GLORIETA DE BILBAO ( MADRID, 1978)

Le vi llegar a través de  la cristalera  del Café Comercial . Se sentó como si se dejara caer, dando un bufido. » Que sí » dijo , » que  vamos a apoyar esta constitución como   el PTE o el Partido Carlista». «¿La votación ha sido muy ajustada?» pregunté yo. «Pues sí, porque tanto el MCE como los trotskos  y, por supuesto, EIA, LAIA y HASI ,van a votar en contra».

Me repantigué en el sofacito de cuero marrón y llamé a Miguel, el camarero. Al poco nos trajo un té con leche para mí y un gin-tonic de MG para Quim. «Y eso que para nosotros es inaceptable no haber introducido el derecho de autodeterminación y no haber dejado a un referéndum la decisión sobre Monarquía o República…Pero , en fin, y tú, ¿qué vas a hacer?». «Yo me voy a abstener, como el PNV» le contesté. «¿Y eso?». «No sé , pero votar que no es juntarse con Fuerza Nueva». » Ya, pero también va a abstenerse la Falange Auténtica…».» Ya…»

Con la distancia que dan los cuarenta años transcurridos, es de suponer que muchos ( y muchas) deberán  recurrir a la Wikipedia para comprender los términos de aquella conversación.  Y no digamos ya, sus implicaciones.

Me encontré con Quim veinte años después, cuando llevaba varios dirigiendo el periódico más » independiente  » del país. Habiéndose vuelto un experto en economía, me pasó un libro que para él había sido un descubrimiento y que yo ya había leído hacía bastante tiempo.

Era El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Y tenía  marcada una página  en la que el sobrino del aristócrata siciliano decía: » Si nosotros no participamos también, esos tipos son capaces de encajarnos la república.Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie…»

Un comentario sobre «GLORIETA DE BILBAO ( MADRID, 1978)»

  1. Glorieta de Bilbao. Café Comercial (falta la cita a Malasaña y su Elígeme en la calle San Vicente Ferrer). ¡La de carteles que pegué por Rentería y sus pueblos del entorno para que saliera triunfante aquella constitución, hoy vilipendiada por tantos!
    No, no todo siguió igual como en El Gatopardo. Al menos para mí.

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