TIEMPOS POST-ELECTORALES ( o ¿ hacer la cuenta de la vieja?)

Ya se han llevado a cabo las elecciones donde contra viento y marea se habían convocado. La ciudadanía ha hablado , quedando muda en su mitad – algo sobre lo que también se debería reflexionar.

La gran y , posiblemente, única ventaja de haberlas cumplimentado ,puede ser la de tener la oportunidad de ensayar por adelantado en los territorios implicados una alternativa a la crisis generada por la pandemia del COVID-19.

Así, y si no hay vueltas atrás que colapsen la dinámica tímidamente iniciada, será la hora de «hacer las cuentas al revés» en terminología del historiador económico Joaquín Estefanía Moreira: es decir «primero determinar qué Estado de Bienestar se quiere, y luego con qué ingresos financiarlo».

Si a esta operación se la denomina «hacer las cuentas al revés», es porque habitualmente, primero se ubican los ingresos previstos, como si no hubiera ocurrido nada – pero como sí ha ocurrido resultan más bajos – y después se dilucida su reparto, sin asumir que la diferencia entre hacerlo así o a la inversa es la que a su vez distingue a la Política de la Gestión. Pues la Gestión gestiona lo que hay – ¡ esto es lo que hay!- y la Política tiene un proyecto de futuro para lo que puede haber.

De la inclinación de los nuevos gobiernos hacia la Política o hacia la Gestión dependerá su verdadera catadura moral, poniendo de manifiesto la efectiva ideología que se ocultaba tras sus proclamas electorales.

¿ Habrá, pues, alguien que se atreva a rescatar el que ha sido el profundo sentido de La Política desde Aristóteles sin sucumbir a la mediocridad bovina y autocomplaciente de la cuenta de la vieja ?

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