzi, etab.». Zezenketako hiztegiaz baliatzen , sarrera erdia, eta ilezuri gehienak

Edozein kasutan oso interesgarria. Atxagak erresilientziazko lan iraunkor gisa kokatu du literatur sorkuntza. Elorriagak, bere aldetik, ados egon da, baina gaineratu du kontuan hartu behar dela euskal literaturaren esparrua gutxiengo batentzat dela, nahiz eta sorkuntza plazer bat izan…

Sortu, erresilientzia… Duela gutxi ni neu egon naiz Unamunoren begiradapean, Kepa Bilbaorekin hizketan, nire 1978ko dietarioari buruz.

Eta duela ia hogeita hamar urte, 1998an hain zuzen ,Arturo Kanpion izan zen gaia, foralista hiperaktibo hura.

Eta 2007an haiku eta Zenari buruz hitz egiteko aukera izan nuen japoniar kulturari buruzko ziklo batean.

Nola jo ahal izan ditut hain gai desberdinak? Auskalo! Denboraren boterea! Bidebarrieta… Egongelako ispilua nire bizitzaren zati batzuetan!

Ta barruko hitzak /kanpoan tanta horiek…/hain euritsuak!

-.-

Bidebarrieta

Esta tarde lluviosa he ido a Bidebarrieta Kulturgunea de Bilbao. A escuchar a Unai Elorriaga y a Bernardo Atxaga. Tema: «Crear, escribir, etc.». En términos taurinos, media entrada, y mayoría de canosos.

En cualquier caso muy interesante.Atxaga ha situado la creación literaria como una obra permanente de resiliencia .Elorriaga, por su parte, ha estado de acuerdo, pero ha añadido que había que tener en cuenta que el ámbito literario vasco es para una minoría, aunque la creación sea un placer…

Crear, resiliencia…Hace poco estuve yo mismo bajo la mirada de Unamuno hablando con Kepa Bilbao sobre mi dietario 1978.

Y hace casi treinta años, precisamente en 1998, el tema fue Arturo Campión, aquel foralista tan hiperactivo.

Y en 2007 tuve la oportunidad de hablar sobre el haiku y el Zen en un ciclo sobre cultura japonesa.

¿Cómo he podido tocar temas tan diferentes? ¡Quién sabe! ¡El poder del tiempo! Bidebarrieta… ¡El espejo de salón de algunas partes de mi vida!

Estas palabras/ y afuera…¡ Apenas unas/ gotas de lluvia!

-.-

Touroum Bouroum 13

Me ha llegado el número 13 de la revista  Touroum Bouroum– Revue littéraire semestriell en langues des Pyrénées et du monde, publicada en Baiona bajo la dirección de Lucien Etxezaharreta y que en su onomatopéyico nombre evoca el ruido de las torrenteras montañosas.

Y en efecto, un torrente de textos variados, escritos en lenguas tan próximas como diversas- euskera, francés, castellano, veneziano, aragonés…- se cuelan entre originales ilustraciones, sobresaliendo , entre muchas otras, las colaboraciones de Aurelia Arkotxa, Sèrgi Javaloyès, Itxaro Borda, Jonathan Tamayo o Marisa Gutiérrez Cabriada.

Pero, a decir verdad, ha habido dos escritos que me han interesado – y conmovido, todo sea dicho – particularmente.

El primero , Errua, de Mikel Agirreazkuenaga, sobre las dificultades y en ocasiones, perversiones, de la asunción de la culpa socio-histórica generacional: «Gaixotasunak ba du izena : nihilismo probintzianoa»…» Ez dirudi argitasuna, infantilismoa baizik./ Ez dirudi umiltasuna, masokismoa baizik./ Adimen kritikoa, autoflaglekazioa bihurtu».

El segundo, el cálido homenaje dedicado por Luigi Anselmi al común y querido amigo Txema Larrea, fallecido en el verano de 2018 – ¡ cómo pasa el tiempo!: » Y lo peor de la resaca no es la del alcohol, / sino de la muerte/ de la gente que amamos:/ Una borrachera ciertamente abominable/ que ni siquiera nos concede / el bálsamo del olvido…»

Un nuevo número, en fin, para hojear durante unas cuantas tardes de este riguroso invierno, levantando de vez cuando la mirada para contemplar ese repentindo claro azulado que se abre entre las oscuras nubes del horizonte…

Y esta página / iluminada por el / sol entre nubes…

Eta orrialde hau… / argitua hodei arteko /eguzki horrek…

-.-

EL PALACETE DE GETXO ( y mi abuelo Ataúlfo Urmeneta)

No sé qué hubiera pensado mi querido abuelo Ataúlfo Urmeneta, jelkide de primera generación, sobre el caso del derribo ilegal del palacete Irurak- bat (1845) en Getxo para la construcción de un bloque de viviendas de lujo con implicación directa de afiliados a un partido en el que militó – Urmeneta, abertzale sutsua! decía Napartarra- y por lo que fue represaliado.

Pero probablemente, como creyente católico – de misa, ángelus y rosario diarios- le hubiera parecido incomprensible desde su estricta moral cristiana, incompatible con tales negras especulaciones.

Y, como patriota, absolutamente inaceptable, en la medida en que supone la destrucción de una parte del patrimonio vasco y de un lugar relevante de la memoria colectiva de un pueblo.

Pero aquella severa moral cristiana parece haberse diluido cuando no desaparecido, y una buena muestra concomitante de ello es la desgraciada y especulativa gestión del Obispado de Bilbao en el barrio bilbaíno de Abando.

Y , por otro lado, la defensa del patrimonio y de la memoria colectiva no parecen ser motivos suficientes para la correcta acción política ,sobre todo entre arribistas que trampean con las leyes defendiendo sus propios y particulares intereses como si fueran de toda la ciudadanía.

Sí, probablemente mi abuelo Ataúlfo habría propuesto la expulsión inmediata de los afiliados implicados y la petición pública de perdón por una operación inmobiliaria ilegítima que hoy en día , en pleno siglo XXI, y como bien ha explicado el profesor Javier González de Durana, tiene además unas derivaciones muy peligrosas tanto jurídica como socialmente.

(c) by Vicente Huici Urmeneta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *