JUVENTUD ( y COVID)

El reciente incremento de contagios entre la juventud, más allá de elevar el número de positivos y desregular las estadísticas , ha generado una larga serie de reflexiones- cuando no de condenas o de reproches- acerca su comportamiento.

Yo mismo he apuntado una observación acerca de la influencia que puede tener en su vida cotidiana el nuevo ámbito que se ha abierto desde el mundo electrónico y sus redes sociales.

Una de las interpretaciones más sugerentes ha sido la que ha vinculado la posible inmadurez en el comportamiento con la inmadurez biológica del encéfalo ,que alcanzaría su plenitud hacia los 25 años.

Teniendo en cuenta este punto de vista y sin entrar en polémica alguna, tal interpretación biologicista debería como una más sin pretender ser La Interpretación ,pues desde que la Ciencia desplazó a la Creencia como Criterio de Verdad, ha sido y es frecuente confundir a la primera con el conjunto de Ciencias Físicas o de la Naturaleza.

Y así, si solo nos atuviéramos a lo que la Biología dice, no sería comprensible lo que la Psicología tendría que decir acerca de la exigencia de que la juventud decida su futuro académico con 17 o 18 años, o ,desde la Sociología respecto del vínculo de grupo, o desde la Economía, sobre cómo es posible que se les pueda suponer una madurez profesional a los 22 o 23 años, edad a la que la mayoría de ellos y edad finalizará sus estudios, o, por fin , lo más evidente, desde la Ciencia Política , que el voto sea permitido a los 18… ¡en plena inmadurez!

Sin duda se trata de un fenómeno complejo en el que deben ser bienvenidos todos los puntos de vista para facilitar la comprensión (en sentido weberiano: Verstehen) de este fenómeno que tanto nos está preocupando sin conformarse con explicaciones rápidas y monocausales que recuerdan a los argumentos teológicos .

Y no tanto , que también, por dar cuenta del fenómeno en sí y de sus diversas dimensiones si no porque de las conclusiones que se obtengan surge , o, mejor debería (de) surgir una línea de intervención en política de salud pública que pudiera ser más efectiva en un sentido global y que no solo tuviera en cuenta la saturación del sistema sanitario.

En este sentido, la incorporación de profesionales de las Ciencias Sociales y Humanas, así como de representantes de la juventud, a los órganos consultivos pertinentes es ya una necesidad manifiesta…

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